Los frescos de San Saturio, en peligro

Ana Pilar Latorre
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La Asociación de Amigos del Museo Numantino propone un plan integral para devolver la obra de Juan Zapata a su estado

Los frescos de San Saturio, en peligro - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

Pese a que el estado de conservación general de la ermita de San Saturio es «satisfctorio», algunos elementos que la componen, como las pinturas al fresco que adornan los muros y bóvedas de la capilla, «están sometidos a un imparable proceso de degracación» como consecuencia del paso del tiempo, su ubicación entre rocas y una serie de intervenciones de restauración que «no han sido las más convenientes». Así lo afirma la Asociación de Amigos del Museo Numantino, que insiste en que es «muy preocupante» el deterioro y las consecuencias que pudieran tener los posibles desprendimientos, como los producidos hace unos años. Creen que los frescos son una obra artística única, ubicada en una capilla abierta al culto y que recibe miles de visitantes cada año, considerándose el lugar más turístico de la ciudad por sus valores espirituales, estéticos, culturales o turísticos.
Conscientes de la necesidad de parar el deterioro y evitar riesgos para los visitantes, la asociación ha elaborado un informe para concienciar a la sociedad soriana y solicitar al Cabildo de San Pedro, al Ayuntamiento de Soria y a la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León que se realicen estudios técnicos para proceder a la restauración y rehabilitación. Para el informe se ha realizado un trabajo de observación y análisis, comparando imágenes de distintos años.
Un plan estratégico de carácter multidisciplinar que podría desarrollarse en varias fases es la propuesta de este colectivo.En un primer momento se detectarían las causas que afectan negativamente a la integridad de las pinturas y después se devolverían los frescos al mejor estado posible. Dado el elevado coste que supondría este plan, se insta a las administraciones a apoyar económicamente el proyecto de restauración para ayudar a los propietarios y se propone acudir a fuentes de financiación privadas a través de mecenazgo o incluso con una cuestación popular, como se ha hecho en otros lugares de la provincia.
Los frescos de San Saturio, en peligroLos frescos de San Saturio, en peligro - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.control de luz y humedad. En cuanto a la actuación, proponen una serie de medidas paliativas de menor coste que frenen la degradación del conjunto. Hablan de restringir el uso de flashes fotográficos y otros elementos de iluminación, así como prohibir el uso de cámaras fotográficas incluso durante las bodas, condicionando los reportajes a la luz ambiental. Determinar los niveles de temperatura y humedad y establecer los que son adecuados para que a través de calefactores y deshumidificadores se produzcan artigicialmente esas condiciones medioambientales sería otra de las medidas. 
A estas propuestas se suma la de desbrozar y dotar de medios adecuados el entorno inmediato de la ermita para evitar la aparición de hiedras y ortas especies vegetales que introducen humedad al interior e impiden la adecuada aireación de la base de los muros. Creen que sería conveniente instalar algún sistema de apertura de ventanas para evitar la entrada de pájaros y agua de lluvia y permitir una adecuada ventilación. Sobre la puerta principal, apuntan la necesidad de restaurarla y colocar sistemas de seguridad adecuados, así como abrir pequeñas ventanas para uin adecuado flujo aéreo.
Los frescos han sufrido daños de distinta consideración desde 1703 y 1704, cuando las elaboró el pintor barroco Juan Zapata Ferrer. En 1747 se recompuso la puerta del ermitaño y en 1943 se restauraron de forma integral para el segundo centenario de la canonización. La última intervención fue en 1977, por parte del profesor Francisco Núñez de Celis y sus alumnos de la Escuela de Restauración de Bellas Artes, con la colaboración de Caja Soria, que consistió en una limpieza. En 2004, la Junta, bajo la dirección técnica de Fernando Cobos, restauró las cubiertas y se consolidaron los muros. En 2004 se produjo el desprendimeinto de un fragmento mural.
Los frescos han perdido nitidez y contraste, por lo que no se refleja «esa sensación de profundidad que les dio el pintor, un buen fresquista, buen conocedor de las técnicas». También peligra el soporte. «Las intervenciones en la capilla se han realizado bienintencionadamente, pero sin un criterio global adecuado», afirman los ‘vigilantes del patrimonio’. «La emergencia demanda una decidida investigación de las causas, con el objeto de tener un diagnóstico real que posibilite una adecuada intervención, única posibilidad que nos permitirá conservar en las mejores condiciones posibles el legado que nos ha sido transmitido y que debemos traspasar a las próximas generaciones», concluyen.