«Buena» campaña de trufa, con el foco en la marca de calidad

Ana I. Pérez Marina
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Trufa y cambio climático

Productores e instituciones dan los primeros pasos para conseguir un sello de identidad, al mismo tiempo que el Centro de los Alimentos promoverá un proyecto de investigación sobre este hongo

La campaña de recolección para la trufa negra de invierno arrancó el 1 de diciembre y finalizará el 15 de marzo, según marca el Decreto de Micología de la Junta de Castilla y León. Así las cosas, quedan por delante seis semanas, pero las expectativas son positivas, tal y como constatan tanto desde la Asociación de Truficultores de Soria como desde la Junta de Castilla y León. «Está siendo un poco mejor que en los dos años precedentes que fueron bastante malos. Es un poco irregular, diría que un 30% más, pero son siempre estimaciones», advierte con prudencia el presidente del colectivo de productores, Antonio García, mientras que el jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente, José Antonio Lucas, considera que «no será una campaña excepcional, pero será buena, bastante mejor que el año pasado».
Así las cosas, las optimistas previsiones vienen acompañadas en esta ocasión de dos novedades claves para el futuro del sector. Por una parte, tal y como avanzó el vicepresidente de Caja Rural de Soria, Francisco Esteban, en la presentación esta semana de la VI edición de La Ruta Dorada de la Trufa, en la Mesa de la Trufa se están dando los primeros pasos para conseguir un «sello de calidad, de identidad» para la trufa negra de Soria, mientras que, por otra parte, el subdelegado del Gobierno, Miguel Latorre, anunció la intención de promover en el Centro para la Calidad de los Alimentos un proyecto de investigación en torno a este hongo.
«Desde Caja Rural de Soria y desde la Fundación Soriactiva creemos que un tema importante para reconocer la calidad de la trufa negra de Soria es impulsar una especie de sello de calidad, parecido a lo que se hizo con la Mantequilla de Soria, darle un sello para que esa trufa sea conocida mundialmente y, por lo tanto, de esa manera el precio y la calidad se reconozcan, que esté vinculada a la tierra y que certifique muy bien que es un trufa de Soria. Se están empezando a dar los primeros pasos. No hay nada concreto por el momento. Hay que ver exactamente qué condicionantes exige ese certificado. Sería una marca de calidad provincial», resume el vicepresidente de Caja Rural de Soria. 
pasos a seguir. Por su parte, el presidente de la Mesa de la Trufa de Soria, el diputado provincial Martín Navas, avanza que está previsto que se celebre una reunión en «vísperas» de la XVII Feria de la Trufa en Abejar (16 y 17 de febrero) en la que se perfilará una «hoja de ruta» para conseguir la marca de calidad de la trufa negra de Soria. 
«Al final tenemos muchos eventos relacionados con la trufa negra y todo ello nos está demandando una marca de calidad y de garantía. Es un paso muy importante a la hora de control y para visualizar la trufa como un producto ya garantizado, sin estar pendiente de quién la vende y quién no», asevera.
Martín Navas alude a la participación soriana en la pasada edición de la Feria de la Trufa Blanca de Alba (Piamonte, Italia), ciudad con la que está hermanada Soria, y en este evento comprobaron los «controles impresionantes» exigidos, por lo que es conveniente que la marca «venga garantizada de la propia tierra».
El diputado pone el acento en que será la Mesa de la Trufa, «en la que estamos todos representados», la que lidere el procedimiento para conseguir el distintivo de calidad y los productores «deben implicarse». «En esta legislatura se ha trabajado mucho en la Mesa de la Trufa y se han coordinado actividades. Los productores se han comprometido en esa marca de calidad para sacar su trufa al mercado. El resultado es un beneficio para todos», sostiene. La Diputación de Soria convoca cada año una línea de ayudas para la truficultura con una dotación de 50.000 euros.
