SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Microtramos alternos

12/06/2020

Seis minutos más de autovía del Duero, también conocida como A.11, se ponen en servicio, hoy entre San Esteban de Gormaz y Langa de Duero. Digo seis minutos como podría haber dicho 12 kilómetros. Buena noticia sin duda, y mejor aún que no haya inauguración alguna para darle bombo al asunto como se acostumbraba en tiempos. Siempre me ha parecido una falta de respeto, por parte de la autoridad que, cuando se termina un trabajo y con década y media de retraso sobre lo prometido, encima acudan, tijera en mano, a cortar un trozo de banderita, para obtener el reconocimiento de la sociedad de la que esperan, sobre todo, algunos sufragios generosos.
Reconozco, no obstante que, eso de la inauguraciones con pompa y circunstancia, tiene también su cara positiva para el informador y quienes le ven, le leen o le escuchan. Podemos preguntar, por ejemplo, a qué estrategia responde eso de desarrollar en minitramos o nanotramos, una infraestructura como ésta y dejando además para el final el más conflictivo de todos, el que incluye la Cuesta del Temeroso, que, según reza el cartelón que vemos cuando nos acercamos, es zona de concentración de accidentes. Sé que me dirán que cada parte de la autovía se adjudica a una empresa diferente y a veces pasan cosas, como que aparezca una calzada romana o que quiebre una de las adjudicatarias. En ambos casos, papeles y más papeles que se traducen en meses de retraso sobre los siempre optimistas plazos que se proclaman en el momento de adjudicar la obra. Entendido. Pero hay otras circunstancias que me escaman y que a lo mejor son casualidad o cosa del diablo.
Ya en el trazado de la A.15 entre Soria y Medinaceli, se produjo la curiosa circunstancia de que hacíamos el recorrido a saltos. Ora autovía, ora carretera, con sus espantosas rotondas y luego de nuevo autovía. En la A.11 rizamos el rizo. Carretera hasta La Mallona, micro tramo de autovía hasta la Venta Nueva, otra vez carretera el tramo del Temeroso hasta Santiuste, recuperamos la doble vía hasta el Burgo de Osma, luego más trazado convencional hasta San Esteban, de nuevo doble carril hasta Langa de Duero y otra vez carretera hasta la circunvalación de Aranda. Pareciera que lo ha hecho un gracioso o un ingeniero aficionado a la rotondas y a marear la perdiz. Un trazado así obliga a mantener más atención que si todo el rato transitáramos por la vieja carretera a Valladolid. Hay que cambiar el chip, como se suele decir,  cada pocos kilómetros.
Lo bueno que tienen estas cosas es que cuando la terminen, enseguida olvidaremos estas miserias.