Un año sin Blanca Fernández Ochoa

Adrian R. Huber (EFE)
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La trágica muerte de la madrileña, que fue la primera española en conquistar una medalla olímpica, en 1992, causó gran consternación

Un año sin Blanca Fernández Ochoa

La nieve sigue de luto. Hoy se cumple un año que España recibía una noticia trágica: la aparición, en la sierra madrileña, del cadáver de la esquiadora Blanca Fernández Ochoa, la primera mujer que -al ganar un bronce en el eslalon de los Juegos de Albertville'92 (Francia)- obtuvo una medalla olímpica para el deporte español.
Blanca, que llevaba varias jornadas desaparecida, protagonizó ese día una noticia triste, después de haberle dado tantísimas alegrías a la afición. Entre ellas, ese bronce, tan solo cuatro años después de que se le escapase la gloria olímpica: al caerse en la segunda manga del gigante de los Juegos de Calgary (Canadá), que lideraba después de la primera bajada.
Esa presea fue un alivio para ella. Pero también marcó claramente un antes y un después en su vida. De hecho, sigue siendo la única española en capturar una medalla en unos Juegos de Invierno.
La imagen de la deportista madrileña siempre estuvo ligada a la de su hermano mayor, ‘Paquito', héroe nacional cuando sorprendió al mundo al proclamarse campeón olímpico de eslalon de Sapporo’72 (Japón).
Blanca se inspiró en la gesta de su hermano, uno de los mayores 'bombazos' de toda la Historia del olimpismo invernal, que se produjo cuando ella tenía ocho años y que recordó en una entrevista en 2014: «La carrera se veía aquí en España sobre las cuatro o las cinco de la mañana. Vivíamos en la Escuela de Esquí, en Navacerrada. Recuerdo a mi padre gritando ‘oro, oro, oro’. Gritaban los profesores de esquí, gritaba todo el mundo. Me levanté. Todo el mundo estaba saltando y gritando».
«Mi hermano era campeón olímpico, pero tardé en valorar lo que realmente había conseguido. Que fue algo increíble», comentaba Blanca, cuya medalla llegó ‘por obligación’, cuatro años después de protagonizar, en 1988, uno de los momentos más impactantes de toda la Historia de la nieve española; cuando rozó la gloria olímpica, en Calgary. Ganó la primera manga, en Nakiska, antes de caerse en la decisiva segunda bajada: pasando, literalmente, del todo a la nada.
Después de los Lake Placid’80 (EEUU) y Sarajevo’84 (Yugoslavia), eran sus terceros Juegos. Y el cambio horario con la región de Alberta -unas ocho horas- provocó que esa segunda bajada coincidiese con el de máxima audiencia en España, por lo que se convirtió en uno de los momentos televisivos punteros del esquí. Esa carrera la comentaba para TVE su hermano Paco, al que Blanca se abrazó, llorando, después de que se le escapase ese oro de forma tan injusta.

 

Casi se retira

A pesar de que su idea era la de la retirada después de la cita canadiense, «entre todos, familiares, federativos, amigos e incluso el propio Samaranch (entonces presidente del Comité Olímpico Internacional)» la convencieron para seguir, según explicó a en febrero de 2017. «Lo de Calgary fue un auténtico jarro de agua fría para mí. Venía de hacer una temporada fantástica. Llegué a esos Juegos con la sensación de que ‘pillaba’ medalla, fijo. Caerme fue una decepción absoluta». Así que hizo caso de los consejos y en cuatro años se llevó el bronce en Meribel (Saboya). Ysolo por unas centésimas. En esta ocasión, la suerte estuvo de su lado. Ya en la vida...