TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Desnudos

Si de algo está sirviendo esta (enésima… qué digo enésima, centésima) guerra entre la Federación y la Liga, es para que el aficionado vaya enterándose de quién le defiende. ¿Cómo, que este lío no es cosa de Tebas y Rubiales y su madre política… sino que mi propio club, al que me abono con ilusión desmedida cada año, el que mi opinión cuenta (sobre todo en los casos de Barça, Madrid, Athletic y Osasuna: los socios son los dueños 'de facto' al no haber "máximo accionista"), es quien apuesta duro por los viernes y los lunes, los puñeteros días del demonio que tanto castigan al abonado.

Y sí, la postura de los clubes tiene 'lógica mercantil' y capitalista: tuvieron un caramelo, gestionado por Javier Tebas, que convertía la Liga en un puñetero caos de fechas y señalamientos pero era beneficioso en lo económico: entre 200 y 300 millones de euros, dicen ahora que la negociación anda enquistada, ingresaba la LFP por esas jornadas tan expandidas de los últimos tiempos. De repente, un juez aplica la 'lógica deportiva' (que la Federación se haya metido en el berenjenal, no les quepa duda, no responde al llanto del aficionado sino a la animadversión personal entre dirigentes), y dice que no se jueguen partidos los lunes. Y con argumentos puramente monetarios en la mano, LaLiga es un producto que en 2014 costaba 600 millones y ahora 2.300; pero tratar de vendernos la idea de que es gracias a la diversificación de horarios, a los pestosos viernes y los infumables lunes, es un ejercicio de trileros. Precios exagerados en las entradas, horarios imposibles, cero planificación y aficionados ninguneados. ¿Cómo es posible que las gradas estén más vacías que en el resto de las grandes Ligas? ¿Qué estaremos haciendo mal?, se preguntan algunos clubes que acaban de desnudarse ante los suyos: lo que piense el socio (pongamos que un 5 por ciento  del presupuesto del club) es lo de menos.


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