COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Accusatio manifesta

Ante el nuevo cambio de estrategia de Ciudadanos, o de su presidente, Albert Rivera, que es quien  la personaliza y es probable que sea quien las inspira o les da el visto bueno, podría decirse aquello de que los ciudadanos suelen preferir el original a la copia y que para qué se les va a votar si pondrán sus votos a diposición del PSOE; que para este viaje no hacían falta alforjas; que “la que has ‘liao’ pollito”, o en palabras más sensatas de Francesc de Carrera, cofundador de Ciudadanos, Rivera vuelve a comportarse como “un adolescente caprichoso”.

Desde la anterior campaña electoral, Rivera va de lío en lío hasta la debacle electoral que le vaticinan todas las encuestas. Nunca una estrategia electoral se ha desvelado tan errónea como la de Ciudadanos en estos últimos meses, crisis interna mediante resuelta de modo estalinista. En sus manos estaba el desbloqueo de la formación de Gobierno mediante su abstención. En los minutos de descuento de la convocatoria de las nuevas elecciones presentó una oferta trufada de trampas y de imposible cumplimiento que, ¡oh!, nuevo toque de magia política han desaparecido de la oferta de diez reformas  que ofrece a Sánchez en el caso de que necesite su abstención o su apoyo para desbloquear la investidura. Donde antes se hablaba de renegar de la abstención de EH Bildu en Navarra, ahora hay un silencio clamoroso. Donde antes se hablaba de comprometerse a no subir los impuestos ahora dicen  que habrá que bajarlos  “cuando se pueda”. También ha desaparecido el imperativo categórico de que el Gobierno se manifestara en contra de conceder indultos a los dirigentes catalanes del ‘procés si resultan condenados.

La oferta ahora es un decñalogo de propuestas de reformas sociales, que no condiciones, que en su formulación genérica es imposible que haya algún partido que se manifieste en contra. Cómo estarlo de reforzar los servicios sociales, favorecer la natalidad, luchar contra la despoblación acabar con los aforamientos, mejorar las pensiones, luchar contra la precariedad laboral...  

O sea, que Ciudadanos ha vuelto al centro político, ese espacio donde no cabe ya ni la punta de un alfiler, con el PSOE quitando de sus carteles aquello de “la izquierda” y con el PP moderándose –mientras no aparezca Aznar- recuperando políticos ‘marianistas’, de los que renegó hace ocho meses.

Ciudadanos se excusa por su nuevo cambio porque es preciso para facilitar la estabilidad. Pero después de la purga interna nadie se lo esperaba y los que quedaban seguramente no se habrían atrevido a pedírselo. En el cambio de estrategia, del no es no a Sánchez al ya veremos si nos necesita, está el reconocimiento de su error, que ha tenido como consecuencia la repetición de las elecciones y descubrir que el rey iba desnudo, que de estar a nueve escaños de aquellos a los que pretendía sobrepasar ahora se quedará a mucha distancia y ni tan siquiera podrá hacer ya como que es el líder de la oposición, porque previsiblemente tendrá un papel muy subalterno, y las elecciones, lejos de aclarar el panorama puede que lo compliquen todavía más -¡ay, los ciudadanos que no saben votar!-. Ciudadanos dice que descarta un gobierno conjunto con el PSOE. ¡Y cómo no lo va a hacer, si en ningún caso suman la mayoría que ha dejado pasar!.


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