CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El futuro del PP

Ha sido a costa de un palo electoral de los que hacen historia, pero finalmente parece que Pablo Casado ha comprendido que lo que lo que hay que hacer es centrarse, que los votantes tradicionales de su partido no se casan ni con la derecha extrema ni con la izquierda extreman, abominan por igual de Podemos que de un Vox que lleva seis años presentándose a todas las elecciones sin un solo éxito, apenas un puñado de concejales en plazas menores. Al escorarse Casado tan a la derecha, tan tan a la derecha hasta el punto de anunciar el día de cierre que no le importaría compartir gobierno con Vox, parte de sus votantes se le fueron a Ciudadanos y otros a Vox, ya que entre original y fotocopia, se suele elegir el original.

En la reunión de la ejecutiva para hacer análisis del desastre del domingo Casado ha reivindicado el centro y no ha dudado en llamar a Vox “ultraderecha”. Ha debido reflexionar ante los comentarios unánimes sobre su error tremendo error y quiere centrarse cuanto antes, ya. Es perfectamente consciente de que solo tiene tregua hasta el 26 de mayo, no se vayan a ir al traste las autonómicas, municipales y europeas, donde en algunos casos ha metido la pata bien metida con candidatos que no aguantan un asalto. Algunos candidatos a alcaldes solo los conoce su familia, y Dolors Montserrat encabezando la lista al parlamento europeo es un dislate, cuando hay gente experimentada que se mueve muy bien en Bruselas y Estrasburgo. No se comprende que tras su papelón como portavoz parlamentaria se la haya premiado con Bruselas. Se rumorea ahora que Casado va a elegir a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso. Allá él. Es verdad que no tiene mucho donde elegir, el nuevo grupo parlamentario está falto de experiencia y sobrado de mediocridad, pero Cayetana, que sí tiene experiencia y su cabeza está muy bien amueblada, por su carácter es perfecta para la confrontación, pero no para negociar con los portavoces de otros grupos.

Tiene un mes Casado para corregir el rumbo. Lo hará, su tono en la reunión de la ejecutiva ha sido muy distinto al empleado en la campaña, pero algunas decisiones equivocadas ya no se pueden corregir, como ciertas candidaturas a alcaldías y gobiernos municipales.

Pablo Casado no es un recién llegado a la política. Debía saber antes de acceder a la presidencia del PP que la composición de las listas es fundamental para ganar elecciones. Pero sabe también que, con buena mano y mucho esfuerzo, uno se puede recuperar de los errores cometidos por grandes que hayan sido. Que se lo digan si no a Pedro Sánchez.

Tiene Casado a su favor, para la remontada, la lealtad de la militancia de su partido, y la de muchos que callan para no hacer daño. A ver qué pasa el 26-M.


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