527 animales recuperados en Soria

Ana I. Pérez Marina
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527 animales recuperados en Soria

Dos de cada diez ejemplares que llegaron el pasado año al CRAS de Burgos procedían de la provincia. Marzo es el mes con más entradas

La curruca capirotada es de «mediano tamaño» y «relativamente corpulenta», «fácil de identificar» por su capirote, negro en los machos y castaño en los jóvenes y las hembras. Emite un «canto melodioso», que puede ser escuchado en las arboledas. Habita en la Península, Baleares y Canarias, ocupando masas forestales frescas y húmedas, donde residen poblaciones migradoras parciales e invernantes. Los datos proceden de la descripción que hace SEO Birdlife en su página web. La curruca capirotada ocupa el décimo lugar en lo que puede ser el ránking de especies que llegaron el año pasado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) Los Guindales de la Junta en Burgos, donde también van a parar aquellos ejemplares que son recogidos en Soria y no pueden ser tratados en las instalaciones de la Junta en Valonsadero. Según el balance de 2018, informa el jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Soria, José Antonio Lucas, en el centro burgalés se anotaron en todo el ejercicio 1.858 entradas, de las que casi el 20%, 370 animales, procedían de Soria (en torno al 73% de la provincia burgalesa; el 7% de Palencia; y de otras, el 0,5%).
El responsable de Medio Ambiente pone el acento en que se recuperaron animales, tal y como refleja la memoria del CRAS de Burgos, de 135 especies diferentes y enumera las diez primeras del listado en cuanto a volumen de ejemplares reseñados: buitre leonado, visón americano (por control poblacional), cigüeña blanca, vencejo común, busardo ratonero, tejón, milano real, garduña, cernícalo gavilán y la ya mencionada curruca capirotada. «Hay de todo, pero sobre todo son aves», apostilla Lucas. De hecho, el 60% de los ejemplares contabilizados en 2018 fueron aves; el 34%, mamíferos; el 5%, muestras; y 1% reptiles, anfibios y peces.
Y es que las colisiones contra aerogeneradores, contra tendidos eléctricos, electrocuciones, atropellos y control poblacional son las principales causas por las que estos animales resultan heridos, por lo que requieren atención especializada, o mueren. De hecho, la mayor parte pierde la vida. Así las cosas, en Soria recopilaron 572 ejemplares (52 más que en 2017), de los que 370 se enviaron a las dependencias de referencia burgalesas y el resto, 202, llegaron al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Valonsadero. La mayoría, muertos. Prueba de ello es que de los 370 que se mandaron de Soria a Burgos en 2018, 279 eran cadáveres, 61 estaban vivos y 30 fueron por control poblacional.
el «peor» mes. A lo largo del año, puntualiza José Antonio Lucas, también se producen picos en cuanto al número de animales que, generalmente, los agentes medioambientales localizan. Este mes de marzo es el «peor», entre otras cosas, porque muchas aves se encuentran en el periodo de «nidificación» y de «celo». Como dato ilustrativo de este extremo, en 2018 desde Soria se remitieron en marzo 75 animales al centro Los Guindales, mientras que los siguientes meses en cuanto a volumen fueron mayo, julio y noviembre, cada uno de ellos con 47 ejemplares.
Por otra parte, el jefe de Medio Ambiente destaca que casi todas las especies son amenazadas, aunque de forma esporádica también se rescatan algunas piezas cinegéticas. «Más del 95% son protegidas», matiza Lucas. «El trabajo de campo de los agentes medioambientales es fundamental», continúa, «la mayoría de los animales los recuperan ellos».
Hace unos días daban cuenta en las redes sociales de la retirada de un cadáver de un gato montés atropellado, un macho de seis kilos. «Varias especies de mamíferos comienzan el celo, amplían espacio y cruzan muchas carreteras», advertían en Twitter. «El año pasado se recogieron tres gatos montés», puntualiza Lucas. Del hallado recientemente se tomaron muestras biológicas para conocer la situación de conservación de la especie. «Cada vez hay más», advierte el responsable de Medio Ambiente. 
Por ejemplo, este verano, en solo dos días retiraron seis cigüeñas, dos urracas y dos cornejas electrocutadas. Asimismo, los agentes alertaron vía Twitter de que las electrocuciones de aves también son «causa de incendios forestales».
Por último, el titular del Servicio Territorial de Medio Ambiente subraya que «muchos animales», una vez han sido atendidos bien en el centro Los Guindales de Burgos o en el de Valonsadero de Soria, son liberados, siempre que sus condiciones físicas lo permitan.