El diálogo tendrá que esperar

S. Gonzalez
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El portavoz socialista, Luis Tudanca, rechaza la oferta de «mano tendida» y «diálogo sincero» lanzada por Fernández Mañueco, tras asegurar que ya conocen su «piel de cordero» cuando «huelen sangre»

Luis Tudanca, portavoz socialista, felicita a Fernández Mañueco tras ser elegido presidente de la Junta en primera ronda - Foto: Ical

Una relación difícil. Tudanca y Mañueco no comenzaron con buen pie la legislatura tras rechazar el portavoz socialista la oferta de diálogo que lanzó el presidente electo, Fernández Mañueco. Quizás se tengan que dar un poco de tiempo para encauzar una relación necesaria para la Comunidad.
El líder de la oposición se mostró duro con el candidato popular y con Igea, los dos firmantes del «pacto vergonzante», a quienes acusó de «no juntar un gramo de autoestima entre los dos». En su cara a cara, no dejaron lugar para la duda y mostraron sus ‘garras’ anunciando una oposición implacable frente a un Gobierno autonómico que ofreció diálogo.
En su réplica, Mañueco tendió una «mano sincera» y pidió una oposición «constructiva y leal» al socialista Luis Tudanca, pero éste rechazó la oferta y aseguró que ya conocen su «piel de cordero» cuando huelen «la sangre». Además, el dirigente socialista lo invitó a aprender a ser gobierno y le advirtió que no cuenten con él para hacerle oposición al Gobierno de España.
El ya presidente electo ofreció abrir cauces de diálogo con el Grupo Socialista, el más numeroso en la Cámara, pero le pidió «responsabilidad». «Puede ser útil para Castilla y León», dijo para reclamar al presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, que trate a la Comunidad no mejor, sino igual que al resto de autonomías.
«Se han repartido todo», le afeó Luis Tudanca sobre los pactos entre Partido Popular y Ciudadanos y rechazó las acusaciones de haber hablado mal de Castilla y León durante las visitas realizadas antes de las elecciones a las comunidades socialistas (Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón). «Solo hablé mal de los dirigentes que han gobernado la Comunidad», a pesar de lo cual Mañueco le reclamó que siente «los colores de España y de Castilla y León».

Lealtad

El candidato popular pidió «responsabilidad» y lealtad al portavoz socialista, a la vez que demandó que aproveche los próximos cuatro años para aprender el camino de ejercer la oposición. «Necesitamos mucho diálogo y consenso. Asuma su papel y lidere la oposición», apostilló Mañueco. Además, criticó su actitud «siempre negativa» y no constructiva. «Abandone la más rancia política de oposición de la izquierda de este país», prosiguió.
Fernández Mañueco invitó a Tudanca a dejar a un lado su «radicalismo», ante la incredulidad del socialista, que dudó de esta característica suya por su carácter. El presidente electo también lo acusó de ser «más sanchista» que socialista y que «defensor» de los intereses de Castilla y León.
Luis Tudanca ironizó con su fidelidad al PSOE ya que aseguró que no ha sido él quien ha antepuesto las directrices de su partido a la Comunidad y recordó que Mañueco y Francisco Igea (Ciudadanos) han tenido que aceptar las directrices de sus formaciones y de sus responsables, entre los que citó al secretario general del PP, Teodoro García Egea, y el dirigente de Cs, José María Espejo-Saavedra, que se encontraba presente en el hemiciclo. Así, el socialista se preguntó dónde han quedado el prestigio y el autonomismo útil y la dignidad.

Honestidad

Otro foco de conflicto fue la solicitud de comparecencia de Fernández Mañueco en la comisión sobre parques eólicos, el edificio de Arroyo de la Encomienda, los terrenos de Portillo y las embajadas en el exterior, reclamada por Tudanca y el Grupo Socialista. Recordó que su propuesta se ajusta a lo solicitado por Ciudadanos, socio del PP, pero Fernández Mañueco rechazó sus «lecciones de decencia y honestidad personal». «Nada que ocultar», respondió el popular, quien aseguró que dará las explicaciones que quiera el PSOE y «donde» quiera.
Alfonso Fernández Mañueco insistió, según recoge Ical, en que Tudanca presenta una actitud «infantil», incluso rabiosa en algún momento, y lo invitó a madurar, al tiempo que denunció que aplica la «ley del embudo, ancho para usted y estrecho para los demás». Además, el presidente electo lo instó a «centrarse» y bromeó con que el discurso del portavoz socialista había sido «profundamente novedoso» y fruto de un ejercicio de «moderación, prudencia y cortesía parlamentaria».
Tudanca se mostró sorprendido con que Fernández Mañueco le hubiera reprochado su «tono», después de que en su opinión hubiera «aburrido hasta a las ovejas» en los campos de Castilla y León. También rechazó que su cara mostrara contrariedad, como había asegurado el dirigente popular, y le recordó que siembre ha aceptado la democracia parlamentaria y que no considera que la Comunidad vaya a tener un gobierno «ilegítimo», sino uno con unos dirigentes «mentirosos».