Donde el virus apenas dejó rastro en Soria

EDS
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En cinco zonas de Soria apenas ha tenido incidencia la COVID. No hay factor milagro pero todas se adelantaron con las restricciones

Donde el virus apenas dejó rastro

¿Por qué el índice de contagio en Soria es de los más altos de España e, incluso, del mundo? ¿Por qué, dentro de la provincia, hay zonas donde el virus ha sido especialmente virulento y otras próximas donde apenas ha dejado huella? A los científicos les corresponde ahora analizar los datos y estudiar los factores que han podido ser determinantes para que el virus SARS-CoV-2 se mueva más rápido y haga más daño en unos lugares que en otros.
Algunos expertos apuntan a factores como la contaminación, la demografía, la sociabilidad, la falta de tests y la reacción tardía... Sin embargo, algunas de estas explicaciones, en Soria, carecen de sentido, máxime cuando hay zonas con condiciones muy similares donde el virus ha tenido comportamientos dispares. ¿Por qué la zona básica de salud de Almazán ha estado al borde del colapso y la vecina Berlanga apenas ha registrado incidencia? ¿Qué ha ocurrido en la vertiente soriana del Moncayo para que sus pueblos hayan pasado de puntillas sobre el virus, y eso que están entre dos focos importantes como La Rioja y Soria capital? Es pronto para dar respuestas pero lo cierto es que hay cinco zonas en la provincia que han sido como islas en la adversidad. Antelación en las medidas, previsión, más desinfección, responsabilidad social... O, quizá, solo es cuestión de suerte. 
solo una zona verde. El área de salud de San Pedro Manrique es la única «zona verde» de la provincia tras acumular más de 14 días sin nuevos casos, hasta el lunes que registró un positivo. Por ello, es la única zona de Soria que la Junta ha propuesto para pasar a la fase 1. «No sabemos realmente a qué puede responder. Imagino que será importante la poca densidad de población que tenemos y, también, la suerte», justifica el alcalde de San Pedro, Julián Martínez, sobre la baja incidencia. Sí destaca un aspecto, la residencia, donde «lo han hecho muy bien», subraya. «Se adelantaron quince días al estado de alarma con las visitas y la desinfección. Allí no ha habido ningún caso y, por tanto, tampoco ha afectado a los trabajadores y no ha salido fuera el virus. Hay que agradecérselo», insiste. De hecho, hace un apunte: «En estos 50 días de confinamiento no ha habido ni una muerte natural». 
A esto suma la «buena respuesta general de la gente» al confinamiento y el esfuerzo de los pueblos (coordinados desde la coordinación de la Mancomunidad de Tierras Altas) para dar respuesta a las necesidades de la población así como en las labores de desinfección. «Entiendo que todo ha contribuido pero, por encima de todo, está la suerte», sentencia. 
ágreda, donde menos casos. En términos absolutos, Ágreda es la zona básica de salud de Ágreda que menos enfermos acumula, 20. «La gente ha actuado con mucha responsabilidad pero, sin duda, es cuestión de suerte», reconoce también el alcalde de Ágreda, Jesús Manuel Alonso, quien admite que ha vivido la situación con «muchísima preocupación». Por la «incertidumbre» inicial pero, sobre todo, por el «agobio» que suponía la «progresión geométrica de la enfermedad, con un factor multiplicativo tremendo», y «lo que estaba ocurriendo en las residencias de ancianos, que era terrorífico». «Hemos vivido momentos muy inciertos porque había poca información y poca infraestructura», reconoce. Afortunadamente, la residencia de su municipio ha salvado la situación con apenas dos positivos. Un logro que es responsabilidad, agradece, del «trabajo extraordinario, la rapidez, la anticipación y la prevención» con la que se actuó desde el centro. A esto suma también la previsión del Ayuntamiento:«El día 11 de marzo se conocía ya que había un foco incisivo en La Rioja. Eso nos hizo reflexionar por la conectividad que tenemos y decidimos suspender todas las actividades que dependían del Ayuntamiento o en las que colaboraba:la escuela de música, los bailes de mantenimiento...», recuerda el regidor. Se suspendió también el mercadillo, la exaltación de la corneta, el tambor y el bombo... 
A la anticipación del peligro se ha sumado también «la responsabilidad de los vecinos», agradece el alcalde, y las labores de desinfección. No obstante, reitera, «es cuestión de suerte». Y, quizá también, apunta entre risas, de la protección de la Venerable. 
ólvega, previsión. En la vecina Ólvega apenas se han registrado 32 casos. «Nos precipitamos un poco y antes de que se decretara el estado de alarma ya tomamos algunas medidas», justifica la alcaldesa de Ólvega, Elia Jiménez. «Los parques y jardines se precintaron un día antes que el decreto, y el día 12 ya cerramos muchas instalaciones municipales. En la residencia, el 7 ya no entraba nadie y se aislaron además en la cuarentena. Los epidemiólogos sabrán pero es verdad que procuramos actuar con rapidez», apunta la regidora sobre los motivos que pueden estar detrás de la baja incidencia en la zona. Se ha actuado con «mucha precaución y cautela» y se han esforzado especialmente en «la desinfección diaria». «También nos adelantamos en ese sentido y ya antes del estado de alarma se echó agua clorada en zonas de más tránsito como farmacia, centro de salud, barandillas... a cargo del personal municipal». Agradece que la población ha actuado con responsabilidad pero pide mantener la misma concienciación ya que, «si ahora no somos cautos y responsables, de nada van a servir estos 50 días encerrados». Aunque no hayan sentido cerca el virus, Jiménez admite que «el miedo y la precaución» no han faltado.