TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Trampas

Hay que regresar una y otra vez a esas palabras de Setién en su despedida. Palabras que seguro fueron pronunciadas por más gente sabia en el pasado y que seguirán siendo pronunciadas (o deberían serlo) por los futuros maestros del deporte. «Enseñamos a nuestros hijos que sólo vale ganar, que el segundo no es nadie… y estamos creando la mayor generación de frustrados de la historia».

También recupero tres líneas propias del 26 de mayo, un día después de la final copera, en las que describía el año del Barça como «un temporadón». Título de Liga con ventaja kilométrica sobre los peseguidores, semifinalista de la Champions y finalista de la Copa del Rey. No se dejen arrollar por la velocidad del fútbol moderno y piensen durante unos segundos en todo eso, en si el palmarés lo es todo…

«En una temporada complicada, hemos ganado lo mismo que el Barça», decía Roberto Carlos. Y sonreía sin que se le cayera la cara de vergüenza porque, en el fondo, agarra una realidad (un título por cabeza) para pasar la prueba del polígrafo con una verdad mentirosa. Claro: y yo corro igual que Usain Bolt, o sea, poniendo un pie delante del otro. Como entre los grandes se hacen trampas así de tontorronas y estamos en una era en la que sólo cuenta el campeón, podríamos decir que el año del Getafe fue pobre de solemnidad (rozando la Champions, billete europeo al final) porque no ha ganado absolutamente nada; o que el Valladolid, luchando desde las catacumbas de la modestia, ha firmado una temporada horrible a pesar de salvarse, pues no sólo no ha ganado nada sino que ha quedado en el puesto 16º; o que (puestos a decir idioteces, hagámoslo a lo grande) las temporadas de Athletic y Betis han sido más que decentes: no llegaron a Europa, pero ya habían salvado la temporada en verano cuando se llevaron el Teresa Herrera y el Ramón de Carranza. Señor Roberto Carlos, por favor…