El turismo rural mantiene 340 negocios abiertos en Soria

Nuria Zaragoza
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El turismo rural mantiene 340 negocios abiertos en Soria

Hay el triple de establecimientos que hace trece años y las pernoctaciones se han duplicado. Hay más de 40 casas rurales en venta, una decena en funcionamiento

Los tranquilos pueblos de Soria se han convertido en la alternativa perfecta para escaparse del estrés de las grandes ciudades, principalmente para madrileños, castellano y leoneses y vascos. Es el ‘boom’ de turismo rual, que ha hecho que en la última década el número de pernoctaciones crezca un 55%. Y si tomamos como referencia la fecha más antigua que permite consultar el INE -2005-, viajeros y pernoctaciones se han doblado. 
El turismo de interior está de moda y, como consecuencia, los negocios de turismo rural no han dejado de crecer en la provincia desde hace años. Lo hicieron cuando había ayudas (fondos Proder y Feder) para el arreglo de casas, y lo han seguido haciendo después sin subvenciones. El año pasado Soria alcanzó su máximo, con 365 establecimientos de turismo rural abiertos en el mes de noviembre y cerca de 3.300 plazas disponibles.Este año las cifras han caído hasta los 340-350 negocios, con 3.200 plazas y un empleo generado que en las épocas de más actividad (verano) ha alcanzado los 480 trabajadores. Ahora roza los 440 empleos.
A principios de 2005 había 99 establecimientos de turismo rural en Soria con 922 plazas en total, lo que supone que hay más del triple de negocios y plazas que hace trece años. 
triple de casas que en 2015. Los datos evidencian que el sector se ha desacompasado en los últimos años. La oferta (establecimientos abiertos) se ha triplicado mientras que la demanda (viajeros) se ha doblado, lo que hace cuestionar si el sector ha tocado techo, máxime cuando el grado de ocupación por plazas apenas alcanza el 20% durante todo el año y solo ha logrado superar el 36% en agosto. Pero hay meses (enero y febrero) que no se ha llegado al 10%. 
«Vivir solo de esto es complicado hoy en día», asume el presidente de Tursoria, la Asociación de Turismo Rural de Soria, Dionisio Martínez, quien reconoce que muchas casas rurales se mantienen abiertas «por corazón, por el vínculo con el pueblo, más que por negocio». «Es complicado, en primer lugar, por la estacionalidad. Haciéndolo bien puedes tener ocupados los fines de semana, pero la semana está vacío. Y si no lo haces bien, con la cantidad de oferta que hay... no llenas ni los fines de semana», justifica sus palabras el portavoz del sector en Soria. 
También aquí los datos atestiguan sus palabras. El grado de ocupación de los establecimientos de turismo rural durante los fines de semana sube hasta el 40%, y en octubre se alcanzó el 56%, motivado principalmente por los puentes y el turismo micológico. Es el mejor dato de los últimos años, solo superado antes de la crisis: los fines de semana de agosto de 2005 se alcanzó una ocupación del 74,78% y en agosto de 2007 fue del 63%. 
Desde Tursoria reconocen que para que resulte rentable el negocio es necesario en la mayoría de los casos tener varias casas o complementarlo con otros sectores. En algunos pueblos parecen haber encontrado la fórmula. Sirva el ejemplo de la Aldehuela del Rincón, un pequeño municipio dependiente del Ayuntamiento de Sotillo del Rincón con 28 empadronados. Allí en invierno hay más casas rurales abiertas que viviendas habituales. Hay cuatro casas rurales, además de tres apartamentos turísticos. Y se están construyendo nuevas.  
No es lo habitual y, de hecho, desde hace unos años son relativamente habituales los cierres (o, mejor dicho, las aperturas solo temporales) y las ventas. Según los datos del INE, hay una veintena de establecimientos menos que hace justo un año. Y, según los principales portales inmobiliarios, hay más de cuarenta «casas rurales» en venta en estos momentos en Soria, una decena de ellas en funcionamiento o con la licencia de turismo rural vigente. 
«La verdad es que hay cierres, pero también se construyen nuevas. No sé muy bien a qué se puede deber, creo que hay un abanico de posibilidades. Por los casos que conozco de la asociación, las ventas están justificadas principalmente por jubilación, por temas personales, por cansancio, porque los precios son los mismos que hace años pero las exigencias cada vez son más», apunta Martínez. Y en cuanto a las que se construyen nuevas, considera, «en muchas ocasiones se hereda una casa y la arreglas y la pones como casa rural para evitar que se caiga. Si se consigue sacar algún ingreso, pues con eso se van pagando los gastos». 
lo bueno de soria, el precio. No es del todo sencillo establecer qué entra y qué se queda fuera del término ya que, bajo el paraguas de «vendo casa rural», se cuelan negocios con su pertinente licencia pero, también, viviendas ‘normales’ que son susceptibles de reconversión hostelera pero que en estos momentos no cuentan con permiso para ello. Teniendo en cuenta esta premisa, en el Idealista, milanuncios y las webs especializadas Aldeas Abandonadas, Spanish Home Seller y Lançois-Doval hay más de 40 casas en propiedades que se venden en Soria bajo la denominación de «casa rural». De estas, una decena son negocios en funcionamiento o cerrados pero con licencia en regla. 
«Soria, según los datos de los registradores de España, en el tercer trimestre está en las ultimas posiciones de venta de viviendas en España. Para nosotros sigue el mismo ritmo que en años anteriores, se interesan los clientes pero cuesta más vender una propiedad en la zona», apunta Elvira Fafian, gerente de Aldeas Abandonadas Real Estate, una web de oferta inmobiliaria especializada que en estos momentos tiene en cartera cinco propiedades rurales en Soria. 
A su juicio, la situación de Soria es más complicada que en otras provincias ya que «el cliente, sobre todo  el extranjero y ahora también el nacional, se decide más por zonas cercanas a las playas o no muy lejanas», y eso juega en contra de la provincia. En la contra, «lo bueno que tiene Soria es la cercanía a Madrid -lo que ayuda a la hora de ofrecer propiedades en la provincia-. También, sus precios competitivos». El interés ahora se centra, añade, en «bodegas para enoturismo, casas rurales, hoteles con encanto bien situados».