TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Gol: la vara de medir única

La presión atmosférica se mide en milibares, el sonido en decibelios y el fútbol en goles. No hay otra forma. Tendremos otras varas más subjetivas: las famosas sensaciones, los kilómetros que recorre un equipo, la táctica, la identidad o, cambiando unas pocas letras, la intensidad... Pero al final no son tanto unidades de medida sino elementos al servicio de la única válida: el gol. 
Un estudio del diario As concluía que el Real Madrid se había quedado a cero en apenas un 8,86 por ciento de los partidos en la época de Cristiano Ronaldo... Y que desde su salida, esa cifra se ha incrementado hasta el 23,94 por ciento. Es una salvajada teniendo en cuenta la entidad del equipo, sí, pero el Madrid no marca en uno de cada cuatro encuentros desde que el portugués se fue rumbo a Turín. 
El gol es caro por el mismo motivo que lo son las materias primas más exclusivas del planeta: escasean. Hay muy pocos jugadores a los que se le caigan los goles, y suelen estar perfectamente pillados en grandes clubes. El resto del planeta apuesta por el colectivo... pero a veces no alcanza. 
Benzema nunca será un ‘nueve’ al uso. Siempre un jugadorazo pero jamás un gran goleador. ¿Puede irse a los 20-22 tantos por temporada? Claro: lo juega todo y es el faro ofensivo del equipo. Sin embargo, el partido enrarecido, el puñetero cero a cero enquistado es un suplicio que arreglan los grandes anotadores lo mismo de falta directa que empujando a bocajarro con el bajo vientre. 
El gol, ese maldito gol, es lo que da y quita títulos, entrenadores y alegrías. Todos los cuentos son distintos «si la pelotita entra», ¿verdad? Pues solo es eso (nada menos que eso) lo que le pasa a este Madrid cuyo estilo, históricamente, es ganar. 


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