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El pantano afronta al 50% un invierno que se prevé seco

Sonia Almoguera
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Su capacidad, no obstante, está por encima de la media del resto de la cuenca del Duero y sólo un -0,8% por debajo del año hidrológico anterior

El pantano afronta al 50% un invierno que se prevé seco - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez. Eugenio Gutiérrez Mar

Con el pantano de la Cuerda del Pozo actualmente al 50,9% de su capacidad, 30,3 hectómetros cúbicos menos que el año anterior y un              -0,8% menos de volumen que la media computada en la última década, las previsiones manejadas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y la Dirección General del Agua a través del programa S-Climware auguran hasta el próximo mes de marzo un invierno seco, según los patrones climáticos del Atlántico Norte y los pronósticos estacionales probabilísticos. 

En concreto, los modelos predictivos de este programa señalan un 48% de probabilidad de que, hasta el primer trimestre del año 2022, haya una ausencia generalizada de precipitaciones, frente a un 23% de  posibilidades de que sea húmedo y un 29% de que se encuadre en parámetros considerados prácticamente normales para esa época del año.

Un dato que también parece corroborar esta predicción mayoritaria basada en observaciones hidrográficas y meteorológicas, así como en el análisis del riesgo hidrológico, es que los modelos de predicción avanzan que de noviembre de este año a marzo del próximo ejercicio anual el tercil más probable será el cálido en prácticamente toda España, Soria incluida. Sólo en torno a la cornisa Cantábrica se esperan valores más en consonancia con la normalidad de la época y de la situación geográfica.

A esto se suma, además, la advertencia de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) sobre el aumento de un grado en la temperatura media en toda la Península Ibérica durante el año 2020.

No obstante, el punto de partida del embalse de la Muedra no es el peor de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), teniendo en cuenta que el promedio de la cuenca se encontraba esta misma semana al 39,7% de su capacidad, 18,2 puntos menos que hace justo un año y por debajo de la media de la última década, que se sitúa en el 42,4%.

La situación es delicada en los embalses del Sistema Esla y Órbigo, en la provincia de León, donde las presas están al 25 y el 39% de su aforo. También es complicada en Palencia, donde el porcentaje embalsado no alcanza el 10% en algunas infraestructuras hidráulicas como Camporredondo (esta semana se encuentra al 9,8%) o La Requejada, en el Sistema Pisuerga, cuyos índices superan apenas el 16% de su volumen de almacenamiento total. Aunque la situación del pantano soriano dista de la holgura de reservas con la que arrancan la temporada instalaciones como el embalse salmantino de Santa Águeda (esta semana al 71,6% de su capacidad) o el segoviano de El Pontón Alto (al 71,4%), también es cierto que estos dos pantanos tienen un tamaño y capacidad de almacenamiento pequeño en comparación con los 248,7 hectómetros cúbicos que tiene como límite máximo el embalse soriano.

En otros pantanos de tamaño similar al de La Cuerda del Pozo, como el de Aguilar de Campoo (Palencia), que cuenta con 247 hectómetros cúbicos de capacidad, la situación es comparativamente peor, ya que se encuentra esta semana sólo al 27,6% de su capacidad. 

La presa de la Cuerda del Pozo, la única que regula la cabecera del río Duero, es una de las más grandes de la cuenca y abastece de agua potable no sólo a Soria, sino también parcialmente a Valladolid, al tiempo que desde ella se coordina el riego de 26.000 hectáreas de cultivo hasta su confluencia con el río Pisuerga. 

No es el peor escenario. El actual no es, sin embargo, el peor escenario que ha registrado el pantano de La Muedra. Hace casi dos décadas, en el año 2002, enfrentó el peor registro de su serie histórica comprendida entre 1995 y 2017. 

El año hidrológico 2002-2023 se inició en octubre con el dato más bajo que se recuerda: un mínimo de reservas de 36,9 hectómetros cúbicos (el 14,8% de su capacidad total). Si bien las lluvias recibidas coincidiendo con el comienzo de 2003 permitieron revertir esos datos y casi multiplicar por tres las reservas hídricas. De hecho, concretamente, en mayo de ese año, el pantano soriano registró su segunda cifra más alta de reservas de los últimos años con un total de 237,8 hectómetros cúbicos almacenados (la capacidad máxima es de 248,7 hectómetros cúbicos). 

Sólo en el año 1995 es posible encontrar cifras comparativamente tan similares a los de octubre de 2002 con mínimo de reservas del 41,3% y máximos de agua embalsada que no superaron los 42,6% en octubre de ese año.

Posteriormente, hay que remontarse al año 2017 para encontrar parámetros de reservas hídricas tan reducidos. Específicamente, del 69,5%. 

En cualquier caso, en la curva de la evolución del volumen de agua almacenado en el embalse soriano relativa a los últimos tres años hidrológicos (2019-2020, 2020-2021 y lo que va del 2021-2022) se desprende una cierta tendencia a la disminución en el porcentaje de agua embalsada y especialmente en la época primaveral, si bien las reservas concluyeron por encima de los parámetros considerados usuales. 

media de aportaciones. Aunque, en este sentido, la excepción fue el año hidrológico 2019-2020, en el que el volumen de agua almacenada en el pantano de la Cuerda del Pozo se situó en todo momento por encima de los registros considerados habituales. 

También el arranque del presente año hidrológico ha comenzado, asimismo, por encima de estas 'marcas' consideradas normales. Y a eso se suma, en este sentido, que los meses de enero, febrero, marzo y abril suelen ser estadísticamente  los que mayor volumen de aportaciones acarrean mensualmente. 

En concreto, enero, con una media de 31,8 hectómetros cúbicos al mes; 26,1 hectómetros cúbicos en febrero, 32,3 hectómetros cúbicos en marzo y en abril (25,7 hectómetros cúbicos). 

Aunque el récord de entradas de los últimos años en el embalse de la Cuerda del Pozo lo ostenta, de momento, el mes de marzo del año 2001 con 133,9 hectómetros cúbicos, seguido del también mes de marzo pero, en este caso, del año hidrológico 2012-2013 con 98,6 hectómetros cúbicos, así como de los 88,4 hectómetros cúbicos que se añadieron al embalse de La Muedra en diciembre de 1995. 

De hecho, los períodos hídricos 2012-2013 y 2002-2003 son los que concluyeron con mayor índice de entradas de agua, sumados los 12 meses del año, con 289 hectómetros cúbicos y 285,6, respectivamente. 

De momento, junio de 1998 posee el récord de mayores reservas hídricas computadas en las últimas décadas en el pantano de la Cuerda del Pozo con un total de 243,3 hectómetros cúbicos, seguido de mayo del ejercicio anual 2013 en el que permanecían embalsados 239,6 hectómetros cúbicos de agua y 2003 con algo más de 237 hectómetros cúbicos almacenados en esa fecha. 

Por el contrario, los meses de junio, julio, agosto y septiembre son los períodos del año en los que tienen lugar más salidas de agua que entradas de recursos coincidiendo con el cierre de cada año hidrológico por término medio. Así, estos parámetros de recursos hídricos se sitúan en torno a los 27 hectómetros cúbicos de promedio en los meses de julio y agosto (en consonancia con las cifras medias de las últimas dos décadas) y los 19,7 en el mes de septiembre, según las estadísticas del Ministerio para la Transición Ecológica, del que dependen las cuencas hidrográficas.