TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


EL portero de Zidane

Keylor Navas jugará hoy ante el Huesca y el Tato se hace fuerte en su idea: «Hemos tirado 40 millones a la basura». Pertenece a ese buen porcentaje del madridismo que nunca entendió el fichaje de Thibaut Courtois y lo justifican únicamente en que a) era más alto, b) tenía más caché internacional o c) respondía a ese capricho megalómano de la planta noble del Bernabéu de tener los mejores cromos del planeta aunque el precio sea el de cortar otras carreras o hacer de menos (como a Keylor) a porteros que dieron un nivel de nueve durante cinco temporadas. O sea, sostienen que a Florentino nunca le gustó un portero que costó 10 millones no por su rendimiento, sino precisamente porque costó 10 millones y ya se sabe que 'ahí arriba' algunos están convencidos de que lo barato no puede ser bueno...

Courtois está lesionado, vale, y es la justificación perfecta para evitar que Zidane gestione el marrón. No es la primera vez que la flor zidanesca aparece en forma de lesión: quería meter a Isco en el once a costa del «innegociable» (dicho por él mismo) Bale, y el galés se lesionó una y 1.000 veces para responder a los deseos del técnico. Ahora es la portería, y su hombre es un costarricense de 185 centímetros (no es precisamente pequeño) que siempre ha respondido, que trabaja como una mula en cada entrenamiento y que ha sido la cara visible del campeón de Europa en las tres últimas finales. Enfrente, un belga de casi dos metros que firmó sus mejores años en el Atlético, que no ha mejorado ni el rendimiento ni los números de Keylor y que para colmo del Tato y de ese madridismo de vieja escuela aparece demasiado en los programas del corazón/bilis relacionado con señoritas de nombre Jennifer o habituales del papel cuché. Si a Zidane le dejan jugar sus cartas y le encuentran a otro Kiko Casilla, verán a Courtois pasear su etiqueta de precio de venta al público este verano.