CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Navarra, 'el muro' para facilitar el Gobierno de Sánchez

Si hubo alguna posibilidad de que PP y Ciudadanos permitieran la investidura de Sánchez con su abstención -en el PP se barajó, no en Cs- hoy no hay opción para que Sánchez sea investido presidente con los votos del centro derecha. O de la derecha, como gusta decir a la izquierda, que incluso ha patentado el apelativo trifachito, haciendo bueno el dicho de que la izquierda ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Encuentra toda clase de argumentos para descalificar a Vox como partido democrático, y sin embargo no le duelen prendas en pactar lo impactable con partidos como Podemos, que no respeta la Constitución, o la respeta según y para qué, pacta con los independentistas catalanes que se mueven en la ilegalidad… y pactan con Bildu, el partido que nació bajo el paraguas de Eta, una banda terrorista.

Bildu. Se ha cruzado en el camino del PSOE, del Partido Socialista de Navarra para ser estrictos, y se ha convertido en el muro infranqueable para PP y Ciudadanos. Contra todo pronóstico, porque Sánchez siempre ha puesto por delante la defensa de la Constitución, su delegada en Navarra, María Chivite, ha llegado a un pacto con Geroa Bai –nada que objetar, es la marca navarra del PNV-, con Podemos y con Bildu, acuerdo del que se avergüenzan tanto, que incluso osan decir que no había ningún tipo de pacto. Es decir, que encima mienten. Porque los propios miembros de Bildu han hecha pública un comunicado que recoge perfectamente el acuerdo al que han llegado a través de interlocutores autorizados, o al menos admitidos, por los socialistas. Comunicado en el que advierten que tendrán mucho que decir sobre las políticas de futuro que proponga el nuevo gobierno.

Ha mentido María Chivite y ha quedado como el betún Pedro Sánchez, que ha permitido un acuerdo infame. No vale echar la culpa a la dirigente navarra, porque en el Psoe, incluido el navarro, es Sánchez quien manda.

Sánchez hace tiempo que ha perdido los papeles en su obsesión por ampliar sus cotas de poder y, sobre todo, ser elegido presidente. Esto último no lo ha conseguido, aunque tenía abierta la puerta para lograrlo con la abstención de PP y Cs, o al menos de uno de ellos, si por otra parte conseguía el apoyo de Podemos. Quizá con Podemos dentro, Casado y Rivera podían abstenerse con tal de que hubiera, al fin, un gobierno mínimamente estable. Pero cuando el Psoe acepta un acuerdo con un partido innoble como Bildu, no hay más remedio que poner pie en pared. Más que pared, muro. Muro infranqueable, porque incluso los políticos actuales deben tener principios. Y con ese pacto navarro el Psoe, y Pedro Sánchez, demuestran que no los tiene, a pesar de que Sánchez presumió de ellos en el debate de investidura.


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