requerimientos. Asimismo, el presidente de la Asociación de Truficultores de Soria, Antonio García, explica respecto a la posibilidad de obtener un distintivo que identifique la trufa negra de Soria que los productores  estudian los «requerimientos» que exige obtener un sello de este tipo. «Con algún técnicodel Cesefor se está mirando a ver si realmente lo podemos hacer y, si es así, tirar para adelante», concreta. Esta asociación agrupa a medio centenar de productores, la mitad aproximadamente de los que hay en Soria, teniendo en cuenta que algunos forman parte solo de Asfoso (Asociación Forestal de Soria) y otros no están en ninguna entidad.
García cuestiona algunas cifras que se difunden. «Lo que  está claro es que si me hablan de 30 kilos por hectárea, me río, porque con 1.800 hectáreas tendríamos la producción de toda España. Habrá unos años que pueden ser 30 toneladas a nivel nacional y otros pueden ser más. Soria estará en un 5% de la producción nacional, creo yo, aunque interese decir que tenemos un 35%. Vienen provincias dando fuerte como Guadalajara y Huesca y, por supuesto, Teruel. No estamos en la primera división».
También cree que la apuesta institucional no es del todo firme. Este productor ha acudido a Trufforum, un evento internacional promovido por el European Mycologial Institute (EMI) para promocionar el uso de la trufa en cocinas domésticas y profesionales, celebrado en Vic (Barcelona) del 25 al 27 de enero. Ha sido la segunda edición, la primera se celebró en Zaragoza. «Se presentaron tres candidaturas: Cataluña, Guadalajara y Soria. La de Soria era una carilla, una vergüenza, mientras que en  Cataluña está muy trabajado desde todos los estamentos políticos. A mí eso me da una idea de dónde estamos. La trufa puede ser un recurso para el turismo, para negocios en zonas rurales donde no quiere vivir nadie, pero no veo el empuje como en otros sitios. Hay que hacer también autocrítica, no podemos esperar a que nos solucionen todo», afirma. 
8.000-12.000 kilos. El jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente, José Antonio Lucas, coincide en que es «muy difícil» ofrecer datos de producción de trufa negra en Soria porque «nadie da cifras reales». Las que maneja son «estadísticas técnicas en función de producciones medias, edad de las plantaciones y con el sistema Micodata» y señalan que la producción trufera provincial oscila entre los 8.000 y 12.000 kilos anuales, que supone «un porcentaje aproximado del 35% de la producción nacional», que es de unas 34 toneladas. 
En su opinión, una marca de calidad de la trufa negra de Soria impedirá que se venda este producto tan valorado soriano como «trufa de Perigord» en Francia, por ejemplo. «Es importante que cuando salga de aquí ya sea trufa de Soria, que es donde adquiere el valor añadido», considera Lucas.
En este sentido, recuerda que el delegado territorial de la Junta, Manuel López, expuso durante la presentación de la VI Ruta Dorada de la Trufa que la Administración regional apoya al sector desde «el punto de vista medioambiental», ya que se trata de un aprovechamiento forestal «importante», y desde la vertiente cultural y turística, con eventos como Soria Gastronómica o el Concurso Internacional de Cocina con Trufa.
investigación. La Administración General del Estado no está representada en la Mesa de la Trufa, pero ha anunciado que va a colaborar a través del Centro para la Calidad de los Alimentos, tal y como explica el subdelegado del Gobierno en Soria, Miguel Latorre. «Potenciar las actividades relacionadas con la trufa podría ser una vía para relanzar el centro. Tenemos que hablar con el INIA y agentes sociales para buscar líneas de trabajo que puedan redundar en beneficio del centro, de sus trabajadores y de la provincia, buscando proyectos que contribuyan a desarrollar el potencial provincial en el sector agroalimentario», resume.
Mejoras de calidad, la trazabilidad, características organolépticas... hay «un serie de líneas de investigación» en torno a la trufa negra que podrían contribuir a impulsar el Centro de los Alimentos de Soria y también estabilizar la plantilla, compuesta por siete trabajadores, tres fijos y cuatro investigadoras contratadas, y también cubrir la plaza de director, vacante desde hace años.