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Los clubes de caza confían en retomar la actividad precovid

A.I.P.
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El Club Deportivo de Cazadores San Saturio calcula unas pérdidas del 30%. Solo en licencias expedidas en 2020 en el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Soria, la merma fue del 26%

Los clubes de caza confían en retomar la actividad precovid - Foto: Patricia González

Las óptimas expectativas para la apertura de la media veda quedan empañadas por la incertidumbre que está generando entre el colectivo cinegético la entrada en vigor de la Ley 5/2021, de 1 de julio, de Caza y Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León, que llega en un momento en el que la caza comienza a recuperarse de las pérdidas que ha acarreado la crisis sanitaria de la COVID-19, como consecuencia de las restricciones de movilidad entre territorios impuestas desde el pasado otoño, que han mermado sustancialmente el desplazamiento de los aficionados a la provincia de Soria, en especial, a la caza mayor. Así las cosas, asociaciones y clubes de cazadores sorianos esperan recuperar la normalidad prepandemia en la temporada 2021/2022.

Como dato que puede ser representativo para ofrecer una visión sobre la incidencia de la pandemia en la caza es el número de licencias expedidas en las dependencias del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Soria. En 2020 ascendió a 1.036, de las que se tiene constancia de haberse abonado 863, lo que ha supuesto unos ingresos de 38.542 euros. En 2019, la cifra de permisos de caza expedidos fue de 1.408 y se pagaron 1.296, lo que se tradujo en 58.411 euros. En resumen, se expidieron un 26,42% menos de licencias de caza y se perdió un 34% por los ingresos de estos permisos.

Cabe puntualizar que la mayoría de las licencias se obtienen por internet y son de carácter autonómico, aunque este dato también refleja ese descenso, ya que en 2019 se tramitaron 87.229 licencias, mientras que al año siguiente cayó a 82.028, mientras que el número de cazadores con permiso en vigor el año pasado era de 115.726 en Castilla y León, 13.064 menos que en el ejercicio anterior.

En cuanto a las cantidades revertidas por el pago de tasas de matricula anuales de los cotos, en 2020 en Soria la cifra ascendió a 346.277 euros, casi la misma cantidad que el año anterior, cuando se recaudaron 346.650 euros por  el mismo concepto. En 2019 existían 485 cotos, uno menos el pasado año. Este 2021 la campaña arranca con 481 acotados (853.200 hectáreas).

EN LOS CLUBES. Así las cosas, el presidente del Club Deportivo de Cazadores y Pescadores San Saturio, Manuel  Fernández, calcula que la entidad que representa ha perdido desde que comenzó la pandemia «un 25-30% de los ingresos, alrededor de los 200.000 euros», un agujero profundo teniendo en cuenta que su presupuesto anual ronda el millón.

El Club Deportivo San Saturio es el «más importante de Soria y de España», con 800 socios, por lo que tiene a su cargo seis trabajadores a tiempo completo. Empleados que se vieron afectados por un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo). «Porque somos una sociedad de cazadores, pero también una pyme», apunta Martínez, pero por el hecho de ser una entidad sin ánimo de lucro no han tenido acceso a las ayudas por pérdidas económicas derivadas de la crisis sanitaria del coronavirus, «ni siquiera para comprar material de protección».

«Hemos estado bajo mínimos, los ingresos de los corzos se vinieron abajo. A los socios [unos 200] que viven fuera y no han podido trasladarse por las restricciones de movilidad les hemos tenido que compensar en las cuotas. Y muchos ayuntamientos han sido receptivos a la hora de rebajar el arrendamiento de los cotos, pero otros, no tanto. El problema económico ha sido importante. Con los socios acordamos devolverles 300 euros de cuota, que es como el 30% del total, y todo ha caído en nuestras espaldas», resume el presidente del Club San Saturio, sociedad que gestiona cerca del 17% de los cotos provinciales.

Por su parte, Ángel Miguel, presidente de la Asociación Berlanguesa Deportiva y de Caza, asegura que «el año pasado apenas hubo ingresos, como en todos los cotos, y hubo que pagar igualmente a los arrendatarios». «Si no hemos tenido corzo ni tampoco monterías... ha habido que hacer encaje de bolillos para salir adelante».

