C. Gutiérrez: "Vamos rompiendo barreras y abriendo camino"

Ical
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Entrevista con la odontóloga y piloto de rallies Cristina Gutiérrez, que el próximo día 24 recibirá el premio Ical al compromiso humano por Burgos

La piloto de rallies y odontóloga burgalesa Cristina Gutiérrez. - Foto: Rubén Cacho (Ical)

Cristina Gutiérrez (Burgos, 1991) tiene pasión por el motor desde el mismo momento en que nació. La afición de su padre, un talento natural para los coches y mucho pundonor la han convertido en tres veces campeona femenina de España de rallies todo terreno y hacen de ella la primera mujer en finalizar un Dakar en coches. Acostumbrada a salvar obstáculos en el desierto y en la vida, ha sentido el apoyo de los suyos en superar los tópicos, aún en los momentos más difíciles como los accidentes que sufrió en 2012 y 2018. Nunca se planteó que esto fuera un deporte de hombres y destaca que es una de las pocas disciplinas en la que unos y otras compiten en la misma categoría.
¿Cuándo surge el interés por el motor y quién se lo inculcó?
Casi al nacer porque mi padre era y es muy aficionado al automovilismo. Ya desde muy pequeñita, cuando tenía cuatro años, me empezó a gustar todo lo relacionado con la gasolina. Ahí creció mi pasión por el motor.
A usted se le conoce como piloto de rallies pero es odontóloga, ¿cómo le dio por ahí? No guardan ningún tipo de relación.
Realmente el mundo de los coches comenzó como un hobby. Conforme fui avanzando en la competición me lo fui tomando como una profesión, pero con 18 años tenía claro que tenía que estudiar y empecé a competir a la vez con lo cual no sabía por dónde iba a ir mi futuro y me aseguré un futuro laboral. Ese era mi objetivo principal.
En su familia abunda mucho la profesión médica...
Sí. Mi padre es estomatólogo, antiguo dentista. Mi hermano es médico. Mi bisabuelo era médico. Todo por una rama muy sanitaria. Por eso creo que me guié un poco por la odontología.
A los 18 años, ya con la mayoría de edad, consiguió entrar en el mundo del todo terreno, considerado por algunos como un mundo de hombres.
Sí. Era de hombres pero en ningún momento me lo planteé. No me sentí fuera de lugar en ningún momento. Doy gracias a que es una disciplina muy inclusiva que nos permite competir en la misma categoría a hombres y mujeres y la verdad es que siempre me he sentido muy cómoda ahí dentro. Es de hombres porque la mayoría son chicos pero no lo considero un deporte para hombres.
¿Es de las que cree que uno nace o se hace? ¿El talento que ha demostrado al volante es algo innato?
Creo que tiene un poco de las dos porque cuando empezamos a competir no hay prácticamente oportunidades para entrenar y tienes que demostrar lo que tienes dentro prácticamente sin entrenamiento. Es un poco de las dos. Si no hay talento no podría haber llegado donde estoy y si no tengo un aprendizaje probablemente no conseguiría objetivos más grandes.
¿Cuándo empezó a soñar con el Dakar?
Cuando empecé a competir en el mundo del todo terreno todo el mundo hablaba del Dakar. El objetivo principal de cualquier persona que compite en cualquier disciplina del motor es a largo plazo hacer un Dakar, porque dicen que es la prueba más dura del mundo y creo que es el objetivo de cualquier persona.
A lo largo de la vida todos pasamos momentos en los que pensamos en abandonar o cambiar de rumbo. ¿Cuánto le afectó el accidente de 2012?
Me afectó en el momento, pero tuve suerte gracias a que mi familia y mi equipo entero me arreglaron el coche y me obligaron a correr la siguiente prueba. Por eso no cogí un poco de trauma. Yo creo que cuando la gente está detrás y te apoya en esos momentos puedes seguir hacia adelante.
Cuando viajaba a su primer Dakar (un 29 de diciembre de 2017), ¿en qué pensaba? ¿Qué recuerda de ese momento?
Yo creo que pensaba en lo que habíamos pasado previamente y lo que nos había costado llegar allí. Si que es verdad que en algunos momentos no me creía lo que estaba pasando porque fue todo muy rápido. Prácticamente en septiembre no sabía que iba a ir al Dakar pero fue muy bonita la experiencia.
