Carlos Lafuente

Trabajador de la Función Pública


Al cafelito

«Me ha asombrado que la Audiencia Nacional defiende en una sentencia conocida recientemente que una empresa pueda descontar del cálculo efectivo de la jornada de sus trabajadores el tiempo que estos emplean en desayunar, tomar un café o fumar un cigarrillo. Creo que ese tiempo es aprovechado para ‘recargar pilas’, intercambiar información con los compañeros y volver a los quehaceres con más ganas. Y así lo defienden psicólogos especializados en el mundo laboral y sindicatos. Me parece una discusión anacrónica cuando las empresas más punteras como Google no solo admiten como beneficiosas estas prácticas sino que además habilitan espacios en sus lugares de trabajo para promover estos tiempos que aun siendo de relax repercuten de manera muy satisfactoria en el rendimiento de los trabajadores. Tal vez sea éste el momento de plantearnos en nuestro país la manera de afrontar determinados trabajos. Y es que la mayoría de empresarios (incluidas las distintas Administraciones Públicas) creen que en el trabajo hay que estar sí o sí.  Y no lo creo. Hay trabajos, sobre todo manuales, en que es necesario para llevar a cabo tus tareas estar en el tajo. Pero hay otros muchos que se pueden realizar desde casa gracias unas veces a la tecnología y otras a la responsabilidad de llevar a cabo las tareas encomendadas de manera satisfactoria. Cuando nuestros jóvenes salen a trabajar o hacer prácticas a  otros países siempre les llama la atención a su vuelta el rígido control de presencia que se lleva en España. Tenemos la enfermedad del ‘presentismo’.
Por eso, creo que la sentencia de la Audiencia Nacional es contradictoria con prácticas habituales de los propios empresarios. Si no se considera trabajo esos espacios en los que se departe con compañeros tomando un café, ¿tampoco habría que considerar como trabajo las «comidas de negocios»?, ¿tendrán que devolver todo el dinero que las mercantiles consideran como un gasto de la empresa, y sus correspondientes desgravaciones? Tendrá que ponerse la Audiencia Nacional las mismas gafas para mirar todo. 



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