CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


Sobre España Suma

A menos de un mes del vencimiento del plazo para alcanzar un acuerdo político que asegure la investidura presidencial de Pedro Sánchez y, caso de fracasar, para que se inicie la cuenta atrás para celebrar elecciones el próximo 10N, la dirección del PP parece que apuesta por la vuelta a las urnas y está moviendo ficha. En forma de oferta a Ciudadanos para repetir en el ámbito nacional la fórmula de coalición (Navarra Suma) que fue la lista más votada en aquella comunidad. Fue  la vencedora a falta de un escaño para conseguir la mayoría que les habría permitido retener el Gobierno Foral. Se quedó en puertas, pero el experimento no fue percibido como un fracaso. 

Todo lo contrario. Hasta el punto de que ahora Pablo Casado (y su portavoz parlamentaria Cayetana Álvarez de Toledo) impulsan la repetición de la fórmula ofreciendo a Ciudadanos y a los pequeños partidos de las derechas regionales ir en coalición si se repiten las elecciones. Ciudadanos no ha recibido con entusiasmo la propuesta. Pese a que este partido carece de implantación en algunas provincias, en el  País Vasco ni siquiera tiene representación en el Parlamento, Albert Rivera -que es quien decide la ruta del partido naranja- no renuncia a su objetivo de convertirse en el líder de la derecha española. En ese horizonte difícilmente encajaría una lista electoral al Congreso de los Diputados encabezada por Pablo Casado y llevando de "número dos" a Rivera. La idea de España Suma parece pues, que estaría condenada al fracaso. Pero en la cúpula del PP no tiran la toalla. "Podría funcionar en el caso de las listas al Senado" comentaba un dirigente popular. Manejan un estudio que proyectando los votos obtenidos en las elecciones de abril por uno y otro partido, caso haber concurrido en lista conjunta les habrían ampliado el número de escaños. Es una razón de peso que a quienes impulsan la fórmula les da argumentos para insistir. Nadie se atreve a predecir en qué puede quedar la cosa. Lo que sí se sabe es que la sola idea de una posible coalición a nivel nacional de todos los partidos de derechas estaría dando argumentos a los dirigentes de Podemos para urgir al PSOE a sentarse de nuevo a negociar un pacto de gobierno que desbloquearía la hoy empantanada investidura. Recuerdan que PP y Ciudadanos más Vox han hecho sus deberes formando gobiernos en Andalucía, Murcia y Madrid, mientras  ellos -las izquierdas- siguen mareando la perdiz. Sería irónico que   fuera el temor a un hipotético vuelco electoral el factor que en el último minuto hiciera cambiar de planes a Pablo Iglesias y Podemos acabara apoyando la investidura de Pedro Sánchez sin ninguna contrapartida. 


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