Pasión por los libros en compañía

Nuria Zaragoza
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Pasión por los libros en compañía - Foto: [Eugenio Gutierrez Martinez.; Eugenio Gutiérrez];

La Biblioteca Pública de Soria puso en marcha su primer club de lectura en 2011. Ahora suma ya siete, cuatro de narrativa de adultos, uno juvenil, otro de inglés y otro de lectura fácil. Colabora con cuatro externos y estudia poner en marcha dos

El acto de leer generalmente es solitario. Un acto consigo mismo. Un acto cómplice, íntimo. Un acontecimiento también de libertad. De aprendizaje. De crecimiento personal. Pero ¿quién dijo que esa experiencia, en grupo, no puede ser aún más enriquecedora? ¿aún más completa? 
La lectura, como acto colectivo, permite compartir momentos y opiniones, descubrir otras interpretaciones, aportar la reflexión ajena, descifrar aspectos que quedaron ocultos en nuestra lectura particular, experimentar. El libro, compartido, cambia. Porque nosotros también hemos cambiado... Lo singular, muta.
Ese acto compartido es, en síntesis, parte de la seña de identidad de los clubes de lectura. Lectura, opinión y escucha en una misma sesión donde todo suma. La Biblioteca Pública de Soria comenzó con esta experiencia en la temporada 2011-2012 y, desde entonces, el crecimiento ha sido exponencial.Tanto que suman ya siete clubes de lectura propios, a los que hay que añadir otros cuatro externos con los que colaboran. 
«Cuando empezamos, los clubes de lectura se estaban haciendo ya en otras provincias. Es un servicio que siempre ha tenido mucho éxito y era un servicio que empezaban a ‘exigir’ nuestros usuarios. Empezamos tres trabajadoras y directamente lo hicimos con tres clubes a la vez porque abrimos el plazo de inscripción y nos dimos cuenta de que había demanda», rememora Mercedes Melendo, quien se reconoce una ‘adicta’ a esta parte de su trabajo donde asegura que se lo pasa bien, disfruta, aprende y, además, le permite leer libros que, admite, «seguramente nunca te hubieran llamado la atención por tus gustos, y son un descubrimiento y te acaban atrayendo». No en vano, ella es la trabajadora de la Biblioteca de Soria que participa en más clubes, tres (dos de adultos y el juvenil). 
fieles usuarios. De las 30 personas que integran la plantilla (incluido el centro coordinador), prácticamente la mitad ha sido ya seducida por esta actividad. «La familia ha ido creciendo», apunta la coordinadora de los clubes de lectura de la Biblioteca de Soria, Nuria Díaz, quien reconoce que, en la comparativa con otras provincias y teniendo en cuenta la población de la provincia, Soria destaca. 
En Soria esta experiencia literaria es un «éxito», coinciden ambas. Yno solo para la propia biblioteca, también para los usuarios. «Hay gente muy fiel que lleva desde el principio de esta iniciativa y que incluso le cuesta cambiar de club (si tiene que modificar por disponibilidad horaria) porque se crea como una relación especial en el propio club», apunta Melendo. Seguido, añade, «a veces también se da el caso contrario y, por ejemplo, hay un usuario que ha pasado por todos los clubes, salvo en el de por la mañana». Pero no es lo general ya que, al final, se configura como una peculiar «familia» lectora.  
Quién puede participar. Cualquier persona que lo desee puede participar. El único límite lo marca el espacio:18 participantes y dos coordinadores por club, aunque «a veces se ha hecho alguna excepción hasta los 20 integrantes para no dejar a nadie fuera, cuando la lista de espera es pequeña». No es recomendable una cifra superior para facilitar la intervención de todos los componentes. 
No hay limitación ni de edad ni de formación ni de gustos literarios.  De hecho, el perfil es «diverso». «La mayoría son mujeres pero, en Soria, en contra de lo que ocurre en otros clubes de otras provincias, la presencia de hombres también es importante. La media de edad es parecida en todos los clubes y ronda los 50 años, pero hay gente por encima de los 80 y gente muy joven, de 22. Y lo curioso es que se sienten perfectamente integrados. Aunque en un principio parezca raro, la lectura unifica bastante», destaca la bibliotecaria. 
«En general, la gente que participa ahora es gente con estudios, la mayoría de la rama de la sanidad, pero hay de todo, amas de casa, profesiones varias... no se exige que seas experto en nada», simplemente que te guste la lectura. Esa diversidad es precisamente lo que enriquece estas citas y provoca que «quizá haya gente a la que no le ha gustado el libro pero, cuando escucha a alguien a quien le ha gustado muchísimo, saca una segunda lectura y se reconcilia con la primera. Y también lo contrario», apunta Melendo. «Incluso a veces pasa con autores. Hay gente que no le gusta nada, que tenía prejuicios, manías, y, tras oír al resto, tiene otra lectura», añade Díaz. 
el club juvenil. La edad baja y el perfil cambia en el club de narrativa juvenil, abierto a jóvenes de entre 14 y 19 años. «La dinámica es más o menos la misma que en los clubes de adultos y en realidad el espíritu es el mismo pero, como la edad no, hay veces que hay que ir por donde ellos te llevan. Hay veces que empezamos hablando del libro y acabamos hablando de las películas, de las series a las que están enganchados… Hay que ir un poco reconduciendo», apunta Melendo, para quien este encuentro con los lectores  más jóvenes es especialmente enriquecedor. «Acaban haciendo grupo de amigos, quedan fuera del club, tienen su grupo de WhatsApp... incluso han salido algunas parejas», indica entre risas, al tiempo que recuerda el caso de un joven al que su madre apuntó para que «socializara» y acabó «siendo el rey del club de lectura» y «el castigo cuando no hacía algo que le decían sus padres, al final, era que no le dejaban venir al club». «Todos los días les tengo que decir, ¿no tenéis casa?», apunta de forma simpática la coordinadora del club juvenil para evidenciar la buena sintonía que existe. 
