MUY PERSONAL

Francisco Muro de Íscar

Periodista


Las urgencias del calendario

¿Ustedes lo entienden? Los políticos desde luego, no. Llevamos sin un Gobierno que merezca, o que se haya ganado ese nombre, desde hace 3 años, para no ser demasiado exigente y, sin embargo, instituciones como el FMI dicen que vamos a crecer más de lo previsto incluso por el más optimista de los Gobiernos en funciones y, además, por encima de todas las potencias europeas y casi mundiales. Vivimos en la incertidumbre -aunque no se puede decir que Italia, Francia, Alemania y, sobre todo, el Reino Unido puedan decir que están mejor que nosotros. Ni siquiera la Unión Europea con más dudas que certidumbres sobre el futuro todos los europeos. Así que, instalados en la urgencia -"lo urgente atenta generalmente contra lo necesario", decía Mao Tse Tung- dejamos sin resolver lo necesario, incluso aunque, a veces, también sea urgente. 
Tengamos o no Gobierno -cuando escribo estas líneas, PSOE y Podemos se acaba de dar otro portazo en las narices y han vuelto a romper por decimonovena vez las negociaciones del reparto de cargos sin haber empezado a hablar del programa- aquí lo que debería mandar es la urgencia del calendario. Llevamos un año sin Presupuestos y si los socialistas no hubieran abrazado con fruición los de Rajoy, que tanto repudiaron partida por partida, no habrían podido hacer nada. Tampoco es que hayan hecho mucho, salvo en acciones de marketing social. Así que necesitamos aprobar unos Presupuestos para 2020 porque no podemos seguir llevando el país con los de 3 años atrás. Y como no se pongan a trabajar pronto, tendremos que volver a renovar los viejos.Pero es que en septiembre, que está cerca, tenemos un panorama que exigiría un Gobierno sólido, asentado, con unidad de criterios y con autoridad moral. Porque el 11 de septiembre empezará de nuevo el festival independentista, aprovechando la Diada, y teniéndose que demostrar unos a otros, quién es más independentista que el otro. Pocas semanas después, será el aniversario del bochornoso referéndum ilegal perpetrado por los representantes del Estado español en Cataluña. Y entre medias, Marchena mediante, conoceremos la sentencia del procés contra los políticos que ahora están presos pero que no son presos políticos sino desleales al Estado. Sin un Gobierno capaz de responder a todo esto, prepárense. 
Pero es que, en estos meses últimos del año, ese Gobierno tiene que afrontar también, además de todas las reformas que no se han hecho en España -que son innumerables, y, éstas sí urgentes a más no poder- la ya tardía renovación del Consejo General del Poder Judicial, un escándalo sin paliativos. ¿Cuándo, cómo y con quién será la apertura del Año Judicial, que habitualmente se celebra en los primeros días de septiembre? Y ¿cómo harán para pactar el reparto de vocales si no son capaces de alcanzar una mayoría suficiente para gobernar? Pero, además, el nuevo Gobierno tendrá que llevar al Parlamento, la renovación en RTVE, antes de que desaparezca por consunción gracias a las decisiones del equipo de Rosa María Mateo, la de la Comisión Nacional de la Competencia, y un poco más adelante las de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y de la AIREF. Eso, sin contar, con el importantísimo relevo al frente del CNI. Es el calendario, lo que marca la urgencia de los pactos Y también el sentido común y la eficiencia. Aunque el país marche sin los políticos...   
 


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