TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La hora de Coutinho

Los teleobjetivos apuntarán a Messi. ¿Qué hará ahora el genio? También a Salah y a Mané, y a Suárez y al portero de los 70 millones (Allison), que tendrá trabajo; y a los banquillos, sobre todo al del Liverpool por aquello del show de Klopp, pura pasión y nervio. Y también cada salto de Piqué contra Firmino, y cada durísimo duelo de pierna fuerte por un hueco en la medular: Arthur ante Henderson, Rakitic ante Fabinho, Busquets ante Keita o Milner o Wijnaldum… Todas las fotografías serán espectaculares, incluso las de ese niño que mira con cara de haber hecho algo malo y estar muy arrepentido de ello: Filipe Coutinho.

El fichaje más caro del Barça y de la historia de nuestra Liga ya tiene colgado su particular sambenito: es un muchacho depresivo con cierta intolerancia a la crítica. Para forjarse esta imagen, el aficionado tiene muy en cuenta precisamente los rumores que llegaron desde Liverpool casi al día siguiente de la firma: Klopp hablaba a los suyos de «un negocio redondo», porque el club ingresaba cerca de 150 millones de euros, a él le aclaraban el panorama ofensivo (para jugar con Salah-Mané-Firmino) y se iba el que menos capacidad de sacrificio y menos aptitudes defensivas tenía.

Imaginar a Klopp diciendo eso con esa sonrisa enorme que luce debería ser la motivación perfecta para un jugador superlativo que, con sus ex compañeros enfrente y el sorpaso a Dembelé casi confirmado, intentará reclamar los focos. Finta fugaz y disparo prodigioso. Lo de la actitud ganadora, dicen, se adquiere ganando; lo de la fortaleza mental, terminando los partidos con la satisfacción del deber cumplido. Coutinho puede ser un tapado relativo, el jugador que encuentre la motivación exacta en el momento preciso de la temporada, y brille como nadie mientras todos los teleobjetivos apuntan a los demás.