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La vida desde el punto de penalti

Diego Izco
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Una tanda dejó a España sin final (y clasificó a Italia) y una mala decisión arbitral privó a Dinamarca de la sorpresa ante Inglaterra

La vida desde el punto de penalti - Foto: CARL RECINE

Las semifinales se liquidaron con ese regusto de amargura y cierta injusticia que supone romper el equilibrio desde el punto de penalti: amargo si es una tanda la que deshace a cara o cruz lo que 120 minutos de juego no lograron deshacer. Injusto si el penalti que decide quién pasa a la final y quién queda eliminado es apenas un roce, un piscinazo y -de fondo- un hilito más para tener una sombra de sospecha sobre la 'anfitriona'. El Inglaterra-Italia no será una final injusta o inmerecida..., pero tampoco lo contrario. 

 

Italia-España

El partido más repetido en la historia de las Eurocopas tuvo también el guion más repetido cuando se enfrentan ambas selecciones:el de la igualdad. La primera duda por resolver era quién se quedaba con la pelota, quién aceptaba el papel dominador. Fue España. Italia, la bella Italia de Mancini, demostró que conserva su genética y no está especialmente incómoda agazapada: vieja escuela. Dominar varios registros siempre amplía tus posibilidades...

 

Olmo y Pedri

Luis Enrique se hizo un Del Bosque como Del Bosque se hizo un Luis:dejó a los centrales italianos sin referencia y Dani Olmo, el 'croata' de Terrassa, el '25' del Leipzig, apareció en semifinales como un pelotero descomunal. 23 años. A su lado, Pedri, un tipo que ve el fútbol como lo vería un niño de Stranger Things si se dedicase a la profesión, de una forma inverosímil, casi mágica... porque jugar así solo es posible si llevas varios cursos sobre la cancha al máximo nivel. 18 años. Que el futuro sea presente, que aún falte Ansu Fati o que Luis Enrique siga al volante son todo buenas noticias que no compensan el dolor de una eliminación... pero lo calman. 

 

El reverso 

«El fútbol puede ser muy injusto», decía Koke ya en frío, al día siguiente. En efecto, una lectura más pormenorizada del duelo deja a Olmo y Morata como los villanos de la tanda de penaltis:el mejor jugador del encuentro, el que había vuelto loco a todo el estupendo sistema defensivo 'azzurro';y el goleador, el que hizo justicia, el que machacó sistemáticamente a los centrales castigados previamente por su compañero. Los dos fabricaron la jugada del empate (1-1) y los dos erraron su penalti. Máxima pena. 

 

Respeto

Las imágenes de Chiellini con Alba en el sorteo de la tanda de penaltis, las de Donnarumma y Unai Simón fundidos en un abrazo sincero, las de Bonucci consolando a los jugadores españoles, las de Luis Enrique riendo con Chiesa en la banda... El tiempo ha forjado una relación de admiración y respeto entre ambas selecciones donde antes había un puntito de odio, de envidia, de aires de superioridad... De una manera que la anterior generación no entendería, España animará este domingo a su verdugo. El roce hace el cariño: como nos ha sucedido al tenis con esa relación Nadal-Federer, a veces perder duele menos.

 

Inglaterra-Dinamarca

La frase «Inglaterra no gana nada por la vía limpia desde que el mundo es mundo», la foto del 'piscinazo' de Sterling expuesta en el British Museum (donde está todo lo expoliado de Egipto, Grecia, etcétera), viejas historias de piratas... Todos los 'memes' alrededor de la jugada que decidió quién pasaba a la final y quién se quedaba por el camino. Fueron mejores los ingleses que los daneses, sí, pero necesitaron un notable empujón de Makkelie para colarse en 'su' final. Seis partidos de siete en Wembley y un billete a la final manchado. 

 

¿Y el VAR?

El videoarbitraje tuvo que ver que el volatín de Sterling fue el 95 por ciento de la caída y el roce con Jensen apenas un 5 por ciento, que había un segundo balón en la jugada o que un láser verde apuntaba a los ojos de Kasper Smeichel en el lanzamiento del penalti. Si todo eso se permite con luz y taquígrafos en unas semifinales de la Eurocopa, ¿a qué vino el VAR?

 

Descubriendo a kane

A Harry Kane le colgaron hace algún tiempo el cartel de 'killer', que sería como colgarle a Pulp Fiction el cartel de 'comedia romántica'. Kane demostró ayer que 'benzemea' como Benzema: sujeta  bien, elige mejor, descarga y amenaza constantemente, es listo, no pierde la pelota, cuerpea con autoridad... Cuajó un partido redondo y, aunque fuese con polémica, marcó su cuarto gol -los mismos con los que Karim dejó la Eurocopa- y, en cierta forma, justifica por qué el portal especializado 'Transfermarkt' lo considera el tercer futbolista más caro del planeta (120 millones, solo por debajo de los 160 de Mbappé y los 130 de Haaland). Ni se viste raro ni se peina raro ni celebra raro... Es 'un benzema' de perfil bajo y similares prestaciones, con seis años menos que el francés y todavía mucho futuro. 

 

Schmeichel

La historia le tenía reservado un hueco, como en 1992 se lo reservó a su padre Peter. Aquella Dinamarca se llevó la Eurocopa y la presente estuvo a centímetros de lograrlo. Kasper Schmeichel (ocho paradas, algunas espectaculares) hizo todo lo que tiene que hacer un portero para clasificar a su equipo para una final, pero la mala suerte (un autogol supuso el 1-1, el rebote de un penalti el 2-1) le privó de protagonizar un milagro como el que ya firmó con el Leicester. Un porterazo... con estrella.