DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Legislatura sin amor

Si algo ha quedado claro ayer, en la sesión de investidura del ‘popular’ Alfonso Fernández Mañueco como presidente de Castilla y León, es la compleja y dura legislatura que se avecina, con un grupo parlamentario mayoritario, el PSOE, dispuesto a sacar toda su artillería en cada cita plenaria contra las políticas conjuntas del PP y Ciudadanos en el Ejecutivo autonómico. El portazo del líder regional socialista al diálogo en sede parlamentaria es un síntoma evidente de esa dificultad de entendimiento que va a presidir el debate en una Comunidad muy poco acostumbrada a gobiernos de coalición, con un hemiciclo nunca tan atomizado y con un abigarrado grupo mixto que, me temo, poco o casi nada va a pintar estos cuatro años. Tiempo habrá para ir comprobándolo.

También del pleno de investidura ha quedado meridianamente claro el fundamento que ha llevado a PP y Cs a consumar su matrimonio político, en el que el amor no es precisamente la esencia, tal y como recordó el propio líder naranja y futuro vicepresidente de la Junta en su intervención. Y ese fundamento no es otro que configurar un gobierno de centro-derecha liberal y moderado, en el que Cs se atribuye el papel de garante para evitar todo signo de continuismo del nuevo Ejecutivo tras 32 años de gobierno monocolor, mientras el PP asume el desafío de mejorar lo hecho bien hasta ahora, impulsando un nuevo tiempo de progreso y de protagonismo nacional y europeo. La responsabilidad política es lo que, en boca de ambos partidos, ha motivado especialmente que el tenso noviazgo de cinco semanas haya acabado en unas nupcias cuya ceremonia oficial tendrá lugar el próximo viernes. Un compromiso en el que la unidad territorial de España y el rechazo a cualquier pacto con los independentistas refuerza aún más esa unión, lo que a la postre ha dejado compuesto y sin novia al PSOE regional.

Cabe pensar que el séptimo presidente de Castilla y León no lo va a tener nada fácil y dudo de que disponga de los tradicionales cien días de gracia al frente de la Junta. Pero quienes le conocen bien, saben de su empeño y sólida vocación política, a la que se dedica en cuerpo y alma. Y como sucede en algunos matrimonios, a veces hasta funcionan sin pizca de amor. La vida misma. 


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