PREDICANDO EN EL DESIERTO

Fernando González Ferreras

Catedrático


Tenemos gobierno

Alfonso Fernández Mañueco ha presentado el Gobierno de la Comunidad, fruto del pacto con Ciudadanos y la firma por ambos de 100 medidas de gobierno para los próximos cuatro años. Diez consejeros (seis consejerías para el PP y cuatro para Ciudadanos; siete hombres y tres mujeres) que han tenido, en general, una buena acogida.

¿Cuál será el futuro de este gobierno? La experiencia nos ha enseñado que los gobiernos tripartitos son muy potentes para derribar, pero incapaces de gobernar por las discrepancias diarias y la desconfianza previa. Es más fácil un gobierno de coalición de dos partidos, pero su eficacia depende de mucha comunicación y mucha confianza para una acción de gobierno única y que el Consejo de Gobierno no sea una lucha entre dos líderes que no se han tratado muy bien en la campaña electoral (Igea afirmó que «Fernández Mañueco no es mi candidato ideal», que «no era la persona ideal para ofrecer como regeneración» y que «sólo le faltaba ser ministro de marina»). Tampoco ayuda la idea, muy extendida, de que Igea tuvo que obedecer la orden del partido a nivel nacional para pactar con el PP. Ciudadanos no se cortó hablando de 32 años de aforamientos y políticas opacas en el gobierno PP y de los casos en el juzgado: ‘Enredadera’, ‘Trama Eólica’ y ‘Perla Negra’.

Parece más una boda por conveniencia que fruto del amor, pero estas uniones no siempre salen mal; todo depende de si los contrayentes tienen claro a que juegan. Durante la campaña, Ciudadanos insistió en que no sostendría a un partido con casos de corrupción y que acabaría con 32 años de gobierno PP. Los hechos muestran lo contrario, pero el mismo día en que se acordaba el pacto, C’s y el resto de la oposición llevaron a la Fiscala Anticorrupción el espinoso asunto del Hospital de Burgos acusando al PP de prevaricación y malversación. Curioso llevar al juzgado al partido con el que acabas de pactar.

Otro asunto amenaza la confianza. C’s señaló tres vetos: Antonio Silván (exalcalde de León), Juan Carlos Suárez-Quiñones (consejero de Fomento en funciones) del que Igea afirmó que era «imposible que formase parte del gobierno», ambos por estar señalados en la Operación Enredadera y Jesús Julio Carnero (expresidente de la Diputación de Valladolid) por tener un agujero de 11 millones de euros en una pista de esquí. Pues Mañueco ha mantenido a Suárez-Quiñones en la misma consejería y ha nombrado consejero a Jesús Julio Carnero. No parece que llegue la sangre al río: Igea se ha visto obligado a quitar hierro al asunto.

Fernández Mañueco ha expresado orgullo por su gobierno al que califica de transformador e idóneo para conseguir mejorar el progreso económico y social de Castilla y León. Ojalá lo consiga para beneficio de todos los que vivimos en esta tierra, en especial para los que vivimos en Soria, una provincia que primero se llamó «la Soria vacía» (por la bajísima densidad de población), después «la Soria vaciada» (por un conjunto de políticas erróneas de gobiernos de todo signo político) y que ahora deberíamos llamar «la Soria vacilada» (porque percibo más promesas que actuaciones: las promesas duran lo que duran las campañas electorales).

En especial deseo éxito a la consejera de educación, Roció Lucas. La conozco bien y deseo que tenga ese poquito de suerte que siempre viene bien, porque lo importante (la competencia técnica, la capacidad de trabajo y la actitud de servicio) lo ha demostrado de sobra en su brillante carrera profesional.


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