TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Igea

Reconozco públicamente, y entono mi mea culpa, que las negociaciones (o lo que sea) para formar gobierno en Castilla y León me tienen despistado, perplejo y confuso. No acabo de cogerle el tranquillo ni me fío de las declaraciones que hacen unos y otros en cuanto tienen un micro delante. Asesorados (o dirigidos) por capataces madrileños, los líderes regionales de PP y Ciudadanos (Cs) salieron SASOS (satisfechos y sonrientes) de la primera cita oficial. En un ratito, preacuerdo. A eso se le llama avanzar. ¡Hala, en unas pocas horas, la triple RE (regeneración, renovación y reformas) para dar y regalar! Todo parecía blanco y migado, pero…no eran iguales los rictus de unos y otros en las sucesivas ruedas de prensa. Los del PP (García Egea y Fernández Mañueco) exhibían sonrisa Profidén con un toque de «ahí queda eso», mientras que los de Cs (José María Espejo y Francisco Igea) mostraban cierta seriedad y su sonrisa era como la de la Gioconda, enigmática y difícil de interpretar. Y tanto. Al día siguiente Igea pilló a contrapié a un PP alarmado por la denuncia sobre manipulación en las primarias que dieron la victoria a Mañueco. El líder de Cs se descolgó exigiendo al PP apartar a los altos cargos que lleven ocho años, o más, en sus puestos. Bomba de efecto inmediato. Negociaciones bloqueadas o casi. E Igea que mira hacia el PSOE, ganador de las elecciones, y Tudanca que mira hacia Ciudadanos. Hay contactos, dicen. Ahora ya se habla más del acercamiento Cs-PSOE que de aquel preacuerdo de los de Ribera con el PP y su heraldo García Egea. ¿Casualidad o jugada maestra de Igea? Empieza a negociar con el PP y así cumple el mandato nacional, pero luego pone condiciones duras para recoger una negativa y justificar un hipotético giro a la izquierda. Nadie podrá reprocharle nada y él intentará hacer lo que venía predicando: poner fin a los 32 años de gobierno del PP. ¿Demasiado rebuscado? Tal vez, pero Igea es hombre ilustrado y seguro que ha leído a Maquiavelo. A ver qué pasa.


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