La farmacia del hospital, más segura y precisa

Ana I. Pérez Marina
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La unidad estrenará en breve nuevas dependencias y equipamiento para la elaboración de citostáticos, medicación estéril y manipular fármacos peligrosos. Asimismo, el Santa Bárbara ya tiene implantado un nuevo programa de prescripción electrónica a

La farmacia del hospital, más segura y precisa - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

La Farmacia del Hospital Santa Bárbara está de cambios. Por una parte, en breve contará con una nueva zona de elaboración, a la que le faltan algunos remates y equipamiento, y por otra parte, ya está implantado al 100% el programa de prescripción electrónica asistida Prescriptools. Objetivo: reforzar la seguridad tanto de los pacientes como del personal sanitario que se ocupa de esta unidad que atiende y suministra a los dos hospitales del Complejo Asistencial de Soria, a los centros de salud y a dos centros sociosanitarios (residencia de mayores Los Royales y CAMP-CO Ángel de la Guardia).
En la zona donde se localiza actualmente la lavandería se ubicará, cuando finalice la segunda fase de ampliación y reforma del hospital Santa Bárbara, la Unidad de Farmacia. Por ello, el nuevo espacio para la  elaboración ya se ha situado en esta parte, en la que también se halla el almacén de productos de gran volumen. La jefa de Farmacia, Elisa Fernández, guía a El Día de Soria por cada una de las áreas que conforman la unidad, también por la nueva de elaboración. «Son cabinas con distintas presiones con lo cual evitas que salga cualquier producto tóxico al exterior. Vamos a tener mucha más protección que con las actuales», destaca.
De esta forma, la responsable de la unidad detalla el funcionamiento de la cabina para la preparación de citostáticos (quimioterapia), que está dotada con unos filtros de aire que absorben la toxicidad de los componentes que se emplean para la preparación de estos tratamientos. «Aquí trabajará la enfermera y la auxiliar», que siguen un riguroso protocolo, al igual que en los otros dos espacios, para evitar cualquier tipo de contaminación.
La nueva zona también está dotada con una cabina para la manipulación de lo que denominan ‘fármacos peligrosos’ que, igualmente, garantiza la protección del personal sanitario que debe trabajar con determinados productos. Esta no esteriliza.
En un tercer espacio se encuentra un cabina de flujo laminar horizontal para la preparación de las nutriciones parenterales, colirios o cualquier otra mezcla intravenosa que requiera esterilización.
En la actual zona de elaboración disponen de dos cabinas, para preparar quimioterapia y medicamentos estériles, además de un área para la formulación magistral, cada vez más minoritaria y prácticamente restringida a dosis pediátricas. 
«Cada dosis de quimioterapia se corresponde al peso del paciente, a su masa corporal... Por ejemplo, desde un producto de 450 miligramos, si alguien necesita 980, se prepara en una bolsa de suero y se lleva a planta o al hospital de día. Como estos productos son tóxicos, lo que tenemos que hacer es protegernos en la preparación y en la administración al paciente. Usamos unos sistemas cerrados para que el producto no salga al exterior y pase directamente a la vena del paciente», resume la farmacéutica Elisa Rodríguez.
También se elaboran colirios con suero autólogo a partir de sangre del paciente, para aquellos que padecen una sequedad ocular severa que les produce úlceras, de forma que «por medio de sus proteínas» se consigue cicatrizar y lubricar el ojo. Como garantía a la trazabilidad de estas dosis (que permanecen congeladas, excepto la que está en uso durante cinco días que se guarda en nevera) se preparan hemocultivos que analizan en Microbiología para comprobar que la técnica empleada ha sido la correcta y no hay riesgos. «Es como un control de calidad del producto».
por zonas. La Unidad de Farmacia del hospital Santa Bárbara se divide en zonas que, obviamente, están  intercontectadas entre sí. A la entrada se sitúa el área de recepción de pacientes externos, aquellos que necesitan una medicación que solo puede dispensarse en el hospital y no en las oficinas de farmacia. Tratamientos oncológicos, antirretrovirales, hepatitis C, esclerosis múltiple, psoriasis, artritis reumatoide... la lista de patologías es extensa. «El 60% del presupuesto se lo llevan los pacientes externos», subraya la responsable de la unidad. Según la memoria de la Gerencia de Asistencia Sanitaria de Soria del pasado año, el gasto de farmacia ascendió a 23.377.256 euros (997.430 euros, productos sin receta; y 22.379.826 euros en recetas).
A continuación se encuentran los  lineales con los medicamentos que se entregan a los pacientes externos, mientras que las boticas que son termosensibles están en frigoríficos.
La Unidad de Farmacia cuenta en estos momentos con cinco farmacéuticos (uno de ellos, Rafael Ruano, contratado para la implantación de Prescriptools); dos administrativos en el despacho de farmacia; una supervisora, cuatro enfermeras y siete auxiliares de enfermería; y dos celadores (uno de ellos a media jornada). Esta plantilla corresponde al hospital Santa Bárbara, mientras que el Virgen del Mirón tiene asignados un farmacéutico y dos auxiliares, si bien en este centro no se atienden ni a pacientes externos ni ambulantes.
La responsable de Farmacia, Elisa Fernández, hace hincapié en el grueso de la actividad de gestión administrativa que requiere una unidad de este tipo, ya que se tienen que comprar los medicamentos directamente a los laboratorios y, de forma puntual, al almacén distribución. Y padecen «los mismos problemas de desabastecimiento» que las oficinas de farmacia. «En los hospitales trabajamos con guías farmacoterapéuticas. Desde la comisión de farmacia se decide qué fármacos son necesarios para atender los tratamientos del hospital. Funcionamos con equivalentes terapéuticos», señala.
A continuación, la actividad matinal en la zona de dispensación de unidosis es constante. Desde este área se centraliza toda la medicación a los pacientes que están hospitalizados para 24 horas. Generalmente, se compran envases clínicos (cajas de 100 a 500 cápsulas, comprimidos...) y cada medicamento está identificado con la dosis, el lote y la caducidad, y los que llegan así desde el laboratorio se someten a un «reenvasado» en la propia farmacia hospitalaria para que figure con la misma información. «Hay que garantizar la trazabilidad del fármaco», comenta Elisa Rodríguez, que apunta que podría completarse con la posibilidad de la lectura del código de barras de la dosis en planta, sistema que sí se utiliza en hospitales de mayor tamaño.
acopio. Existen dos zonas de almacenaje. Por un lado, la que se encuentra en la misma unidad, donde están los productos que pasan a unidosis o se dispensan a los botiquines de cada planta. «Hay unidades como la UCI que, evidentemente, no tienen unidosis porque son pacientes críticos que a cada momento necesitan medicación. O quirófano», puntualiza. 
Frente a la lavandería y la nueva zona de elaboración de farmacia que se está habilitando, se halla el almacén para productos de gran volumen (sueros fisiológicos, glucosas, diálisis, nutriciones parenterales... algodón, esparadrapo, alcohol...). Desde aquí se reparte al resto de áreas. De este almacén se ocupa un celador.
programas. Los profesionales de la Unidad de Farmacia del Complejo Asistencial de Soria trabajan con el programa informático Farmatools, que tiene diferentes partes: gestión de pacientes de unidosis (carros que van a cada planta); gestión económica, que registra qué productos, en qué cantidades y dosis tienen los dos hospitales; y datos económicos (precios, laboratorios proveedores...). «Además de los pacientes externos están los ambulantes que van al hospital de día. Generamos una serie de documentos, hojas de prescripción, que sirven a las enfermeras». Y para unidosis se ha completado con la aplicación Prescriptools.