COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Presiones sobre Ciudadanos

Desde dentro y desde fuera. De un fundador del partido, al partido de Emmanuel Macron, las presiones crecen sobre ciudadanos y le ponen ante el espejo de sus incumplimientos  programáticos, de sus cambios políticos, de sus relaciones inapropiadas con la extrema derecha y de la decepción de muchos de sus votantes. Pero las presiones y las advertencias resbalan sobre la piel de Albert Rivera y su equipo dirigente que apenas ha conseguido hacerse con las alcaldías de algunas capitales de provincia para lo que en muchas de ellas necesita el apoyo o la abstención de Vox, además de no conseguir su objetivo de ser el primer partido del centroderecha. Entre no pactar con el PSOE a nivel nacional y hacerlo con Vox a nivel autonómico y local se desliza la actitud del partido naranja. Quienes han visto crecer a Ciudadanos y quienes lo tienen como socio en el Parlamento Europeo le recriminan sus decisiones que complican tanto el futuro de España como su posición en Europa.

Uno de los fundadores de primera hora de Ciudadanos, Francesc Carreras, ha pedido en una carta abierta publicada en el diario El País, que reconsidere su decisión de no pactar con Pedro Sánchez porque supone un giro de 180 grados en su estrategia, al anteponer “supuestos intereses de partido a los intereses generales de España” cuando ambos partidos suman una mayoría absoluta más que sólida para afrontar los retos pendientes. Y sobre todo le dibuja como “un adolescente caprichoso” que “por tu culpa arrojas al PSOE a pactar con Podemos y con los nacionalistas, precisamente aquello que Cs debía impedir”.  Una posibilidad que está cada vez más cercana tras las dudas de ERC y EH Bildu sobre abstenerse en la investidura de Sánchez y de que este haya comprometido un ‘gobierno de cooperación’ con Podemos.

Ahora una abstención de Ciudadanos en la sesión de investidura, como le reclama el Gobierno –es el tercer partido con representación parlamentaria y sus votos y los de Vox no suman con los del PP para armar una mayoría alternativa al PSOE- supondría que el partido naranja se queda a medio camino, y obtendría menos beneficios de los que habría podido lograr con un apoyo desde primera hora. Los resultados poco favorables de las elecciones autonómicas y municipales hundieron sus expectativas del sorpasso al PP. Pero al menos su abstención habría restado capacidad de maniobra a los partidos independentistas y no habría tenido que echarse en brazos de la ultraderecha para lograr tocar poder autonómico y municipal.

Eso es precisamente lo que le recriminan desde fuera, desde el partido La Republique en Marche de Emmanuel Macron y socio en el grupo liberal del Parlamento Europeo que ve con “gran preocupación” las negociaciones de Cs para pactar gobiernos municipales y autonómicos. Y contra toda evidencia y en una actitud que raya ya en la consideración de los votantes como menores de edad, la dirección del partido naranja insiste en que no hay ningún tipo de acuerdo con Vox como aprobó su Ejecutiva,  que no se han sentado a negociar en ninguna mesa "a tres" y que no habría pactos de gobierno tripartitos. Rivera aún dispone de tiempo para mantener una ficción que ya nadie se cree y solo queda ver que florituras verbales utiliza cuando los votos de la ultraderecha les sirvan para gobernar con los populares. Como en Andalucía.


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