CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Operación de alto riesgo

Jueves, a las 12 de la mañana, en el Palau de la Generalitat. Encuentro de alto riesgo entre Pedro Sánchez y Quim Torra. Presidente el primero gracias al apoyo de ERC, el partido que gobierna en coalición con Torra, y presidente el segundo al que falta un cuarto de hora para dejar de serlo. No resistirá la tentación de cantar sus cuarenta a Pedro Sánchez y tener así su minuto de gloria antes de dejar definitivamente el Palau con el baldón de haber sido el peor presidente de la Generalitat, vasallo de quien realmente manejaba las riendas del poder desde Waterloo.

El presidente español se encuentra atrapado por los compromisos acordados con ERC para darle su apoyo en la investidura, pero además tiene que ver la manera de aprobar los presupuestos generales del Estado para no verse obligado a seguir sometido a los de Cristóbal Montoro, aún vigentes. Declara Calmen Calvo en El País que hay que separar los PGE y la política catalana. Difícil, es la cuadratura del círculo. Mientras el Psoe gobierne con muchos menos escaños de los que esperaba en las elecciones de noviembre –paso en falso de Sánchez-, Podemos se quedara muy por debajo de lo que le auguraban sus sondeos, y Ciudadanos haya sufrido un monumental descalabro, solo del independentismo pueden llegar los apoyos a Sánchez para aprobar los Presupuestos. Y a ver cómo se come eso con los independentistas echados al monte con reivindicaciones que echan abajo la Constitución.

De la reunión del día 6 solo Torra puede sacar beneficio. Su carrera en la Generalitat tiene fecha de caducidad, y por tanto se siente libre para soltar a Sánchez toda una lista de exigencias, desde las financieras a la independencia, pasando por la abolición de la república e indulto para los presos. Entre otras. Cuando alguien se ve fuerte propone todo lo que se le ocurre y más.

ERC no siente ninguna simpatía por Torra, es el hombre de paja de Puigdemont, su principal adversario. Pero, con unas elecciones catalanas que previsiblemente se celebrarán antes de verano, ERC no puede permitirse quedarse atrás respecto a lo exija Puigdemont, porque en ese caso Junts le sacaría ventaja. Así que es más que probable que Esquerra se ponga al lado de Torra cuando le plantee a Sánchez un acuerdo de máximos. Que, por otra parte, es el mismo programa de máximos que ERC había marcado para empezar a negociar con Sánchez, en cuanto se convirtiera en presidente de gobierno gracias a su apoyo en la investidura.

Lo tiene crudo Pedro Sánchez. Está decidido a reformar el Estatut y la Constitución, incluso a seguir con los PGE de Montoro, con tal de seguir en Moncloa; pero habrá que ver si ERC está dispuesto va a aprobar las iniciativas legislativas que presente Sánchez si previamente no cumple lo que Torra le va a exigir. Las elecciones catalanas son veneno para la reunión del Palau.