Ahora, «el objetivo de los chavales es pasar una noche en la biblioteca. Dormir con sus sacos aquí y leer, escribir, charlar...», apunta de forma anecdótica. 
Es un lujo esta conexión de lectura y juventud, máxime cuando «a los jóvenes los ‘captamos’ con 14 pero, cuando empiezan el Bachillerato y tienen como mucha presión de estudios, les perdemos. Luego empezamos a recuperarlos después, pero es complicado», señala Díaz, quien destaca no obstante que «nos han dejado a los hermanos pequeños». 
sesión cada quince días. El club o taller de lectura, básicamente, es una actividad de animación y fomento a la lectura en la que un grupo de personas leen la misma obra literaria -proporcionada en préstamo por la Biblioteca- y se reúnen después para analizarla y comentarla. Es una actividad abierta y gratuita y la dinámica es siempre la misma:«Se hace una planificación trimestral y todos los clubes de narrativa de adultos leen más o menos los mismos títulos, que proponen los coordinadores. Se entregan los libros y se dan quince días para leerlos cada uno en sus casas. En cada sesión se debate el libro leído y se entrega el siguiente. Las reuniones son cada quince días (menos el club de inglés, que es cada dos meses) y en ellas se hace una primera ronda rápida para que todos participen y digan si le ha gustado, no, y por qué. Luego se entra al debate», explican desde la biblioteca soriana.  
Los trabajadores del centro (dos por club) se encargan de moderador y focalizar los debates cuando la efusividad de los lectores se dispara. No obstante, insisten, siempre tiene un carácter amigable y desenfadado. «Al final acabamos aprendiendo todos de todos y cada uno cuenta su experiencia, que muchas veces nos sorprende, porque acaban siendo en cierto modo testimonios de vivencias muy personales», apuntan. 
Cada club imprime «sus características propias». De hecho, en el de lectura fácil, que se hace con Asamis, la dinámica varía un poco. «Se reúnen aquí con cuatro compañeras y cambia porque en ese sí que se lee en voz alta. Cada chico lee una página y se va parando para hacer ejercicios de comprensión. Yantes de empezar se hace un juego para recordar por donde van, con juegos de palabras que han salido en el libro, para que se habitúen al vocabulario», explica Díaz.
También los que se desarrollan externos (donde la Biblioteca colabora) tienen su propia identidad. «En los de fuera, básicamente, lo que les haces es un poco la logística», pero hay algunos, «como los de Itaca, que se reúnen fuera pero también hacen una actividad con nosotros», indica la coordinadora. «Yel club con la unidad del hospital (’Mejor leo contigo’) es un club nuevo de este año y, en principio, se reúnen en el hospital pero después se van a empezar a reunir también en la biblioteca», añade. En el caso del club de prisión, «nos piden libros con letra más grande, por un tema de luminosidad en las celdas». 
futuros clubes. ¿Seguirán creciendo los clubes de lectura en la Biblioteca soriana? Ambas lo tienen claro. Hay «ciertos problemas, por espacio», ya que la sala es compartida con el espacio dedicado a los investigadores y eso supone restarles tiempo de uso. No obstante, «crecerán, seguro», admiten las dos. «Uno próximo que se me ocurre es otro de mañana, porque tiene mucha aceptación y solo hay uno», apunta Mercedes. Seguido, Nuria añade: «Estamos planteando hacer un club de lectura con inmigrantes, gente que está empe- zando a aprender el idioma. Estamos ya en contacto con Cruz Roja y estamos analizando la situación». 
También valoran crear un nuevo club de lectura «con un centro de mayores» que se ha puesto en contacto con la biblioteca pública. «Sus usuarios, de media de 82 años, quieren empezar un club», agradece Díaz. 
Aunque ambas coinciden en que les gustan más los clubes de lectura internos ya que permiten un feed-back, son una forma de que «conozcan la biblioteca» y, a los trabajadores, les permiten seguir de cerca los gustos de los lectores, asumen que estos nuevos serán externos. 
fieles al papel. La selección de libros se hace teniendo en cuenta dos consideraciones: el catálogo que comparten las Bibliotecas de Castilla y León, ya que son lotes específicos para clubes (se necesitan al menos 20 libros) y deben estar disponibles;y, también, el interés de los participantes. «Cuando acabamos el curso se hace una encuesta y, en función de lo que nos van contando, intentamos adecuar las compras para los clubes de lectura», indican. «Intentamos que haya variedad, escritores, escritoras, diferentes géneros (novela negra, histórica...) y siempre incluimos una obra de teatro, un clásico y relatos cortos», especifica Díaz. Acaban de leer Hôzuki, la librería de Mitsuko, de Shimazaki, Pequeño país, de Gaël Faye, y Tuya, de Claudia Piñeiro. Eso sí, hay una seña de identidad que también determina, «los lectores de los clubes son fieles al papel». 
Los clubes de la lectura son parte del trabajo ordinario de la Biblioteca pero, reconocen Melendo y Díaz, acaba siendo también «un placer».