Las claves del adiós de López Garai

EDS
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Menos de un año después de su contratación y tras haber sido renovado, el club busca un cambio

Las claves del adiós de López Garai - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

El pasado 25 de junio el Numancia anunciaba al nuevo entrenador del equipo que debía dar relevo a Jagoba Arrasate tras una temporada en la que los rojillos estuvieron a un partido de lograr el ascenso a Primera División. Con bajas tan importantes como las de Aitor Fernández, Íñigo Pérez o Manu del Moral, Aritz López Garai asumía el reto tras lograr la salvación de manera holgada con el Reus. El técnico vasco lanzaba un mensaje ambicioso en su presentación, «vamos a ser un equipo atrevido, no sé hasta dónde podremos llegar pero queremos tener el balón y llevar la iniciativa de los partidos». 
El 11 de junio de este año, 351 días después, el Numancia anunciaba que rompían el acuerdo que ligaba a ambos durante una temporada más y que llegaba tras el mensaje del entrenador de querer continuar, «soy una persona muy cabezona y quiero convertir los pitos en aplausos», comentaba tras el último partido ante Las Palmas.
Precisamente esa mala relación con la grada ha sido uno de los detonantes de su marcha. No ha sido el único,  puesto que los 49 puntos, por debajo de los 50 simbólicos, y las 11 victorias, son números que no han convencido a la directiva para que Aritz López Garai siguiese en el club.
los pitos. Durante las primeras jornadas el Numancia mostró ese juego de posesión, con mucho ataque, como demuestran sus seis goles en tres partidos, pero con la misma fragilidad defensiva recibiendo siete y logrando tan solo dos empates. La posterior victoria por la mínima ante el Elche en la cuarta jornada no calmó a una grada que explotaba la noche del 13 de septiembre en el partido de Copa del Rey ante el Sporting de Gijón. Cada pase entre centrales o al portero era motivo de silbidos. López Garai explotaba en sala de prensa, «la gente está de uñas y no lo entiendo. Por mucho que le doy vueltas a la cabeza no entiendo la actitud del público y eso me entristece».
Esa contundencia del técnico defendiendo el estilo y a sus jugadores no sentó nada bien a los socios. Comenzaba entonces una guerrilla constante a pesar de que el equipo marchaba en la zona media de la tabla con comodidad, lo que hacía que la directiva renovase en febrero al técnico. Se llegó a estar a nueve puntos del descenso a falta de 10 jornadas. Esa tarde del 30 de marzo, tras vencer al Granada por 2-1, López Garai rompía definitivamente con la afición, «al final piensas que es algo personal. Juegas en corto y pitan, en largo y pitan, vas ganando y pitan, te marcan un gol y pitan». Esto reabrió una herida que ya no lograría cicatrizar.
mal final. Tras este partido el Numancia tan solo conseguía ganar un encuentro en el campo, el del Alcorcón. Una victoria en 9 partidos en la peor racha de los rojillos que lograron la salvación a falta de una jornada aunque en ese momento, gracias a la ayuda del Oviedo.
López Garai lanzaba un mensaje conciliador, «quiero convertir los pitos en aplausos», pero ya era demasiado tarde. La directiva se reunía con el técnico para comunicar su marcha a pesar de lograr el objetivo marcado de mantener al equipo en Segunda División.