CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


Falta transparencia

En tiempos de pactos lo útil y lo honesto, por decirlo con palabras de Montaigne, sería el destierro de los acuerdos cocinados a espaldas de los electores. La insistencia de Pablo Iglesias en mantener conversaciones "discretas" con Pedro Sánchez desmiente su discurso de antaño cuando reclamaba -a mi modo de ver, con razón- luz y taquígrafos para todo lo que concierne a los asuntos públicos. Si lo discreto llevado al límite se aleja del ideal de transparencia que debería caracterizar la vida pública, ¡qué decir cuando los pactos se firman en secreto! Caso del que hemos sabido que habrían firmado el PP con Vox para cruzar apoyos en el Ayuntamiento de la capital y en la Comunidad de Madrid. 
No es el mejor arranque para iniciar una nueva legislatura. El título que acredita a los políticos para decidir sobre cuestiones que afectan a nuestras vidas es el de servidores públicos. En democracia no hay dueños de la finca porque la finca, en este caso España, es de todos. Por esa misma razón cuanto nos concierne debe ser conocido por todos. Vale que los partidos políticos durante la campaña electoral prometan y se comprometan a hacer cosas que después no pueden llevar a cabo por las circunstancias que sean; pero lo que no es de recibo es que por obra de la aritmética post electoral lleguen a acuerdos con otros partidos y el resultado sea la desnaturalización del compromiso electoral. De ahí la importancia de conocer en tiempo real la marcha de las negociaciones. Para tomar nota del proceder de unos y de otros y guardarlo en la memoria. Es probable que tal y como vamos conociendo -por filtraciones de fuentes socialistas- Pablo Iglesias no consiga que Pedro Sánchez le nombre ministro. Tampoco sabemos qué debemos entender cuando los unos hablan de un futuro Gobierno de "cooperación" y los otros insisten en que negocian una coalición de gobierno. 
De momento, la incertidumbre rodea esas negociaciones. ¿Qué beneficio obtiene quien cultiva el secreto que abre la puerta a todo tipo de conjeturas? Poco o ninguno. Puede decirse que la falta de transparencia lo que provoca es un estado de tensión innecesario. Pactar entre dos partidos con los respectivos programas electorales a la vista de todos debería ser lo habitual. Aún en tiempos en los que Maquiavelo tiene más seguidores que Montaigne y ya se sabe que el maquiavelismo autoriza a mentir o traicionar la palabra dada en nombre del interés que se considera el bien supremo, en este caso: la preservación del poder o en el caso de las minorías la salvaguarda de sus intereses. Que nadie se sorprenda si uno de estos días nos enteramos vía tuit de quien y con quien va ser gobernada España en los próximos años. Falta transparencia.  


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