TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


No te va a gustar

Una persona muy querida para mí me hace llegar la petición, ya que tengo la suerte de poder escribir en este medio, de que dirija esta 'carta abierta' a Albert Rivera. La persona que a mí se dirige asegura, y sé que es cierto, haber votado a Ciudadanos en las últimas elecciones, dice no haber perdido del todo la confianza en quien maneja este partido y promete que, si esto sigue así, jamás volverá a votarle. 
Mi interlocutora, que para nada depende de la vida política, es persona de buena voluntad, que quiere que las cosas se arreglen. No hace ascos a un gobierno del PSOE, pero se rasga las vestiduras al pensar que este Ejecutivo pudiera estar trufado con presencias 'moradas', en general, y con la de Pablo Iglesias, ese gran trapisondista, en particular. Yo diría que, a su manera, se trata de una persona progresista, que no 'progre', de izquierda moderada, que no de 'las izquierdas', sin desdeñar a una derecha igualmente moderada, que no a 'a las derechas'. O sea, como tantos. 
Me dice que votó a Ciudadanos porque, en la anterior Legislatura, el partido de Albert Rivera hizo política. Suscribió acuerdos con el PP y con el PSOE en torno a programas regeneracionistas, hizo alardes de flexibilidad y de buen criterio. Se llevó un enorme susto cuando Rivera, en plena campaña electoral, dijo que de ninguna manera pactará nunca jamás con los socialistas y que lo urgente, para él la gran tarea nacional, era echar a Pedro Sánchez de La Moncloa. Luego vinieron los siete millones y medio de votos al PSOE, y Rivera quedó desautorizado. 
A partir de ahí, todo han sido desgracias para 'los naranjas'. Forzosas alianzas con Vox, a los que repudiaron, cesiones territoriales al PP; al que querían suplantar en el liderazgo de la oposición y al que han contribuido a fortalecer, y nada de hacer una política posibilista y creativa. Hasta Macron, el antaño gran aliado, parece habérseles vuelto de espaldas. 
Nada hay que se perdone más en esta España cainita y cruel que el cambiar de opinión, si es para mejor. Se comprende que Rivera tenga dificultades ahora para volver grupas sobre su gran error de campaña --quién diablos le mandaba meterse en esos berenjenales-- , un error que ha sido la madre de todas las equivocaciones posteriores. Pero quien me pide que le envíe esta carta abierta cree que aún es posible la rectificación, antes de que otros se le adelanten --y recuerde que Pablo Casado, que sigue siendo el líder de la oposición, está mucho mas en contacto con el inquilino de La Moncloa que Rivera, que sigue perdiendo apoyos propios y ajenos, digan lo que digan algunas encuestas más o menos acertadas. 
Rivera tiene un papel necesario en este país: hacer posible la gobernabilidad. Evitarnos a todos el bochorno de unas nuevas elecciones, Se lo dicen desde todos los ángulos --pero ¿es que no leen los editoriales casi unánimes en los medios, es que seguirán diciendo que todo es un montaje de los 'submarinos de Ferraz'?-- . Equivocarse puede equivaler a su suicidio. Y entonces ¿qué harán quienes, como mi interlocutora, sigue creyendo que esta es una opción a votar? ¿Servirá de algo esta carta abierta, esta botella lanzada al mar de los sargazos?  


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