CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Ojo con ella

Cayetana Álvarez de Toledo no es una persona fácil de trato. Consciente de su formación universitaria muy brillante, de la relevancia de sus apellidos, de sus contactos al más alto nivel dentro y fuera de España y de la influencia que logró en muy poco tiempo en el PP de Aznar, donde llegó a ser jefa de gabinete del secretario general Ángel Acebes y destacada diputada en el Congreso, tiene un punto de arrogancia, incluso de soberbia, que le provoca no pocos enemigos.

Su lealtad al partido es perfectamente mesurable, la dura carta abierta que escribió a Mariano Rajoy hace unos años demostró que era fiel a sus amigos más que a las siglas que le habían dado todo. Sin embargo, sin embargo… su designación como número uno del PP en la lista de Barcelona al Congreso de los Diputados puede convertirse en el principal acierto de Pablo Casado en unas listas plagadas de desaciertos.

Días atrás, un dirigente del PP catalán que recibió con alarma la designación de Cayetana porque sabe que la mirada de superioridad que dedica a sus interlocutores es una de sus características más irritantes, confesaba que la primera intervención de Álvarez de Toledo como candidata había sido “apoteósica”. Se había metido a la gente en el bolsillo “ha provocado un entusiasmo que hacía años que no se veía en esta tierra con un candidato nuestro”. Y añadía el dirigente que “me equivoqué al pensar que Pablo cometía un error monumental”.

El inicio por tanto de Cayetana ha sido importante. Estos años de ostracismo en el PP ha utilizado la fundación que dirigía, fundación auspiciada por el aznarismo, para aproximarse a personas que nunca se identificarían con el PP, desde Boadella a Trapiello pasando por algunos de los fundadores más relevantes de UPyD, el partido de Rosa Díez que provocó tantas expectativas y que finalmente duró menos de lo que se pensaba porque Díez cayó en el error de imponer siempre su criterio. La propia Díez se ha aproximado a Cayetana Álvarez de Toledo. No para formar parte del PP, que se sepa, sino para contribuir a parar los pies al independentismo. Cree que Cayetana puede hacerlo porque no se para en barras se ponga quien se le ponga por delante.

La arrogancia que ha influido tanto, para mal, en su carrera política, es posible que ahora, bien encauzada, sea el éxito de Cayetana. La seguridad que tiene en sí misma, su obcecación, su empeño en presentarse como capaz de alcanzar el objetivo que se marque porque es la persona con más medios y con la mejor cabeza para luchar contra sus adversarios, pueden provocar que Cayetana Álvarez de Toledo llegue a donde no llegaría otro candidato del PP en la situación actual.

Los sondeos daban al PP, hasta ahora, entre dos y tres diputados en Cataluña, cero o dos en Barcelona. A ver qué pasa el 28 de abril.



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