Machado en 125 viñetas

Sergio Arribas
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El último libro del ilustrador y pintor José Orcajo envuelve de «humor y cariño» algunos de los episodios que marcaron la estancia del poeta en Segovia

Machado en 125 viñetas - Foto: Rosa Blanco

Incansable en el oficio al que lleva dedicado más de medio siglo, el ilustrador y viñetista José Orcajo de Francisco (Segovia, 1948), recuerda que «desde hace mucho tiempo» tenía dibujadas las biografías de personajes relacionados con Segovia, desde el rey Enrique VI y el conquistador Pedro Árias Dávila hasta el doctor Pedro González Velasco. También estaba Antonio Machado, que vivió en Segovia, en la pensión regentada por doña Luisa Torrego, de 1919 a 1932. Del poeta universal, Orcajo, viñetista de El Día de Segovia y El Día de Soria, tenía terminadas «24 hojas en blanco y negro»; esto es, a lapicero, antes de pasarlas a tinta, como suele trabajar con sus dibujos y viñetas.
Ya tenía estudiado al personaje cuando el Ayuntamiento le invitó a participar en la exposición colectiva ‘Don Antonio. Las vidas de Machado’, en el recinto de La Cárcel, con motivo de los actos del cien aniversario de la llegada al poeta a Segovia. Orcajo participó con una caricatura del literato junto con otras figuras a las que éste admiró como Lorca, Unamuno, Ortega y Gasset y Rubén Darío. 
Tras aquel trabajo, que le permitió sumergirse en la época que vivió el poeta, y con la ‘biografía’ que ya había trazado con sus lápices, Orcajo se decidió, de la mano de la editorial segoviana ‘Derviche’, a realizar un nuevo homenaje al literato. «De las 24 horas que tenía hechas a lápiz se ha pasado a 60 y a color», explica quien formara parte de la revista ‘La Codorniz’ y colaborador, entre otras publicaciones, de ‘El Jueves’.
El resultado es ‘Machado y Segovia. Docencia, amor y política’, un libro que, en 125 viñetas, acompañadas de textos explicativos, repasa la estancia del poeta en la ciudad, donde participó de manera activa en importantes iniciativas culturales y políticas, desde la fundación de la Universidad Popular hasta la proclamación de la Segunda República.
desconocido. Orcajo alumbró el libro tras cuatro meses, desde diciembre a abril, un tiempo en el que el viñetista ha podido «descubrir» algunos de los episodios menos conocidos de la vida del poeta, algunos no recogidos en la obra, como cuando Machado no pudo cobrar un décimo premiado, comprado en Segovia, tras extraviarlo en un retrete.
Entre las anécdotas que ha conocido el humorista gráfico, el apodo de ‘Charlot’ que le dedicaron, por tener los pies planos, sus alumnos de francés, en el Instituto General y Técnico; que también se referían al profesor como «Don Manchado y Cenicienta», en alusión a que «era un fumador empedernido» y «siempre llevaba la chaqueta llena de cenizas». «Se reían de él, pero era tan buena persona que les aprobaba a todos», señala Orcajo que buscó su inspiración en dos pequeñas biografías, la escrita por su hermano menor, José Machado, y la que firmó Rubén Landa, profesor compañero del poeta en Segovia.
En ‘Machado y Segovia’ el lector encontrará entre dos y tres viñetas por página, precedidas por un texto, en una narración fidedigna con los hechos. En la viñeta es donde el dibujante introduce «una gracia o chiste» relacionada con la historia.
Orcajo, que cuenta entre sus premios con el ‘Mortadelo de Oro’ al mejor dibujo, en un concurso organizado por la editorial Bruguera, repasa la vida de Machado en su aspecto docente, como catedrático de francés, sin olvidar que fue en Segovia —y en sus frecuentes viajes a Madrid— donde realizó, junto a su hermano Manuel, la práctica totalidad de su producción teatral; entre ellas la obra ‘Desdichas de la fortuna o Julanillo Valcárcel’, estrenada en 1926 en la capital de España con gran éxito de crítica y público. Aprovechando la estancia de Manuel en Madrid, los hermanos estrenaron cinco obras más, de 1927 a 1932, entre ellas ‘La Lola se va a los puertos’ (1929), que fue su mayor éxito teatral.
Orcajo también abunda en la faceta amorosa de Machado; pues, no en vano, fue en Segovia, en el Hotel Comercio, donde conoció a Pilar de Valderrama, la misteriosa Guiomar que ocuparía su corazón —en un amor platónico, pues estaba casada— hasta comenzada la Guerra Civil. El humorista gráfico también hace referencia a la vertiente política de Machado, un aspecto que ya se visualiza en la portada del libro, con la caricatura de Machado y el Ayuntamiento de Segovia, al fondo, con la bandera republicana. Como se sabe, el 14 de febrero de 1931, Machado presidió un mitin de la campaña republicana con la participación de Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala en el Teatro Juan Bravo. Justo dos meses después, el 14 de abril, se proclamó la República y el propio Machado izó la bandera en el balcón del Ayuntamiento.
«Lo he tratado con humor y cariño. En su juventud fue un vividor, le gustaba el vino y la farra, algo de lo que luego, en la madurez, se arrepintió y así lo puso incluso en algún verso. He intentado ser imparcial. No soy literato, aunque está claro —dice Orcajo— que era un enorme poeta, muy sensible y muy humano». Entre las viñetas que más trabajo le han dado, según confiesa, la que refleja el Teatro Juan Bravo, la de una manifestación en la que Machado porta una bandera o la que retrata la frecuente pelea que tenía con unas mujeres por coger el mejor sitio en el tren y a las que el poeta denominaba  «las euménides», es decir, «las hijas de la furia».