ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Falsos patriotas

Decía Churchill que la diferencia entre un político y un estadista es que el político piensa en las próximas elecciones y el estadista en la próxima generación. Al recordar esta frase y observar nuestro panorama político me temo que entre nuestros líderes no hay un solo estadista. 
Por ejemplo, Pablo Casado y Albert Rivera están a punto de cometer el mismo error que Pedro Sánchez cuando se negó a facilitar la investidura de Mariano Rajoy durante la pasada legislatura. 
El resultado de las elecciones era claro: Rajoy había ganado en las urnas pero para ser investido Presidente necesitaba de la abstención del PSOE. 
Medio partido Socialista entendió que no se podía bloquear el Parlamento ni la actividad política y que abstenerse no significaba dar un cheque a Rajoy sino simplemente facilitar que la legislatura se pusiera en marcha. 
Pero Sánchez, que ya sabemos que suele ir muy sobrado por la vida puso de moda su "no es no" a Rajoy, lo que provocó un cisma en el PSOE, su dimisión como secretario general y una situación de incertidumbre. Al final el PSOE se abstuvo y la legislatura se puso en marcha. 
Llevamos meses, años en realidad, escuchando a los dirigentes del PP y a los de Ciudadanos clamar contra el PSOE acusando a este partido de ser rehén de los independentistas y hacerles el caldo gordo. Hay una parte de verdad en esa apreciación a pesar de la exageración. Lo que es evidente es que tanto Pablo Casado como Albert Rivera van de patriotas por la vida acusando a Sánchez de no serlo porque cede continuamente ante las demandas independentistas. 
Pero las cosas son como son y la realidad al día de hoy es que Pedro Sánchez ha ganado las elecciones y por tanto le corresponde gobernar (lo mismo que en su día pasó con Mariano Rajoy). La cuestión es que para hacerlo tiene que lograr los apoyos suficientes o contar con abstenciones. De manera que esos apoyos además de Podemos les pueden venir de los independentistas, naturalmente previo pago, o contar con las abstenciones del PP o de Ciudadanos. 
De manera que PP y el Partido naranja tienen la oportunidad de demostrar su tan cacareado patriotismo absteniéndose en la investidura de Pedro Sánchez. Una abstención no es un contrato matrimonial, solo es permitir que comience la andadura de la legislatura sin que Sánchez tenga que depender de los partidos independentistas. 
Lo que no se puede es acusar al PSOE de ser rehén de Junqueras y compañía y luego negarle la posibilidad de que gobierne sin esa atadura a los independentistas. Lo peor es que tanto a Casado como a Rivera se les llena la boca de discursos patrióticos que a la hora de la verdad no son sino papel mojado. 
Pero como decía al principio en nuestro país en estos momentos no hay estadistas. Ninguno de los líderes que tenemos lo es. Las cosas como son.  


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