Miguel espera que en esta temporada se retome la actividad cinegética previa a la pandemia, siempre que no vuelvan a decretarse restricciones a la movilidad entre territorios. En el caso de esta sociedad, una veintena de cazadores residen fuera de la provincia, si bien la mayoría son de Berlanga de Duero y sus pedanías.

En términos similares se pronuncia el presidente de la Asociación Cultural Recreativa de Cazadores de Almazán, Daniel Antón, entidad con 106 socios, la segunda en volumen después del Club San Saturio.

«Este año se presenta mejor porque puede venir gente de fuera. Y los cotos hay que seguir manteniéndolos», advierte. En este caso, Antón afirma que los socios que residen fuera no les han pedido ni reversión ni compensación de las cuotas anuales. «No nos han reclamado nada y tampoco hemos podido controlar los días que han venido cada uno de ellos», aclara. 

EN LA RESERVA. Otro aspecto a tener en cuenta para comprobar cuál ha sido el impacto del coronavirus en la actividad cinegética de la provincia es que en la Reserva Regional de Caza de Urbión, la COVID-19 obligó a suspender la subasta de permisos de rececho de caza mayor de los propietarios prevista el 14 de marzo de 2020 en Vinuesa y también ha condicionado el desarrollo de los permisos, obligando a fijar nuevas fechas para la caza del corzo y siendo la causa de que en un 25% de los permisos se quedara sin adjudicar, tal y como apuntan desde la Delegación  Territorial de la Junta en Soria.

Asimismo, la crisis sanitaria también obligó a suspender un número importante de permisos para la caza de becada, ya que la mayoría de los cazadores atraídos por esta especie proceden de Navarra, País Vasco y La Rioja y no pudieron desplazarse.
La Reserva Regional de Caza de Urbión, con 115.895 hectáreas, es el único  terreno cinegético de Soria cuya gestión recae directamente sobre la Junta.

NUEVA LEY. Uno de los aspectos de la nueva Ley de Caza en Castilla y León que destacan los representantes de los clubes de cazadores, que permitirá amortiguar el agujero económico de la pandemia, es que contempla rebajas del 50% de la matrícula anual de los cotos y un 25% descuento en la licencia de los cazadores federados. «Para nosotros va a suponer un ahorro anual de unos 15.000 o 20.000 euros, aunque ahora tendremos que hacer una inversión para la sustitución de la cartelería, en la que tendrá que poner coto federativo de caza en lugar de coto privado», subraya el presidente del Club de Cazadores San Saturio.

Por otra parte, con la entrada en vigor de la nueva Ley de Caza, tanto los cazadores como los titulares cinegéticos deberán tener en cuenta que la clásica tarjeta de socio o de afiliación al coto deberá incorporar una serie de elementos clave, que no son otros que la información relevante establecida en el plan cinegético vigente del coto: especies objeto de caza, modalidades que se pueden practicar para cada especie, cupos diarios y número de jornadas de caza objeto de autorización.

Y para empezar la media veda, los clubes han tenido qué decidir qué días se puede cazar la codorniz -cupo máximo diario de 25 piezas por cazador-, ya que está prohibido cazar sobre la misma especie durante tres días consecutivos. Los días hábiles son domingos, martes, jueves, sábados y festivos nacionales autonómicos desde el 15 de agosto al 19 de septiembre, y el lunes 16 es fiesta en Castilla y León. Así, por ejemplo el Club San Saturio y las sociedades berlanguesa y adnamantina han acordado no cazar el lunes, mientras que Valle de Tera (coto de Almarza) optó por el martes 17 de agosto.

cupo cero. Además, otra de las novedades de cara a la apertura de la media veda, es que este año no se podrá cazar tórtola común o europea, en virtud, según la Consejería de Fomento y  Medio Ambiente de la Junta, del programa de caza adaptativa exigido por Bruselas. Este argumento no convence a los representantes de los cazadores, ya que entienden en que en otros países europeos sí está permitido abatir esta especie. «No entendemos que sea una medida de control cuando se puede cazar en Grecia o en Europa», matiza Daniel Antón, de la Asociación de Cazadores de Almazán.