Carmen Hernández

Periodista


La conquista de los museos

El 19 de noviembre de 1819 se inauguró el Museo del Prado, «discretamente», según las crónicas, con 311 cuadros procedentes de las colecciones reales. La discreción debió ser porque era obra de la reina Isabel de Braganza y no de su marido,el nefasto Fernando VII. Pero el caso es que ese día, España entró, de algún modo, en la Europa culta y moderna que ya tenía colecciones de arte abiertas a los ciudadanos desde mucho antes.
Los museos son hijos de la Ilustración y se fundaron con dos propósitos: coleccionar y conservar obras de arte y deleitar y educar con ellas al público en general. El primer proyecto de museo que se recuerda está en el tomo 9° de la Enciclopedia de Diderot publicada en 1765 y, siguiendo su estela, el conde d,Angiviller, amigo de Luis XVI y Director de Edificios de Francia, empezó a reunir cuadros y esculturas en el Louvre con la intención de exponerlos. Pero fue la Revolución Francesa la que convirtió el palacio parisino en el Museo por excelencia. Su inauguración, en 1793, significó el traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes a galerías de propiedad pública para el disfrute de toda la sociedad. La nobleza, los reyes y la Iglesia habían sido, hasta ese momento, los únicos dueños y usuarios del Arte tanto si les gustaba como si no, simplemente porque las obras de arte eran una muestra del poderío que detentaban y eso les otorgaba fuerza y hasta legitimidad en sus puestos de mando y privilegio. 
Los museos son máquinas del tiempo que nos permiten acceder a unos depósitos de imaginación, sabiduría, inteligencia y emoción que la Historia ha ido acumulando a lo largo de los siglos.Y, por fortuna, todos podemos disfrutarlos porque constituyen una conquista de la Humanidad  frente a  clases dirigentes que estaban poco dispuestas a compartir nada; tampoco la Cultura. El Museo del Prado cumple 200 años esta semana y lo tenemos a dos horas; tres en autobùs. ¿No merece una visita?



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