La Passivhaus de Ólvega supera el examen

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Al tratarse de una edificación hermética, se realizan pruebas para corregir los problemas en base a los estándares generales. La siguiente será ya con la obra terminada, en marzo del próximo año

La Passivhaus de Ólvega supera el examen - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

La passivhaus que se construye en Ólvega, propiedad de Diego Cacho y Pilar Serrano, ha pasado su primera prueba, previa a la que se realice para lograr la certificación oficial cuando se concluya la obra en febrero o marzo, según sus cálculos. En la mañana de este jueves se realizaron comprobaciones de hermeticidad por parte Esteban Pardo, arquitecto y certificador de Passivhaus; David Ortega, aparejador; y con la participación de Óscar Huidobro, especialista en carpintería y de la empresa Llodania, y Félix y Alfredo Calvo, de la empresa constructora Calvo Miranda, que «apostó por el proyecto con gran entusiasmo y se implicó en la formación en el terreno de las Passivhaus». También el propietario se formó en este aspecto, que le apasionó desde un primer momento y le animó a construir la vivienda familiar siguiendo estos estándares de bioconstrucción. «Las pruebas fueron bien. Empezamos por encima del límite pero después se pudieron reparar las anomalías detectadas, ya que este es el objetivo», explica Cacho. Las láminas blancas que se instalan en las paredes son las que hacen que la casa sea hermética, por lo que se corrigió el sellamiento con una viga.
En las pruebas, la casa se sometió primero a presión y después a un proceso de depresión para calcular los valores por separado y la media y comprobar «que todo trabaja bien». «Vamos por buen camino y el cuerpo técnico destacó que la casa ofrecía unos buenos valores para el tipo de construcción que es, ya que hay varios encuentros entre materiales que dificultan la hermetización», detalla el propietario de la vivienda. 
Máquina de ventilación. En estos momentos en la edificación se están colocando los tabiques de pladur, paso previo a poner las instalaciones de fontanería, electricidad y ventilación. Y es que la vivienda lleva una máquina de ventilación forzada, con recuperación de calor y extracción en las estancias húmedas -cocina y baño- y con impulsión en el resto de estancias. Las ventanas se pueden abrir pero en este tipo de edificaciones no son necesarias para ventilar, ya que se hace con una máquina en la que también entra el aire limpio pero en la que no hay mezcla. Fuera hay una temperatura de 0º y dentro de 20º por lo que se establece a través de este mecanismo una temperatura de 18º. El sistema tiene una centralita en el garaje y por un tubo de conducción llega a los puntos de extracción de cocina y baño y a seis puntos de impulsión en el resto de estancias, por lo que «queda todo compensado».
Todos los valores de confort que ofrece la casa deben estar dentro de unos márgenes que establece el Passivhaus Institute. Y la casa debe diseñarse desde el principio dentro de los estándares contemplados, como el aislamiento térmico, que en la casa de Ólvega tiene unos espesores de 25 centímetros en suelos y paredes y de 35 centímetros en el techo. Otros principios son ausencia de puentes térmicos, ventilación mecánica con recuperación de calor y estanqueidad del aire.
Esta casa unifamiliar de planta baja es la primera de Soria que cumple todos los estándares de passivhaus, que aprovecha el entorno y sus condicionantes medioambientales para lograr una edificación saludable, con máximo confort posible y con un consumo energético casi nulo (ahorro de un 80%). La passivhaus se originó en Alemania hace 25 años y llegó a España en 2008. El arquitecto riojano Esteban Pardo es un gran experto en este tipo de construcciones.