Acabado en 'Ún'

Ana I. Pérez Marina
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Acabado en 'Ún'

La Asociación de Matasejún encarga al antropólogo social e historiador Eduardo Aznar un estudio sobre el origen del nombre del pueblo y la coincidencia en la terminación con otras poblaciones del entorno

Matasejún (terminado en –ún). Pequeña población de la comarca de Tierras Altas y El Valle, ubicada en el noreste soriano, en el límite con La Rioja, bañada por el río Mayor en la vertiente mediterránea y afluente del río Alhama al sur de la Sierra de Achena y al norte de la de Alcarama, dice Wikipedia. No muy lejos están Bretún, el despoblado de Mozún, Armejún, Turruncún, Gatún, Navajún o Fuentestrún. También próximos se hallan Cerbón, Añón o Beratón, terminados en estos casos en –ón. Todas estas poblaciones se encuentran en la misma zona, en la provincia de Soria y en la vecina comunidad de La Rioja baja. ¿Cómo pueden interpretarse todos estos nombres? La Asociación de Matasejún, que desde hace 17 años impulsa diferentes iniciativas para recuperar las raíces del pueblo, encargó al antropólogo social e historiador Eduardo Aznar un artículo para su revista sobre el origen del nombre de Matasejún que, además, aclarara qué tipo de vinculación singular se da con otras localidades próximas finalizadas en –ún. «A través de contactos personales conocía los estudios de Eduardo Aznar sobre toponomia. Se lo planteé y ha realizado un extenso artículo que aporta bastante luz sobre el origen del nombre de Matasejún», explica Luis García, presidente de la asociación.
Eduardo Aznar, oriundo de la localidad navarra de Fitero, investiga lingüística y etnográficamente el entorno de Tierras Altas y La Rioja desde hace años. «No hay noticia de ningún estudio de estas características, sobre el origen de los nombres de Matasejún, Bretún, Fuentestrún…», admite el investigador, quien en pocas palabras simplifica el resultado del estudio etimológico en el que ha trabajado cerca de nueve meses. «Matasejún puede analizarse bastante bien, su significado es fiable y también la relación con otros nombres de la zona», advierte.
Tan sencillo (o no tanto) como que «seguramente» en un tiempo Matasejún se llamó Matasejón, acabado en –ón, y los «giros fonéticos» de los dialectos medievales de la zona derivaron en la generalización de –sejún. «Sejón es un elemento reconocido en varios puntos de la España Occidental, en Galicia, León o Extremadura, relacionado con las plataformas rocosas del pueblo», resume el antropólogo. 
La aparición de este sejón en el emplazamiento en el que se asienta el pueblo de Matasejún permite establecer los límites temporales y dialectales. «Aunque parece razonable pensar que el latín saxum se empleó por toda la península, lo cierto es que dentro de las hablas romances la mayor representación de sus descendientes está concentrada en el ámbito occidental, en galaico-portugués y leonés, apareciendo en la zona occidental andaluza y extremeña por efecto de la gran cantidad de leoneses que se asentaron en aquellas áreas. Por otra parte, tras un periodo de gran uso, desapareció del habla popular a finales de la Edad Media», escribe Eduardo Aznar en su artículo.
Por todo ello, teniendo en cuenta que la zona fue ocupada en la Reconquista por pobladores riojanos-navarros, hace pensar que –sejón es un leonismo «importado» por los pastores matasejuneros en sus invernadas por tierras extremeñas. La cercanía musulmana no se alejó hasta mediados del siglo XIII, por lo que el nombre de Matasejún, con toda probabilidad, surgió en aquella época, de la unión de Mata- (que significa matorral) y –sejón (elevación de rocas), cuya pronunciación cerrada quedó en –ún, terminación que se adoptó de la misma forma en otras poblaciones mencionadas anteriormente como Armejún o Bretún. «Designa una forma de matorral sobre una plataforma rocosa de guijarros sueltos, el hombre del lugar donde se enclavó el casco urbano del pueblo», señala Eduardo Aznar. Era común, apostilla el historiador, que las nuevas poblaciones adoptaran el nombre de los parajes sobre los que asentaban.
2.000 años antes. «El artículo incluye un pequeño resumen de la historia de las lenguas en la zona desde hace 2.000 años y propongo varias posibilidades, conjeturas basadas en indicios», indica. En este sentido, cabe matizar que los estudios toponímicos se basan en el análisis de los nombres del lugar, sus orígenes, evolución y distintos significados. Las conclusiones sobre el nombre de Matasejún son plausibles, sin embargo, es «más difícil», por ejemplo, concretar otras denominaciones como puede ser Fuentestrún. Y es que en el trabajo del historiador navarro se descubren pinceladas sobre el origen de los nombres de otros pueblos como Bretún, Armejún, Navajún, Turruncún o Gatún.
Este estudio de Eduardo Aznar se publicará en la Revista Matasejón número dos, correspondiente a 2019, una apuesta más de esta activa asociación que, entre otras cosas, recuperó en 2001 las móndidas de la localidad, cuya tradición se había perdido en el año1967.