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La UFAM de Soria detecta un aumento de denuncias en menores

N.Z.
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El uso generalizado y normalizado de las redes sociales ha provocado que crezcan los casos de acoso, control... en menores

La UFAM de Soria detecta un aumento de denuncias en menores - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

Los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son, en muchas ocasiones, el primer escalón para poner fin a un marco de violencia machista, el primer contacto de una víctima cuando se decide a contar su historia, o de unos testigos que quieren denunciar. 

En la Policía Nacional, la UFAM, la Unidad de Atención a la Familia y Mujer, es la unidad especializada que asume los casos de violencia de género pero, también, de violencia doméstica, sexual o en menores. Localizada en la Comisaría Provincial, está integrada por siete profesionales que reciben formación continua y especializada en la materia y que se reparten en dos equipos: UFAM investigación y UFAM protección.

actuación policial integral.  Ante un caso de violencia sobre la mujer o sobre menores, que puede ser física, psicológica y/o sexual, la UFAM plantea una «actuación policial integral». Ellos se encargan de recoger la denuncia pero, también, de investigar el caso y dar protección a la víctima. Además, trabajan en coordinación con otros profesionales como servicios sanitarios, sociales o legales, al objeto de cubrir todas las necesidades de la víctima desde un ámbito multidisciplinar. «A la víctima se le dispensa un trato preferente. Lo primero que hacemos es analizar sus circunstancias personales y ver sus necesidades. En ocasiones, si se trata de una víctima de violencia sexual, se puede derivar a los servicios sanitarios para que sea atendida y el médico forense la evalúe, recoja pruebas…  Si es víctima de violencia de género, en ocasiones, puede precisar de un acompañamiento para, por ejemplo, ir a recoger a los hijos, de ayuda psicológica…». Porque la víctima «tiene siempre derecho a que le asista un abogado y a asistencia psicológica». En otras ocasiones, «solo quieren información», por lo que, independientemente de si la mujer denuncia o no, se le ofrece asesoramiento e información sobre el proceso y los recursos que existen, explican el subinspector de la Policía Nacional responsable de la UFAM en Soria, Julio López, y la policía de la UFAM Investigación, Noelia García. Ellos forman parte de un equipo que se prepara de forma continua para atender, escuchar y comprender a las mujeres y menores víctimas de violencia. Precisamente por esta especialización, «siempre que se puede» las víctimas son atendidas por el equipo de la UFAM y, en concreto, por las integrantes femeninas. Porque «generalmente la víctima prefiere que sea una mujer» quien le atienda, apunta García, quien justifica este hecho en que se sienten más cómodas, más identificadas...

No obstante, matizan, «todos los miembros de la Policía Nacional están formados y saben lo que tienen que hacer ante un caso de violencia de género». De hecho, advierten, en ocasiones son los compañeros de la Oficina de Denuncias quienes deben asumir esa primera atención a la víctima o, cuando se acuden a un domicilio por una llamada, la patrulla de Seguridad Ciudadana más próxima.

Un «protocolo muy marcado» ayuda en cualquier caso a los agentes a saber los pasos que hay que dar en cada momento para amparar y proteger a las afectadas, incluso cuando el miedo se adueña de ellas y niegan un maltrato evidente. «Es un delito perseguible de oficio», recalca el subinspector López al ser cuestionado sobre el modo de proceder cuando la víctima no quiere denunciar pero alguien ha dado aviso al 091. «Cuando hay una intervención de un operativo policial por un problema en un domicilio, [los agentes que acuden a la llamada] se entrevistan con las dos partes por separado, se le informa a la víctima de los derechos que le asisten, se recaba toda la información posible en el lugar (por los vecinos, por el estado de la vivienda…), se analiza el estado de la víctima (si presenta golpes, heridas...), del agresor, del lugar (si hay desorden en la casa, cosas rotas...)», de modo que, «independientemente de que denuncie o no, se actúa de oficio». «Siempre se actúa y siempre se da cuenta al Juzgado», recalca el responsable de la UFAM, «independientemente de que haya denuncia o no, de que se detenga o no a alguien».

proteger a las víctimas. Una aplicación informática denominada VioGen sirve de apoyo para realizar la valoración policial que establece el nivel de riesgo, lo que permite establecer, desde el primer momento, las medidas adecuadas a cada situación para proteger a la víctima de su agresor [a ella y a los menores a su cargo, si los hay]. «Rellenando unos ítems sobre el hecho, las circunstancias de la víctima, del agresor… el programa arroja un resultado de valoración», explica el subinspector responsable de la UFAM. No obstante, hace un apunte, independientemente del nivel de riesgo que determine VioGen, los propios agentes pueden variarlo «dependiendo de las circunstancias que observan», «siempre justificándolo». Y pone un ejemplo, «si sé que el agresor dispone de armas porque es cazador, aunque el programa dé nivel bajo, se puede variar el riesgo» [cabe apuntar que, cuando hay actuaciones policiales por este tipo de delitos, las armas se retiran de inmediato como medida cautelar]. Además, destacan ambos, los juzgados actúan con carácter urgente en estos casos, lo que, en términos generales, supone que «en apenas 24 horas» se saben ya las medidas de protección así como las medidas civiles que se deben imponer. 

De controlar el cumplimiento de estas medidas que impone la autoridad judicial y del amparo de las víctimas se encarga la UFAM Protección. «Hacen un seguimiento de todas las víctimas en función del riesgo», especifican los agentes. Esto supone que si el riesgo es muy elevado la víctima puede llegar a tener protección las 24 horas del día. A menor riesgo, se distancian las comunicaciones con la afectada. No obstante, matizan, «aunque sea un nivel bajo, si el compañero estima que esa víctima precisa más protección, se hace un seguimiento más intensivo». Es lo que suele ocurrir por ejemplo en las horas siguientes a la denuncia: «Generalmente, a las 24 horas ya se sabe si hay orden de alejamiento u otro tipo de medidas de protección, así como también las medidas civiles (custodia de los hijos, uso del domicilio, régimen de visitas…). A la víctima y al agresor les cambia todo de un día para otro y, en ocasiones, les cuesta entender las medidas adoptadas. La UFAM Protección actúa para explicar y garantizar que se cumplen».

Queda camino por andar pero, echando la vista atrás hasta antes de la ley de 2004, ambos comparten que «se ha avanzado mucho en los últimos años en concienciación y sensibilización». «Se ha avanzado a nivel general, a nivel social, por parte de la propia víctima, de su entorno... y también a nivel interno de la Policía, que ha mejorado en especialización y en protocolos», consideran. También, en ayudas para apoyar a las víctimas, añaden. Gracias a eso, consideran, parte de la violencia que antes quedaba en el plano privado ha salido a la luz, lo que, a su juicio, explica el incremento de los datos de denuncias. Pero, asumen, se debe seguir trabajando porque la violencia no cesa y se va 'adaptando' a los nuevos tiempos. De hecho, indica el subinspector López, cada año se detecta un leve incremento de las denuncias que se registran en la UFAM, si bien especifica que no responde a un aumento de casos de violencia de género específicamente sino a que en la unidad se atienden también los casos de menores y «las denuncias en menores han aumentado», motivadas porque se ha generalizado y extendido el uso del móvil, las redes sociales...