«Creo que a Soria no le falta de nada en verano»

A.I.P.
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Su lugar de vacaciones «especial» es Estambul, aunque hace dos años que no va

1. Un lugar fijo en el que siempre pasa unos días de vacaciones Cada año voy a un sitio diferente. Mi lugar de vacaciones especial siempre era Estambul, pero llevo dos años sin ir. No puedo decir que no iré, pero Erdogan tiene mucha culpa, el sistema actual me impide estar tan cómodo como estaba antes, pero sigue siendo una ciudad de acogida. Y, claro, unos días en el pueblo, en Covaleda.
2.Es el librero de referencia de Soria. ¿Qué libro recomienda que todos, alguna vez en la vida, deberíamos leer en verano? Aunque sea un tópico, El santero de San Saturio, de Juan Antonio Gaya Nuño, incluso para los que vienen de fuera. Podemos aprovechar para dar un toque al Ayuntamiento de Soria para que lo reedite y que vuelva a estar en la calle, porque ahora está agotado. Hay muchos libros que hay que leer. Estamos en Soria y releer continuamente a Machado, con tranquilidad, sin ansias de nada, nos haría mucho más conocedores de nuestra tierra y no ver esa negatividad en los poemas de Machado, y ver lo bueno y lo colorido de Soria.
3.¿Una película o una serie para una noche de verano? Cine clásico. El otro día vi El secreto de Santa Vittoria, con Anthony Quinn, y disfruté. De series no soy mucho, a la tercera temporada me aburro. Me encanta el cine, así que me iría a cualquier título de los clásicos, que pueden ser de hace cinco años.
«Creo que a soria no le falta de nada en verano»«Creo que a soria no le falta de nada en verano» - Foto: Javier Ródenas Pipó4. ¿Cómo recuerda sus veranos infantiles? Los recuerdo genial, echando una mano a mi padre, pero sobre todo en el río... y las noches largas jugando, estábamos en la calle continuamente. Aunque echaras una mano, a las siete te ibas al río a darnos unos baños y luego nos íbamos corriendo a cenar para escaparnos a jugar a la patada del bote, a cualquiera de aquellos juegos que nos han permitido jugar hasta edad avanzada, a los 14 o 15 años. Sobre todo en el pueblo seguíamos disfrutando de esas noches de verano infantiles.
5. ¿Qué actividades practica en la temporada estival? Pasear me encanta, la bicicleta que es un medio de transporte muy cómodo, a pesar de las cuestas de Soria, y charlar, estar con los amigos, tomar una cervecita en cualquier lugar de Soria es una delicia. Tenemos terrazas, espacios como este [La Dehesa] en el que uno puede disfrutar de las conversaciones. Me encanta hablar y me encanta que los demás hablen.
6. Un destino soñado para viajar en verano y que todavía tiene pendiente... Hay tantos que tengo marcados... No sé si en verano, pero me encantaría ir a Tanzania y a Canadá. Canadá es el sitio soñado, que lo veo siempre lejano... ese lugar al que siempre me gustaría ir.
7. Si tuviera que recomendar Soria a un turista, ¿qué le diría? Todo. Tenemos todo, tranquilidad, también bullicio, no solo en las fiestas de San Juan, a partir de ahora la provincia está en ebullición y nos encontramos cualquier motivo de entretenimiento. La paz, la naturaleza, el arte, la historia, la literatura... es que yo creo que Soria tiene todo. Quizás, a veces, no lo vemos tan bien los de aquí. Nos deberíamos mirar más el ombligo, pero no para ver la pelusilla, sino todo lo importante que tenemos aquí.
8. Piense en tres enclaves sorianos para pasar una tarde de verano perfecta. El entorno del Duero, La Dehesa y cualquiera de los rincones de Covaleda. En Covaleda hay cantidad de sitios para perderse, para descansar, para estar con los amigos, para comer...
9. ¿Echa algo de menos en Soria en estos meses? No le falta nada. Es una delicia ver a tanta gente, en Soria no paramos, alguna de las actividades me gustaría exportarla a primavera u otoño para ver a tanta gente. Pero, sinceramente, creo que a Soria no le falta de nada en verano.
10. De los eventos estivales que ofrece, ¿con cuál se queda?  La Feria del Libro, que es lo mío, pero tengo que reconocer que el Enclave del Agua es uno de los grandes logros de la ciudad, por lo que significa para la gente de fuera y también para nosotros. Es el evento del verano, aunque, claro, cada uno habla de las fiestas de su pueblo.