LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


El catastrófico mercado laboral

07/04/2021

España sigue siendo el país de Europa con más paro y más jóvenes desempleados. El martes conocimos los datos relativos al mes de marzo y nada ha cambiado este panorama. En el último año más de 400.000 personas se fueron al paro y más de 700.000 siguen en un ERTE. La tasa de paro dobla a la de muchos países de nuestro entorno. El Gobierno se ha mostrado satisfecho con estos datos lo cual resulta insultante. La pandemia no puede ser excusa, cuando países como Italia o Francia muy afectados también por las restricciones de movilidad y con un sector turístico potente están en tasas en torno al 8%. No es por tanto la pandemia la causa de nuestros males, al menos no lo es en su totalidad.

España acometió una reforma laboral en 2013 estando al frente del Ministerio de Empleo Fátima Báñez. Unos cambios que resultaron muy convenientes en otro momento muy delicado de nuestro país. Sin embargo, hace ya tiempo que habría que haber abordado una reforma más ambiciosa. De hecho, año tras año, es una de las peticiones que la Comisión Europea hace a España en sus recomendaciones para los sucesivos semestres. También ahora, cuando se está en los prolegómenos de repartir los fondos del Plan de Reconstrucción. Una reforma que debería incidir e ir más allá en la flexibilización del mercado laboral.

En lugar de eso, parece que la actual ministra de Trabajo pretende lo contrario, volver a encorsetar el mercado haciéndolo más rígido con la excusa de los derechos laborales. No hay peor pérdida de derecho que no tener trabajo o tener permanentemente un empleo temporal o a tiempo parcial cuando en realidad querrías trabajar a tiempo completo.

Pero, la ministra Díaz parece empeñada en volver a las normas anteriores a la reforma Báñez. Es decir, de nuevo primar el convenio sectorial en lugar del de empresa, por lo que volveríamos a ver cómo una empresa se debate entre cambiar las condiciones o despedir. Veremos hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente Sánchez que es, obviamente, el que tiene la última palabra y hasta cuándo está dispuesto a tragar, a pesar de las pésimas condiciones de las empresas, con los postulados de Podemos.

Hay que tener claro que el acuerdo de gobierno firmado se hizo en un momento que nada tiene que ver con el actual. Hoy, además de las penosas cifras de paro, hay que anotar las más de 100.000 empresas perdidas y los cientos de miles de autónomos que han cerrado su actividad. Este asunto será batalla en las próximas semanas y veremos quién se lleva el gato al agua, quién es más irresponsable y "logra" que el mercado laboral español vuelva a ser una fábrica de parados.



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