APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


El sueño de Pedro Sánchez

Alguien ha dicho estos días que el sueño de Pedro Sánchez es poder gobernar sin necesidad de contar en la investidura con el voto de los independentistas catalanes. Claro. Pero a lo mejor éstos se empeñan en votarle aunque no le haga falta, y no sé qué podría hacer mi tocayo para impedir que le llegaran esos votos. Pero estoy convencido de que la derecha es capaz de descalificar la elección de Sánchez si los indepes votan a su favor en la investidura incluso contra la voluntad del todavía presidente. Estoy convencido porque esta derecha lo ha dejado claro muchas veces al referirse a esa eventualidad. Todavía me asombra cómo se cargan de razón Pablo Casado y Albert Rivera cuando se refieren públicamente al asunto. 
Y me parecería un poco ridículo que Pedro Sánchez les rogara públicamente a los indepes catalanes que, por favor, no se les ocurriera darle sus votos, como si ese fuera un tema susceptible de someterse a tan estúpido debate. Pero digo más: incluso si el voto independentista fuese necesario para que prosperase la investidura de Sánchez y se lo dieran, nadie tendría derecho a meterse en camisa de once varas, si se tiene en cuenta que la libertad de voto es sagrada y que quien la ejerce no tiene que explicar nada, lo mismo que quien recibe los sufragios, vengan de donde vengan. 
Todo lo cual no impide que sea cierto el sueño del todavía presidente, ese sueño posible de poder gobernar sin recibir el voto del independentismo. Conociendo a esta derecha, entiendo muy bien los pensamientos oníricos de Pedro Sánchez, pues la citada derecha es capaz de estar refrotándole esos votos por el rostro durante toda la eternidad. ¿Que los indepes catalanes desean que Sánchez gobierne y no Casado o Rivera? Hombre, eso es obvio. Hasta ahí llega el menos listo de los españoles. ¿Y por eso van a cargar de culpas a mi tocayo? Ellos no se verán nunca en una situación semejante. No me hagan reír, por favor. Ellos no se verán nunca en una situación semejante... pero ¿y si se vieran por un azar imposible? Seguro que no iban a despreciar esos votos... seguro. 
Y otra historia para no dormir de estos días preelectorales es la machacona afirmación de los jefes de la derecha de que Sánchez tiene decidido, si es presidente efectivo, indultar a los políticos presos o presos políticos si resultan condenados en el juicio que está teniendo lugar. No sé en qué idioma tendrán que repetir Pedro y los suyos que en ningún caso indultarían y que ni siquiera nadie sabe si van a ser o no condenados. Pero es igual. Para Casado y Rivera no existe la duda sobre lo que Sánchez piensa hacer. ¡Qué suerte, poseer el sagrado don de la adivinación! 
Y en tercer lugar, lo del "¿quién pactará con quién?". Se supone que los partidos, sobre todo sus dirigente, disponen de la libertad de decisión también referida a ese interrogante. Lo que sucede es que se trata de una libertad totalmente condicionada por el resultado concreto de las urnas del 28-A. Lo único que parece claro es que en ningún caso PP y PSOE pactarán y que no lo harán PSOE y Podemos con Vox. Pero sí pueden pactar PSOE y Podemos, o PSOE y Cs. Y por supuesto, PP y Cs, añadiéndose Vox si su presencia es necesaria. Pero no un tripartito de PSOE, Cs y Podemos. No veo necesario explicar la posibilidad o no de todas esas combinaciones. 
También sería muy conveniente pedir a todos los partidos sinceridad, sensatez y buena fe en los cálculos y en las predicciones de los resultados electorales y de la administración política de los mismos. Y además, no excluir de antemano ninguna de las soluciones posibles, exceptuando las disparatadas, claro. A sabiendas, además, de que nunca como ahora, en la historia de nuestra democracia, la situación y las perspectivas han dibujado un panorama tan difícil para la adivinación y para las decisiones a tomar cuando ya los resultados del 28-A sean de dominio público. Esperemos con paciencia.