scorecardresearch

Santa Clara retoma el arreglo de las cubiertas

Sonia Almoguera
-

La iglesia y la casona se 'abrirán' al parque con la eliminación del muro y la valla vegetal que separa actualmente los usos recreativos de la zona verde y las dependencias de Defensa

Santa Clara retoma el arreglo de las cubiertas - Foto: VALENTÍN GUISANDE

La aparición de una antigua necrópolis, cuyos orígenes se remontan a la Baja Edad Media, obligó a replantar el proyecto de rehabilitación de la antigua iglesia y el convento de Santa Clara y a rescindir el pasado mes de marzo el contrato con la empresa que se encargaba inicialmente de estas obras incluidas en el proyecto de financiación europea Soria Intramuros. El ‘parón’, no obstante, asegura la concejala de Obras, Servicios y Medio Ambiente en el Ayuntamiento de la capital soriana, Ana Alegre, ha tenido en este caso un aspecto positivo: una nueva negociación con el Gobierno de España que ha permitido ganar más espacio sumando la cesión de la antigua casona donde actualmente se encuentra la Subdelegación Provincial de Defensa.

Con una nueva empresa adjudicataria ya al frente del proyecto modificado, Bauer Constructora, mercantil que tiene en su haber restauraciones como las de la madrileña estación ferroviaria de Atocha, el monasterio de Vallbona (Lérida) o el salón rico de Madinat Al-Zahra (Córdoba), entre otros proyectos, las obras de rehabilitación de Santa Clara se han retomado ya. La semana pasada comenzó la instalación de andamios en todo el perímetro de la antigua iglesia cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. Una labor que no ha sido fácil en la fachada Norte, la que linda con la calle Bienvenido Calvo, por las escasas dimensiones de la acera en algunas partes del tramo, pero que esta semana ha quedado ya completado.

El objetivo es la intervención en la cubierta del antiguo templo, en la zona de las bóvedas, informan desde el Ayuntamiento de Soria. Una inspección técnica y una cata de comprobación permitirán, en primer lugar, analizar el estado en el que se encuentran y continuar con la intervención prevista.

Será uno de los primeros pasos que se darán en esta segunda etapa de las obras de acondicionamiento que devolverán al viejo templo su aspecto original y primigenio. El traslado de las dependencias de la Subdelegación de Defensa de Soria a un local cedido por el Consistorio en la avenida Duques de Soria permitirá, según la concejala, abordar el proyecto de acondicionamiento de una forma aún más ambiciosa reservando la antigua iglesia de Santa Clara exclusivamente para actividades culturales y dedicando la casona a centro cívico y sede de la Asociación de Vecinos del Calaverón.

Pero una de las cuestiones que más entusiasma a la responsable de la Concejalía de Obras, Servicios y Medio Ambiente es que el antiguo convento y su edificio anexo se integrarán por fin en la propia superficie del parque al que dan nombre. Para ello se derribará el vallado y el ‘muro vegetal’ que, hasta la fecha, separa ambas zonas de uso.

SIN AISLAMIENTO

El resultado, indica Alegre, será una única área en la que la iglesia de origen románico y la casona dejarán de estar aisladas y se convertirán en el elemento integrador de todo el parque acotado y ‘abrazado’ por la muralla. «Vamos a hacer que sea un parque abierto», insiste la edil, y que estos emblemáticos edificios no sólo den el nombre a la zona, sino que también puedan disfrutarse en ella.

Al mismo tiempo, la actual entrada a la actual Delegación de Defensa por la calle Antolín (esquina Bienvenido Calvo) se abrirá algo más para convertirse en uno de los principales puntos de acceso a todo el recinto.

«El hallazgo de la necrópolis nos ha paralizado unos meses el proyecto, pero nos ha servido para darle un giro a éste, darle también más amplitud y crear un parque abierto que pueda disfrutar más la ciudadanía», explica Ana Alegre muy contenta con poder ir a más en una actuación que finalmente contará con un presupuesto de 1.993.235,93 euros y 16 meses como nuevo plazo de ejecución.

