The Cure inyecta inmortalidad en el cierre de Mad Cool

EFE
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The Cure inyecta inmortalidad en el cierre de Mad Cool - Foto: Ricardo Rubio

El festival dice adiós a su cita anual con los mejores éxitos de la emblemática banda y con una noche dedicada al empoderamiento femenino. Prophets of Rage se han confirmado como la revelación de este año a ritmo de guitarra rasgada

Adrenalina en camiones ha descargado la jornada de cierre del cuarto Mad Cool gracias a bombazos como el de Prophets of Rage, antes de que The Cure proporcionara la dosis necesaria de inmortalidad ante el máximo aforo de esta edición, 50.000 personas, según la organización.
Con una temperatura más benévola que en días previos, de la fortaleza del cartel de este sábado habla el hecho de que desde las 18,30 horas miles de personas se arremolinaran ya frente al concierto del valor emergente de Johnny Marr, que ha concluido por todo lo alto con Take Me Out de Franz Ferdinand. Ha sido además una jornada de mujeres empoderadas, en la que Cat Power, desde la sobriedad, ha transmitido emoción al cantar Great waves o In your face, a punto del llanto casi al final.
Jorja Smith, convertida en la reina absoluta del tercer escenario, ha congregado igualmente miles de caderas meciéndose al ritmo de su R&B con aderezo urbano. Con una escenografía muy cuidada, la joven promesa británica ha ofrecido un espectáculo único gracias a temas como Teenage fantasy, Blue lights u On my mind.
Mientras, Beth Ditto dejaba bocas abiertas al frente de Gossip, igual con su desparpajo (no ha dudado en despojarse de la peluca o cambiarse el vestuario en pleno escenario: "¡Me estoy asando viva!") que con un torrente vocal capaz de tumbar murallas. "Tengo la voz hecha polvo", ha señalado con pocos visos de credibilidad. Sin embargo, esa ha sido la razón de que su concierto haya acabado 20 minutos antes de lo previsto, pero solo después de convertir Mad Cool en una discoteca, de versionar brevemente Psycho Killer de los Talking Heads y de repasar rompepistas dance-rock como Standing in the way of control y Heavy cross.

 

Make España Rage Again

Las maldecidas coincidencias han sido constantes este sábado, y así, cuando Mogwai saltaban al escenario 3, Prophets of Rage hacían lo propio en el 2 con su descarga de hip hop rabioso y puños en alto al son de Heart afire, clásicos del género como Jump Around y un Tom Morello enloquecido rasgando la guitarra con la boca.
Entre brincos y pogos y tras una pantalla en la que podía leerse "Make España Rage Again", la descarga de adrenalina ha estado asegurada con este supergrupo construido sobre el talento de Cypress Hill, Rage Against The Machine y Public Enemy y suyo ha sido el bombazo revelación de la jornada, como Nine Inch Nails lo fue el pasado año.
En paralelo y por sorpresa, Tomasito se dejaba ver y querer en la misma pista de coches de choque en la que irrumpieron Los Chichos un día antes, mientras The 1975 hacían lo propio entre la muchachada milenial del festival, reuniendo a no pocos acólitos frente a The Cure.

Tres años después de reencontrarse con Madrid, entonces en un recinto cerrado y como únicos protagonistas de la velada, quedaba comprobar si los de Robert Smith serían capaces de repetir en un festival aquella gesta a la medida de su leyenda y si el público, esta vez con muchos oyentes casuales, se dejaría seducir.
Cuando se cumplen 40 años del lanzamiento de su primer LP, el clásico del post-punk Three imaginary boys (1979), han optado por ofrecer una degustación con lo mejor de su producción. 
A las 23,25 horas, con un ligero retraso, el escenario principal se iluminó para recibir en un modesto silencio a la banda, que han arrancado el concierto con la candidez de Plainsong. La ensoñación intemporal ha continuado con Pictures of you y High y ha llevado al abundante público talludito que se ha acercado solo hoy hasta aquí a corear Lovesong con fines balsámicos y rejuvenecedores (You make me feel like I am young again), buscando quizás esas energías que permiten que Smith siga sonando como un hombre de 30 años. Con bríos renovados ha ido intensificándose el ritmo, previo paso por Fascination street o Never enough, hasta derivar en una celebración catártica al ritmo de Just like heaven, con el que se ha abierto un cielo que poco antes amenazaba tormenta. Aunque se ha hecho de rogar, para el postre han condensado lo mejor de su toque personal, empezando por la gótica Lullaby y acabando por la new wave de Boys don't cry, sin dejar escapar entre medios piezas como Friday I'm In Love.

 

Bajada de espectadores

Así ha llegado el cierre del cuarto Mad Cool, una edición agridulce que musicalmente ha ido entonándose más y más pero que, aun con una jornada más, ha llegado a 186.000 espectadores, dejándose por el camino a más de 50.000 con respecto a 2018, lo que por otra parte ha redundado en una mayor comodidad.
La organización, que achaca la supuesta falta de pegada de cartel a la ausencia este año de figuras de primer nivel en gira, ha mejorado a cambio numerosos elementos de producción en el festival y ha asegurado que ya está trabajando la convocatoria de 2020 para, como reza el nombre de esta cita, volver a enloquecer a los madrileños.