Siempre le acompañará eso de ‘la primera mujer en finalizar un Dakar en coches’. ¿Cómo se lo toma?
Me costó asimilar ese logro porque al final hice lo que quería hacer y si lo podía terminar mejor. Pasó, y ahora sí que es verdad que me persigue un poco este título pero me encanta porque demuestra que vamos rompiendo barreras y abriendo camino, y eso es lo más importante.
El segundo que corrió (2018) fue uno de los más duros. Llegó a su límite físico y mental...
Sí. Lo recuerdo muchas veces con un poco de ansiedad porque lo pasamos realmente mal. Pero también lo recuerdo como algo bonito porque te demuestra lo que eres capaz de hacer. Si te lo dicen ahora sin haberlo hecho antes diría no soy capaz de aguantar eso pero lo que estamos preparados para hacer es increíble. Lo guardo como un sentimiento ambiguo.
¿Qué supone el Dakar en su vida?
Mi vida. Realmente es como mi día a día. Desde que acabamos el Dakar hasta que empieza otra vez es continuo. No es prepararlo en un mes. Desde que acaba el pasado tienes que empezar a preparar el siguiente. Es como un trabajo más. Tengo dos. Uno odontología y otro piloto del Dakar y prepararlo durante todo el año. Es una vida un poco ambigua.
¿Se considera ejemplo para otras mujeres que quieran seguir sus pasos aunque sea en otro deporte?
Si que es verdad que se me acercan no solo niñas. sino niños también y me preguntan ¿cómo has conseguido llegar aquí? A mí me encanta transmitir lo que ha sido en mi vida. Al final, parece que ha sido una cosa muy complicada, pero la clave está en luchar, en perseverar, en seguir, en avanzar y en luchar. Hay que animarles a que cumplan sus sueños.
El deporte femenino está viviendo una revolución. ¿Es una moda, postureo o una realidad?
Considero que es una realidad. Ahora se está dando cuenta la gente de que somos muy competitivas en muchas disciplinas, ya no solo en el motor. Lo somos en cualquier deporte. Se ve en el fútbol en donde muchas empresas están apoyando que el fútbol femenino salga adelante. Igual que otros deportes. Y estamos demostrando que estamos arriba.
¿Se ha sentido discriminada por el hecho de ser mujer? Si es así, ¿cuándo y dónde?
No sería la palabra. Nunca me he sentido discriminada. Sí que es verdad que nos cuesta un poco más que nos crean. Cuando yo me presento y digo que quiero hacer el Dakar con 18 años te miran un poco asombrados. Considero que es falta de costumbre, no discriminación. Poco a poco se va eliminando esto.
Entiende que los jóvenes de ahora valoran el esfuerzo para conseguir un objetivo o un sueño?
Lo valoro muchísimo. Siempre que tengo ocasión intento incidir en eso. Todo tiene un esfuerzo y nada viene gratis. Entonces pese a las dificultades, el mensaje sería que se esfuercen en lo que quieren y lo den todo.
¿De qué forma cree que el deporte ayuda a formar a las personas?
Si tuviera una barita mágica y pudiera cambiar alguna asignatura seguro que sería introducir más deporte en los colegios. Me encanta en Estados Unidos la importancia que dan al deporte y las becas que dan al deporte porque el deporte hacen crecer a las personas de una manera sana. Competitiva pero sana.
Fue pregonera de las fiestas mayores de Burgos, su ciudad. ¿Cómo recuerda ese momento?
Cuando me lo propuso el alcalde me quedé abrumada porque no sabía muy bien lo que eso conllevaba. El prepararlo me hizo mucha ilusión. Escribí sobre el Dakar y lo relacioné con las fiestas de Burgos. Al final creo que quedó un pregón bastante diferente a lo que estamos acostumbrados. Lo recordaré toda mi vida, se lo contaré a mis nietos seguramente, aunque no se lo crean, pero bueno (risas); ahí está.
¿Cuáles son sus próximos proyectos? Imagino que entre ellos está competir por cuarta vez en el Dakar el próximo año...
Sí. El Dakar es el principal objetivo y luego en la preparación hay que hacer alguna carrera. Vamos a ir a Marruecos para prepararlo porque las condiciones que encontraremos allí serán muy parecidas a las de Arabia Saudí. Estoy contenta con el equipo, con toda la evolución que hemos hecho en el coche. A ver si podemos conseguir una posición mejor.