TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Pedro, el coleccionista

Víctima de la magia de la MSN y de la honestidad de Luis Enrique, el muchacho del minuto 115 se fue a Londres a cambio de 30 millones de euros. Él fue quien le puso apellido (o nombre) a la primera gran genialidad de Pep Guardiola como entrenador de élites: desdeñar el papel de vacas sagradas sin capacidad de sacrificio, y otorgar galones a dos muchachos directamente sacados del oscuro pozo de la Tercera División. Busquets… y Pedro. Pedro Rodríguez.

El canario, tipo con ángel en las finales, oportuno e incansable, ya con oficio (31 años) y mucho fútbol en la cabeza y en las piernas, se ha convertido en el único jugador del planeta -y de la historia- que posee Mundial, Eurocopa, Liga de Campeones, Europa League, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes. ¿Es un hito? ¿El palmarés hace al futbolista? Podríamos decir que Di Stéfano, Cruyff o Messi no cuentan en su historial con títulos de selección absoluta y que Karembeu se retiró con dos Champions, Eurocopa y Mundial. O que Owen y Cannavaro tienen balones de oro mientras otros de mucho más nombre y nivel (Xavi, Iniesta, Pirlo, Totti, Henry, Gerrard, Henry, Baresi, Maldini, Bergkamp, etcétera) nunca lo levantaron. Y podríamos redactar casi a vuelapluma una lista de futbolistas estupendos que nunca inscribieron su nombre en la base de un trofeo…

La historia de Pedro, por tanto, es la de todos ellos y la fortuna de haber tenido a un mentor dispuesto a abrirle la puerta y decirle a los 21 años «vas a jugar donde jugaba Ronaldinho». ¿Dónde habría estado Pedro, entonces 'Pedrito', sin el espaldarazo? Tal vez en un Betis, un Southampton, un Montpellier o un Lazio, demostrando que el buen jugador no necesita títulos para ostentar tal condición. En el minuto 115 de su último partido en azulgrana, Supercopa de España, marcó el 5-4 al Sevilla. Tiene 'duende'… y muchos títulos, no obstante.



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