CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


¿A dónde irán los votos?

A estas alturas más de uno se habrá preguntado sobre el destino incierto de su voto en una realidad postelectoral donde nada es lo que era y, por momentos, ni se acerca a lo que apuntaba o parecía. La pregunta que lanza el titular de este escrito no se limita a aquellos dominios donde los errores en el conteo han mantenido a los partidos en vilo ante la incertidumbre que se desprendía del primer escrutinio, como es el caso de Ibiza o León, casos en los que el sistema ha mostrado serias fisuras. Más allá, las vías a explorar por las formaciones, algunas inéditas, en buena parte de la geografía nacional siguen abiertas y los partidos están a la expectativa. Es habitual el hecho de que grupos con un resultado tal vez por debajo de lo esperado se convierten en decisivos tratando de imponer sus prerrogativas en las negociaciones para formar gobiernos en distintos territorios. A veces menos es más. Ahora que, presuntamente, han saltado por los aires las líneas rojas convertidas en una mera estratagema electoral, el pasado se asume como un referente pero, como se podrá comprobar en próximas fechas, no como un elemento determinante a la hora de hacer extraños compañeros de viaje.
Soria no es ajena al mercadeo postelectoral anteriormente descrito. Los cordones sanitarios que tienden a difuminarse de Ciudadanos pueden ser decisivos en la Diputación provincial, eso sí forzando mucho la máquina. También hay varios frentes abiertos en municipios de gran relevancia. Desde el domingo, el optimismo del vencedor, el PSOE, se ha ido atenuando al tiempo que los perdedores, representados en el Partido Popular de Yolanda de Gregorio, han amortiguado su caída entretenidos con unos posibles pactos que devuelven a los ‘populares’ cierta capacidad de influencia en el conjunto de la provincia. La incertidumbre por el desenlace en plazas de calado como El Burgo de Osma o San Leonardo de Yagüe relativiza el triunfo socialista y magnifica unos resultados de la PPSO, que pivotan sobre lo esperado y que han fagocitado, como se esperaba, al PP. El acercamiento que no se selló con éxito antes de los comicios podría llegar tras el paso por las urnas. En El Burgo de Osma los electores, mayormente, han cambiado de siglas pero no de orientación ideológica con predominio del centro derecha. El batacazo histórico de los ‘populares’ llega propiciado por la irrupción de la PPSO y el tirón de un histórico como Pardo. Todavía es una incógnita si el PP va a dar la Alcaldía al partido que le ha debilitado o sin con su apoyo al PSOE reducirá la influencia y presencia esta legislatura de la formación liderada por José Antonio de Miguel. A estas alturas, con todo por decidir en la Villa Episcopal, el diálogo en filas ‘populares’ tiene dos vías: una contranatura, que es dar la Alcaldía al PSOE; la otra opción pasa por tratar de limar asperezas y restañar heridas y hacer que las cosas, personas incluidas, vuelvan a su cauce. En cualquier caso, la Alcaldía nunca iría a manos del PP. Como tampoco lo haría en San Leonardo de Yagüe donde la unión de ‘populares’ y díscolos podría hacer estéril el triunfo de Belinda Peñalba, del PSOE, que aventaja en un concejal a la PPSO de Jesús Elvira. No parece animado Mario de Miguel, concejal ‘popular’, ante el hecho de poner en bandeja la Alcaldía a Elvira. En principio, De Miguel, que obtuvo dos concejales, baraja la abstención como opción primera. En ambos casos la recompensa que puede obtener el PP aparte de un acercamiento hacia sus archienemigos, si considera que ellos pueden contribuir a reconstruir el partido a cuatro años vista, es la Alcaldía de Covaleda donde el empate entre PP y PSOE lo rompería la PPSOcon el voto de calidad de su único concejal. Las piezas del puzle encajarán en medida que se recompongan unas relaciones personales dañadas o a medida que las diferencias se aparquen para hacer prevalecer otros intereses.
La Diputación es harina de otro costal. A pesar de que se ha abierto la veda contra la lista más votada y ya no se entiende de usos y costumbres, se antoja poco probable que PP, PPSO y Ciudadanos unan fuerzas para revertir la mayoría simple del PSOE de Luis Rey en lo que sería un vuelco sonado. Todo hace pensar que Ciudadanos tendrá la llave y prolongará el mandato socialista. De Lózar principal representante de la formación naranja parece llamado a ocupar un sillón en la institución provincial, un privilegio que se le negó hace cuatro años cuando José Antonio de Miguel y Raúl Lozano le cerraron el paso. Solo la denominada aritmética electoral sitúa como determinante en una institución a un partido decidido a acabar con ella, aunque bien es cierto que los de Rivera han escondido este rechazo a las diputaciones en su programa electoral para poder progresar en el medio rural. También resulta sorpresivo que Ciudadanos se presente como figura clave para dar estabilidad a la Diputación cuando apenas cuenta con 20 concejales en la provincia soriana. Para De Lózar y los suyos es un regalo mayúsculo de un sistema que hace que los perdedores no lo sean tanto, que limita la capacidad de influencia del ganador y que abre nuevas vías de diálogo entre los primeros de la tabla y el farolillo rojo. La política, amigos.