A CONTRAPELO

Benjamín López

Periodista


Vale todo

Sánchez lo ha vuelto a hacer. Ha pactado con Bildu, como si tal cosa, para sacar adelante sus decretos de los viernes electorales en el Congreso. La diputada proetarra Marian Beitialarrangoitia confesó el día anterior a la votación que muchos socialistas le habían llamado para hablar de su voto, clave para que el doctor pudiera ver aprobadas sus medidas propagandísticas. Así, sin despeinarse, Sánchez se alía con los de Otegi, con los que mataron a muchos inocentes, entre ellos también muchos socialistas. Tremendo. Se demuestra, una vez más, que el inquilino de La Moncloa hace lo que necesita hacer para lograr lo que quiere, sin líneas rojas, sin miramientos de ninguna clase. Nada le frena. Por eso hay pocas dudas de que firmará indultos a los golpistas y retorcerá la ley para autorizar un referéndum en Cataluña si la situación lo requiere. Hará lo que sea para mantenerse en el poder y culminar el plan sectario y excluyente que comenzó Zapatero. Ese plan pasa por marginar a la derecha, aislarla y demonizarla, para imponer su proyecto ideológico de la mano de la extrema izquierda y los separatistas catalanes y vascos. El frentepopulismo del siglo XXI. 
En 2008, con Zapatero inmerso en el vergonzoso proceso de paz, la madre de Joseba Pagazaurtundua, un policía local de Andoain asesinado por ETA unos años antes, escribió una carta profética a Patxi López. En esa misiva llena de dolor pronosticó que el PSOE haría y diría «muchas más cosas que me helarán la sangre». Superado el trago del expresidente, Sánchez ha vuelto a hacer realidad aquel funesto pronóstico. En la moción de censura se valió de los votos de los proetarras para alcanzar La Moncloa. A pesar de que siquiera los necesitaba en aquel momento, no tuvo el más mínimo gesto de rechazo hacia ese apoyo teñido de sangre, consciente de que llegaría el día que tendría que llamarles. 
Las pasadas Navidades vimos la foto de la vergüenza. La secretaria general del PSE, Idoia Mendia, compartiendo mesa, mantel, risas, brindis con Arnaldo Otegi, que sigue cumpliendo condena hoy día (sigue inhabilitado y no puede presentarse a las elecciones) por pertenencia a grupo terrorista. El plan seguía viento en popa. Y esta semana se ha visto de nuevo en el Congreso. 
Pero Sánchez no ha tenido suerte. Solo unas horas después de rogarle el apoyo a Bildu para sus decretazos, los proetarras se encargaron de recordarnos en el Parlamento vasco que siguen siendo los mismos miserables de siempre. Con esos pacta Sánchez sin inmutarse, con los que llaman «nazis» a la Policía y la Guardia Civil, con los que siguen justificando la sangre derramada de 800 inocentes.