El objetivo, insiste la edil, es que las de Santa Clara sean unas nuevas instalaciones que ayuden a la ciudad a seguir aumentando «el nivel  y el número de las actividades culturales» en la capital soriana. La idea es que la antigua iglesia de origen medieval acoja conciertos, conferencias y toda clase de eventos culturales con una programación regular poniendo en valor, asimismo, el patrimonio de la ciudad. Porque dentro de las modificaciones que se han efectuado al proyecto de rehabilitación del templo también se ha incluido la musealización de una de las tumbas más destacadas encontradas en la necrópolis asociada al convento durante las excavaciones arqueológicas. «La idea es cubrirla para que se pueda ver desde arriba y también colocar unos paneles informativos» y explicativos, avanza Alegre.

La conocida como la casona (el acceso se ha trasladado en estos días a la calle Bienvenido Calvo a consecuencia de los trabajos de andamiaje de la antigua iglesia), con sus cerca de 440 metros cuadrados de superficie distribuidos en dos plantas, es un espacio suficiente para acoger las actividades asociativas y lúdico-formativas que desarrolla la Asociación de Vecinos del Calaverón, de quien partió originalmente la propuesta de convertir este espacio en un centro cívico.

En este sentido, destaca la responsable de Obras, Servicios y Medio Ambiente en el Consistorio de la capital, la reforma que el Gobierno de España realizó hace apenas cuatro años para mejorar las instalaciones de la zona administrativa de la casona facilitará mucho el acondicionamiento de ésta para su nueva gestión por parte de la Asociación de Vecinos del Calaverón.

NUEVAS ACTIVIDADES

La agrupación vecinal, aunque aún no conoce los detalles de cómo se articulará la conversión de este inmueble en su nueva sede, se muestra esperanzada con ese futuro más o menos próximo (aún tendrán que esperar alrededor de dos años) que les permitirá «hacer más cosas» y seguir contribuyendo a dinamizar socialmente el barrio del Calaverón. «Nos vendría de cine», asegura. Lo principal, destaca Teresa Gonzalo, presidenta de la asociación, es contar con una sede permanente que les permita no tener que seguir pagando un local de alquiler. «Este año que no hemos podido realizar muchas cursos nos ha costado» hacer frente al pago, relata Gonzalo, aunque finalmente gracias a «la ayuda de unos y otros» han conseguido cubrir los gastos.

La pandemia, las restricciones de aforo y las medidas de seguridad  han mermado considerablemente este año la oferta formativa y los ingresos de la Asociación de Vecinos del Calaverón, pero cuentan con que, una vez puedan trasladarse a la Casona, puedan emprender una nueva etapa que les permita multiplicar sus actividades de dinamización social y ocio y tiempo libre.

«Desde fuera las instalaciones se ven muy bien», amplias, insiste Gonzalo, aunque aún nos las han visitado ni les han avanzado desde el Consistorio soriano cómo se articulará la conversión de este inmueble administrativo en su nueva sede. Cuentan con poder hacerles llegar sus necesidades y resolver cuestiones como la falta de instalaciones específicas para cursos que antaño han contado con mucha aceptación, como los cursos de cocina. «Generalmente nos dejan usar el local de la Cuadrilla, pero sólo hasta el mes de marzo», lo que, insiste Teresa Gonzalo, limita la celebración de cursos a partir de esas fechas.

Sobre todo, insiste, las nuevas instalaciones les permitirán poner en marcha «novedades», que son imprescindibles para seguir atrayendo a gente nueva a la asociación.

No obstante, aún le queda por delante mucho trabajo a un proyecto de rehabilitación con el que el Ayuntamiento de Soria busca seguir completando la dotación de servicios socio-culturales en los diferentes barrios y, al mismo tiempo, recuperando parte del antiguo patrimonio histórico de la ciudad.

Siguiendo el proyecto básico que el arquitecto Francisco Javier Ceña Jodra realizó hace ya alrededor de cinco años, la intervención permitirá, asimismo, redescubrir de nuevo la belleza arquitectónica de la antigua iglesia de Santa Clara, de gran altura pese a sus trazas románicas, y que la ‘militarización’ del inmueble coincidiendo con la primera Guerra Carlista (1833-1840) había ocultado con tabiques y diferentes plantas.