Los votos de la Soria vaciada cuentan

Ana I. Pérez Marina
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Los votos de la Soria vaciada cuentan

22.809 votos aquí 'valen' como 96.272 en Madrid. El reparto de diputados, según el CIS, no cambia: un escaño será para el Partido Popular y otro para el PSOE. Las variaciones son más factibles en la Cámara Alta

Recién iniciada la campaña electoral para las generales del 28 de abril, a las formaciones políticas no les queda otra que echar toda la carne en el asador porque, ahora sí, todos los votos, vengan de donde vengan, suman. La España vaciada exhibe músculo desde el pasado 31 de marzo, a partir de la manifestación promovida por las plataformas Soria ¡Ya! y Teruel Existe, a la que se adhirieron decenas de colectivos de todo el país, y los partidos no sueltan la calculadora para arrebatar votos y proyectar futuras alianzas que permitan una mayoría para la gobernabilidad del Estado. Las 26 provincias y dos ciudades autónomas con cinco o menos diputados aportan 103 de los 350 sillones del Congreso y conviene tener presente que buena parte de estos territorios estuvieron presentes, de una u otra forma, en la movilización en Madrid el último domingo de marzo. Tradicionalmente, las formaciones del bipartidismo, PP y PSOE, se han repartido los puestos en estas circunscripciones. El cuestionado macrobarómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre los próximos comicios publicado este martes pone de manifiesto lo que para los sorianos es una evidencia y a lo que poca ‘cocina’ le hace falta: los dos diputados en liza se repartirán entre PP y PSOE, una vez más. En las generales de 2016, el PP obtuvo el 44,87% de los sufragios emitidos, mientras que los socialistas consiguieron el 25,72%. Y así es como se repartieron los dos representantes en la Cámara Baja, con 22.264 votos el Partido Popular y con 12.688 la formación socialista, lo que quiere decir que, con la aplicación de la fórmula D’Hondt, tres de cada diez votos no fueron ‘decisivos’ o, en términos prácticos, no fueron ‘útiles’. Así las cosas, EpData (agencia de datos de Europa Press) calcula que, basándose en la información del Ministerio del Interior correspondiente a las últimas generales, un diputado soriano ‘vale’ 24.809 votos, mientras que en Madrid (37 escaños) requiere 96.272; en Toledo (seis), 61.251; o en Salamanca (cuatro sillones), 50.621.
Cabe puntualizar, respecto a los resultados electorales de 2016 correspondientes a Soria, que el Partido Popular se quedó a 1.556 votos del PSOE para conseguir el segundo diputado. Porque según el método D’Hondt el número de sufragios de cada partido se divide entre 1, 2, 3, 4... etcétera, y se asignan representantes en función del mayor número de votos en cada división. Es decir, como se indicaba con anterioridad, los populares ganaron su escaño en Soria con 22.264 votos y el PSOE con 12.688, por lo que el PP podría haberse asignado los dos diputados en caso de haber tenido 3.122 votos más [siempre que el resto hubieran cosechado los mismos apoyos en los comicios de 2016 o el PSOE hubiera tenido 1.557 menos].
Más allá de conjeturas o supuestos electorales, la realidad es que el vuelco en las urnas de las papeletas blancas tendría que ser abismal y del todo  inesperado para que no se cumpliera el pronóstico del CIS en Soria y entre Pablo Casado y Pedro Sánchez no se repartieran el pequeño pastel soriano. Sin embargo, el propio presidente del CIS, José Félix Tezanos, advirtió de que el macrobarómetro electoral «no es en absoluto un pronóstico de resultados», más cuando cuatro de cada diez consultados conforman el amplio colectivo de los indecisos.
Y es que tampoco hay que dejar de lado que, en 2016 en Soria, Podemos logró 7.599 votos, el 15,32%, mientras que C’s obtuvo 5.679, el 11,45%. El resto, 714 papeletas (1,43%) al Congreso, fueron a parar a Pacma, UPyD, Vox, Recortes Cero-Grupo Verde, Falange Española y al Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE).
objetivo: senado. A diferencia del Congreso, en el Senado se vota directamente al candidato (tres máximo por papeleta) y se aplica el sistema mayoritario a una vuelta de tipo plurinominal. El reparto de los cuatro escaños en la Cámara Alta en Soria es: tres senadores para el PP y uno para el PSOE. El reto de los socialistas sorianos es darle la vuelta a la tortilla [ver página 15] y eso que la diferencia en los comicios de 2016 fue notable entre el PP, Gerardo Martínez (21.024 votos), María del Mar Angulo (20.852) y Tomás Cabezón (20.287); y el PSOE, Jesús Manuel Alonso (13.097 sufragios) y María Irigoyen (12.866) y Asunción Medrano (11.483). La brecha de votos entre el senador del PP más votado y el elegido por el PSOE es de 7.927, por lo que puede pensarse que un hipotético trasvase de votos de Podemos al PSOE (Jorge Ramiro, de la formación morada, tuvo 6.839 en 2016) o del PP a C’s (María Ángeles Morales, de Ciudadanos, logró 5.038 votos) o a Vox, si es que se cumplen los augurios de encuestas y sondeos, y siempre que los de Pedro Sánchez mejoren sus resultados en Soria, podría modificar la distribución de senadores. El voto para el Senado puede ser más determinante que en el Congreso, donde la posibilidad de que varíe el reparto es  remota. Así, los 21.024 votos que necesitó Gerardo Martínez en 2016 ‘cuentan’ lo mismo que los 1,3 millones de sufragios que tuvo que ganarse Pío García-Escudero para ser elegido por Madrid. Parece que los resultados en la Soria vaciada sí van a sumar, sin duda.