Un mano amiga en forma de cruz

Nuria Zaragoza
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Un mano amiga en forma de cruz

La oficina comarcal de Cruz Roja Española en Almazán cuenta con medio millar de socios y cerca de un centenar de voluntarios que permiten sacar adelante diversos programas

Medio millar de personas son socias de Cruz Roja en Almazán, donde hay además cerca de un centenar de voluntarios. Ellos son el alma, el corazón, el equilibrio... la cabeza y las manos de la oficina comarcal de Cruz Roja Española en la villa adnamantina, donde se atiende cada año a más de 300 personas, según los datos de la última memoria.
Ubicados en la plaza del Rastro, la oficina cuenta con diversos programas. Juventud, mayores, personas en riesgo de exclusión, inmigrantes, niños, mujeres, reclusos... El objetivo: llegar a todas las personas. No en vano, cuando no hay un programa específico en Almazán para atender las necesidades, se recurre a la oficina provincial, con quien se trabaja en estrecha coordinación.
En Almazán cuentan con centro de reconocimiento médico que da servicio a todo el sur de la provincia para la renovación del carnet de conducir, el  permiso de armas... Operativo los martes en horario de mañana, está atendido por la médico Delia Peiroten y la psicóloga Maribel Gallardo, quien asume también las labores de coordinación de Cruz Roja en la villa. También, por una auxiliar administrativa. «Es un servicio que está funcionando muy bien», destaca Gallardo. 
En Almazán cuentan también con un programa de organización y gestión, donde se desarrolla el tema de captación de fondos. También, con el plan de voluntariado y participación, uno de los más importantes. Entre otras cosas, «porque sin los voluntarios sería imposible hacer todo lo que se hace», agradece Gallardo. 
Cruz Roja Juventud también es una de las señas de identidad de la organización en la villa. Allí se «trabaja fundamentalmente en participación infantil, ocio y tiempo libre, campañas de sensibilización y prevención en los colegios e institutos (educación no sexista, prevención de enfermedades transmisibles, consumo responsable...), entre otras acciones». 
Además, se cuenta con un programa de promoción del éxito escolar para niños «derivados del colegio Calasancio y del Diego Laínez». Durante todo el curso se trabaja con una decena de niños y sus familias. Además, desde Juventud se organiza la ludoteca estival ‘Creciendo en verano’. Durante julio y agosto más de un centenar de niños participan en la cita. 
Uno de los planes «más amplios» que tienen en Almazán es el de intervención social, donde hay «diversos proyectos». Entre otros, «uno de acogida de inmigrantes, de reclusos -se pueden cumplir con nuestra oficina trabajos en beneficio de la comunidad-, mayores (ayuda a domicilio complementaria, teleasistencia, red social, promoción del envejecimiento saludable... donde se hacen talleres, excursiones, asistencia a eventos que realizan otras entidades, charlas sobre salud, manualidades...)».
Además, desde Almazán se atiende a personas en extrema vulnerabilidad a través de ‘Llamamiento, ahora más que nunca’, y hay una estrecha colaboración con el Ayuntamiento y con la Diputación (Ceas) para hacer la entrega de alimentos. 
En la villa cuentan también con un programa de atención a personas con discapacidad. «Ofrecemos productos de apoyo (muletas, sillas de ruedas, andadores, sillas para la ducha, grúas...), se hace el préstamo para esa eventualidad, y tiene muy buenos resultados», destaca Gallardo. Además, cuentan con un programa para mujeres en dificultad social. 
Especial es el área de socorros y emergencias, donde hay una ambulancia para servicios preventivos. Y, a mayores, «miembros de socorros formamos parte del Equipo de Respuesta Inmediata de Emergencias (ERIE)».Además, «en Almazán hemos creado también un Equipo de Respuesta Básica en Emergencias (ERBE), que es un equipo de atención inmediata donde puede participar todo el que quiera», destaca. En síntesis, un equipo integrado por todo tipo de perfiles, y no solo personal más especializado, para «estar organizados en caso de emergencia». Una veintena de personas están implicadas en el ERBEen Almazán. Y a esto hay que sumar las campañas de sensibilización y «algo de formación, siempre coordinado con la Oficina Provincial».